El Orfeón Villafranqués surgió hace ahora 100 años

La Banda municipal con su director, José Luis Gurrutxaga al frente, en 1950. /
La Banda municipal con su director, José Luis Gurrutxaga al frente, en 1950.

Tuvo una destacada actuación en los diferentes actos sociales de la localidad

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCOORDIZIA.

Las referencias a la música en Ordizia, podríamos decir que están suficientemente tratadas y por supuesto documentadas. Quien más atrás ha mirado en los archivos ha sido Jorge Rodríguez, autor del trabajo 'Los primeros siglos de la música en Ordizia 1600-1800'. Reseña el ordiziarra en su labor de investigación que «la manifestación musical más antigua, de la que tenemos constancia a través de los libros de acuerdos del Ayuntamiento, se refieren al tamboril y al tambor».

A principios del siglo XVII, añade, todos los festejos tenían un elemento común; los toros, por lo que la música, además de amenizar los bailes; Espatadantza, etc, servía para acompañar en los festejos taurinos. A partir de ahí, la labor de investigación del autor va aludiendo, en función del paso de los días, a la aparición, en el panorama musical, del primer órgano, la primera orquesta, la primera escuela de música, la primera banda.

Y en ese devenir y desarrollo musical en el municipio, queda claro que a finales del siglo XIX, la localidad cuenta ya con algo tan importante como la banda municipal, y que el siglo XX asiste a momentos de tirantez, con el Ayuntamiento, incluso a la desaparición de la agrupación musical.

En esa visión retrospectiva del municipio, que anualmente lleva a cabo Iñaki Hidalgo bajo el título 'Historias de hace un siglo', en aquella mirada atrás al año 1914, el autor recogía uno de esos tira y afloja que se dieron, entre la Banda y el Consistorio. Banda representada por Esteban Aramburu, presidente, más Juan Maiz, Juan José Iturrioz, Valentín Serrano, Miguel Aguinaga e Hilario Mauleón, agrupación, encargada de amenizar los actos festivos y protocolarios de la localidad, que venía quejándose, desde hacía tiempo, de su precario estado económico, pidiendo mayor subvención, que no era concedida, con el consiguiente malestar por parte de la asociación musical. Informa también de las gestiones realizadas con la Banda para llegar a un acuerdo al respecto. Respecto a la importancia de la Banda en la vida del municipio, el hecho de que el Consistorio, hay que decir que contaba con la agrupación musical como mínimo en 45 actuaciones públicas, al año, algunas, como en Corpus, para todo el día.

Banda municipal

No hubo acuerdo, y al año siguiente el Ayuntamiento rescindía el contrato con la, entonces, Banda Ordizia. Será ya en 1916 cuando el Consistorio presente un nuevo reglamento para la organización de la Banda Municipal que toma el relevo a la Banda Ordizia.

Curiosamente en el repaso que ha llevado a cabo a lo acontecido a lo largo del año 1919, la documentación sitúa al frente de la banda municipal a otro miembro de la saga Aramburu; Juan José, a su vez testigo del sempiterno desencuentro no solo entre ambas entidades, por motivos pecuniarios, sino entre los propios miembros de la corporación. Finalmente parece que la Banda logra poder contar con nuevos instrumentos. A partir de ahí da la sensación de que las aguas vuelven a su cauce.

En 1922, el Ayuntamiento concede la plaza de organista, y la de director de la banda de música a José Luis Gurrutxaga y todo discurre sin mayores sobresaltos hasta los años 60 de la pasada centuria. Días, de nuevo de zozobra, que José Miguel Aramburu, completa y relata en primera persona, como miembro y componente de la banda de música. Pasada la mitad del pasado siglo, apunta José Miguel Aramburu, en la que manteniendo la costumbre y su importante papel social, «no había fiesta, en la que no interviniera la Banda».

El principio del fin, como apunta Aramburu, tiene lugar en las fiestas patronales del 1963, momento en el que la Banda Militar de Burgos, habitual en el programa santanero, comunica al Ayuntamiento la imposibilidad de hacer frente a los compromisos contraídos con el Consistorio por lo que propone a la banda de música local cubrir ese hueco. Ningún problema, siempre y cuando los honorarios fuesen los mismos. La banda municipal cumplió pero, tras las fiestas, cuenta Aramburu, el Ayuntamiento se negó a abonar la cantidad comprometida y propuso resolver la cuestión aportando una, mucho menor. El conflicto se enconó y acabó con la agrupación musical,porque el Ayuntamiento decidía prescindir, a partir del primero de diciembre del año 1963, los servicios de la banda, declarándola disuelta.

De esta manera, enfatiza José Miguel Aramburu, «se cerraba el capítulo de una entidad cultural musical y municipal, que llevó la música a todos los vecinos, haciéndolo por amor al arte. Mediados el pasado siglo asistía a la aparición y daba la bienvenida a nuevas formaciones musicales, entre las que, destaca la Orquesta Bolero, a la que posteriormente siguieron otros grupos como, Los Bostak, The Yennis, Los Yolos, Los Simbas, etc, etc. De los que sólo queda el recuerdo.

Por lo que a la banda de música local se refiere, hubo que esperar a otro día de Corpus, concretamente al del 5 de junio de 1980, para que la nueva banda de música, Beti Argi brindase su primera actuación al pueblo de Ordizia con una diana, procesión y concierto. Agrupación que sigue al pie del cañón.

Y en el relato musical, Iñaki Hidalgo recoge que en aquel 1919, surgía el Orfeón Villafranqués, con la dirección del propio director de la Banda, Juan José Aramburu, realizando su presentación el 25 de julio en las fiestas patronales y posteriormente ofreciendo un concierto con motivo de la festividad de Santa Cecilia, que es presentado por el Orfeón con un programa en tono humorístico. El Orfeón mantuvo una destacada actividad en la vida social del municipio, que al parecer, como tantas otras cosas, concluye con la Guerra Civil.