La lluvia no pudo con el cierre festivo

Los nuevos cofrades, el alcalde en su papel de presidente de la Cofradía, instructores en las danzas tradicionales y componentes de Ordiziako Txistulariak. / FOTOS: JOXETXO MARIN
Los nuevos cofrades, el alcalde en su papel de presidente de la Cofradía, instructores en las danzas tradicionales y componentes de Ordiziako Txistulariak. / FOTOS: JOXETXO MARIN

El sirimiri, que persistió por momentos, no provocó que se suspendiera ningún acto festivo

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCOORDIZIA

. Se acabó lo que se daba, y este año no hay prórroga en la segunda tanda festiva, que sí la tuvo el año pasado con motivo de la celebración del 750 aniversario de la villa. Queda para el próximo miércoles, festividad de San Ignacio, patrón de Gipuzkoa, el tradicional cierre santanero con la celebración de la tirada de pichón que lleva a cabo la sociedad Azari.

A modo de apunte pendiente de la jornada del jueves, reseñar, que la afición salió satisfecha del festival de pelota a mano profesional que brindó, en el día de la patrona, la sociedad Jai Alai, entidad encantada con la respuesta de la afición y con la labor de los pelotaris.

Cabe apuntar, que el grupo tributo de Maná; +Dmaná, llenó, en la noche del viernes, la Plaza.

La mañana de ayer llegó acompañada de un sirimiri propio y de manera consustancial, persistente. Una circunstancia no habitual en el programa festivo, en el que lógicamente no han faltado momentos puntuales de lluvia y trombas de agua como, por ejemplo, y sin duda memorable, la de que aquel 25 de julio de 1996, en el que se hizo de noche al desatarse una intensa tormenta justo en el momento en el que Aitor Garmendia llegaba a la Avenida para proclamarse vencedor de la 'LXXIII Prueba Villafranca'.

Ante la adversidad casta ordiziarra y en lugar de dejarlo para una mejor ocasión, Ordiziako Txistulariak optaba por la opción b, más a resguardo, pero en cualquier caso cumplía con la alborada.

Y la Cofradía de Santa Ana, patrona de la villa, asistía a su capítulo anual en el que daba la bienvenida a siete matrimonios cofrades (11 el año pasado, 4 en el 2017), que voluntariamente, decidían pasar a formar parte de la entidad y participar en la Eskudantza, es decir en la presentación de los nuevos cónyuges, en compromiso contraído en el año festivo, ante el pueblo llano en la Plaza. Acto cargado de simbolismo hasta en el mínimo detalle y envuelto en los enrevesados ritmos de los bailes tradicionales que recopilaron y conservaron entusiastas y maestros del folklore vasco como Juan Ignacio Iztueta.

A las 10.30 de la mañana, en el salón de plenos, el alcalde de la localidad (al que corresponde presidir la entidad); Adur Ezenarro, acompañado por aurresku y atzezku, entrantes y salientes, daba lectura al acta del capítulo, en la que exhortaba a mantener esta centenaria tradición. Recordaba a quienes se incorporaban que debían acudir, seguidamente, a misa a la parroquia, y a continuación bailar la Eskudantza en la Plaza. Lectura del acta que dio paso a la firma de ingreso en la hermandad santanera.

La única condición que deben cumplir quienes deseen pasar a formar parte de la cinco veces centenaria agrupación es ser, al menos uno de los miembros del matrimonio, ordiziarra, de cuna o adopción y haberse casado en el año festivo.

Siete matrimonios (como referencia un tercio de los celebrados en los últimos 12 meses, bien por lo civil o por lo eclesial) respondían a la invitación, matrimonios que para las 10.00 se presentaban en la solemne sala consistorial, sobre todo para ataviarse, ellas, el correspondiente mantón de Manila, que elegían entre los que la Cofradía custodia, más la correspondiente flor que engalana el atuendo y que con tanto zarandeo, giro y vuelta, conviene fijar bien. Labor de la que se encargaron, un año más, Mari Carmen Zubeldia y Ana Madrazo; madre e hija, tarea a la que dedicaron cariño y esmero.

Como aurresku y atzezku salientes, Iñaki Dorronsoro e Iñaki Iraola, como entrantes, en función de la esencia y y raíz ordiziarra, Gorka Argaiz y Mikel Marotías. Y de la misma manera, como primera dama; Irune Royuela y como segunda Ana Etxarri.

Como mayordomos, en esta ocasión, de nuevo dos, en lugar de cuatro que es lo que corresponde cuando el número de participantes lo permite, Jon Alvarez y Xiker Esnal, quienes cumplieron con su encomienda de ir en busca y acompañar en la Plaza, a la primera y segunda damas, y a las demás 'cofradesas'.

Entre las vivencias más simpáticas la que contaba el palentino Ignacio Morros, casado con la ordiziarra Cristina Cacho y ahora vallisoletanos de acogida, quien reconocía haber practicado en casa recurriendo al vídeo santanero. Nada, que ni del mismísimo Iztueta hubiera recibido reproche alguno.

Y como el sirimiri persistía, tras finalizar en la Plaza, vuelta por la calle Mayor y Santamaría hasta el Martínez. Tradicional hamaiketako, detalle de la casa, y directamente al Ayuntamiento. A las 13.00 chupinazo desde la balconada, que encendía el Día de las cuadrillas, y que lanzaron los santaneros, Mikel Marotías y Judith Mondejar.

Y a la tarde en la Monumental de Idoiaga, fútbol vaca junior, fenomenal ambiente, cogida del comentarista, sin mayores, y en la final, Herederos de la boina 2-Intxo 0.