La localidad no escapó a la epidemia de gripe que asoló Europa hace 100 años

Grupo de escolares en 1920 en la plaza Garagarza, 'La Prazuela'. /
Grupo de escolares en 1920 en la plaza Garagarza, 'La Prazuela'.

Iñaki Hidalgo vuelve puntual a la revista Santa Ana con sus 'Historias de hace 100 años'

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO ORDIZIA.

La salida a la venta en plenas fiestas patronales de la revista anual 'Santa Ana', apenas da opción a echarle un vistazo, dejando para los días vacacionales el placer de su disfrute, a los amantes de la lectura.

Número al que llega puntual Iñaki Hidalgo con sus 'Historias de hace un siglo; 1918, año en el que Ordizia no es ajeno al final de la Primera Guerra Mundial, armisticio de 18 de noviembre, que el municipio celebra.

Ejercicio en el que la localidad renueva la corporación para el bienio 1918-20, en la que se mantienen en sus cargos Gregorio Echave y Juan Usabiaga. Y a la que se incorporan los nuevos concejales elegidos; Antonio Bru Vilaron, José Iriarte Borbones, Juan Sanz Lasa, Cosme Salegui Salegui, Lucas Aldasoro Guridi, Jose Arrieta Guridi y Manuel Echezortu Beitia, siendo elegido como alcalde Lucas Aldasoro.

Apunta Iñaki Hidalgo que la denominada 'Gripe española' se estima que mató entre 1918 y 1920 a más de 40 millones de personas en todo el mundo. En cualquier caso, indica, se desconoce la cifra exacta de la pandemia que es considerada la más devastadora de la historia. Tras registrarse los primeros casos en Europa la gripe pasó a España y se expandió entre otros caminos por la vía Irun-Madrid. Un país neutral en la I Guerra Mundial que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias a diferencia de los otros países centrados en el conflicto bélico y así ser el único país que se hizo eco del problema provocó que la epidemia se conociese como la 'Gripe española'. Y, a pesar de no ser el epicentro, España fue uno de los más afectados con 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas.

En Ordizia los libros de actas dan cuenta de la epidemia y así en la sesión del 30 de septiembre se da cuenta de un escrito del párroco Urrestarazu en el que participa que la Junta de Fábrica acuerda acceder a la petición del Ayuntamiento, que ante las circunstancias de la epidemia, solicitó utilizar un local propiedad de la parroquia en el barrio de San Bartolomé, para la desinfección de ropas y pobres transeúntes, sin abonar renta ni canon, y con la única condición de que las obras que se realicen queden en beneficio de la Parroquia. Precisamente el Ayuntamiento había adquirido a requerimiento del médico titular una máquina para desinfección.

En la misma sesión se da cuenta de la comunicación del Gobernador civil dando cuenta de la suspensión de toda clase de ferias, fiestas, mercados y aglomeraciones de gentes, por lo que se consultará con el gobernador si se puede o no celebrar la feria semanal, aunque imaginamos se desarrolló normalmente, ya que no hay ninguna mención a su prohibición.

Plus de 2,50 pesetas

El 12 de octubre se da cuenta de los trabajos de la Junta de Sanidad y de las facturas aprobadas por la misma por gastos para hacer frente a la epidemia y se acuerda fijar un plus de 2,50 ptas. diarias para los componentes de la Brigada Sanitaria, mientras sean necesarios sus servicios. En sesión del 24 de ese mismo mes se da cuenta de la ayuda de 400 ptas remitida por el Banco Guipuzcoano con motivo de la epidemia, así como la asignación de un plus de 2,50 ptas diarias al enterrador de la villa, Antonio Echeverria desde el 25 de septiembre, «en atención al excesivo trabajo que pesa sobre el mismo, el cual le priva de poderse dedicar a sus habituales ocupaciones».

El 25 de noviembre se da cuenta del apercibimiento del Inspector provincial de Sanidad para que en las casas que haya pozos negros se hagan las acometidas a las alcantarillas generales, mandando el ayuntamiento una comunicación a los propietarios para que en 15 días comiencen las obras, si no las hará el ayuntamiento a cuenta de los propietarios. Sesión en la que se da lectura a un escrito del alcalde (ausente por enfermedad) en el que transmite a la Corporación la idea de la Junta de Sanidad de gratificar a los miembros de la Brigada Sanitaria, así como al médico Felicito Lazcano por los servicios prestados durante la epidemia, así como agradecer al director de la fábrica de vagones, haber cedido al personal para la Brigada. Y así se gratifica con 20 ptas. a los agregados a la Brigada, Eduardo de la Peña y su esposa Artura Ugarte, con 50 ptas. a los jefes Moisés Echegaray y Diego Sánchez y con 100 ptas. al médico Felicito Lazcano. Agradecer también a quienes compartieron servicios, como los médicos Juan Pérez, Vicente Aguirrezabala, el practicante José Antonio Elicegui, «quienes se han multiplicado para asistir a los numerosos enfermos», agradecimiento extensivo también a la guardia municipal y a los barrenderos.

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