El cuarto templo de San Bartolomé

Componentes de 'Osbele', los historiadores Cano, Iraola y Etxezarraga, y autoridades en su comparecencia./
Componentes de 'Osbele', los historiadores Cano, Iraola y Etxezarraga, y autoridades en su comparecencia.

El análisis de laboratorio acredita la existencia de un recinto religioso anterior a la fundación de la villa

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO ORDIZIA.

El trabajo de excavación arqueológica, llevado a cabo en la ermita de San Bartolomé y su entorno el pasado año, quedaba a la espera de que el laboratorio, concretamente Beta Analytic de Miami (EEUU), datara y acreditara de qué año son, en concreto, dos de los restos encontrados: uno alusivo al muro, que aparecía en el exterior de la ermita a mayor profundidad, y otro, unos retos óseos, hallados en el interior del actual templo.

Beta Analytic es uno de los laboratorios de mayor solera en la materia, entidad que recurre al radiocarbono o carbono 14 como técnica con la que poner fecha a cada hallazgo. De este modo, el correspondiente al muro, definía su presencia en el lugar en una franja temporal que iría del año 1280 al 1394.

Y en cuanto al resto óseo humano, pertenecería a un ordiziarra que vivió entre los años 1117 y 1222.

Dos datos que evidentemente tienen miga. Empezando por el recinto religioso. La historia del actual, levantado en 1859, está además muy documentada. La política de tierra quemada que llevó a cabo el ejército napoleónico en su retirada, tras el fracaso de la invasión de 1808, en una apresurada vuelta a Francia, le llevó a ramplar y llevarse cuanto pudo, arrasando todo lo que encontraba a su paso, proceder que en el caso de Ordizia le llevó, al menos, a saquear la ermita y a continuación prenderle fuego.

A ese edificio anterior al actual ya hace alusión y referencia la Cofradía de Santa Ana, que el 26 de julio de 1509, reunida «en la iglesia de San Bartolomé de Herdizia, en la cámara de arriba» renueva sus ordenanzas, documento que se conserva en la actualidad.

Ya tenemos dos ermitas de San Bartolomé. La actual y la que ya existía en esos primeros días del siglo XVI, edificio que en opinión de los historiadores Nerea Iraola y David Cano de Gure Iragana Taldea se habría ampliado, posteriormente, para poder atender a los oficios religiosos tras quedar arrasado el núcleo urbano por aquel voraz incendio de 1512, que por añadidura dio lugar a la feria. Es decir, tres edificaciones de cuyas trazas y existencia han dejado constancia los trabajos arqueológicos.

Hasta ahora sabíamos que en el año 1509, como fecha más antigua, estaba ahí la ermita, pero no desde cuándo. La datación por parte del laboratorio de los restos del muro más antiguo lo sitúa ahí en una franja temporal entre los años 1280 y 1394, fecha posterior a la fundación de la villa 'en aquel logar que llaman Ordizia' en 1268. Es decir, que con esta información, el 'tercer templo' el pretendidamente original sería de finales del siglo XIII principios del XIV.

Lo bueno viene a continuación, ya que la datación de los restos óseos hablan de un ordiziarra, en opinión de los historiadores Nerea Iraola y David Cano, y del arqueólogo y especialista en la materia, Iosu Etxezarraga, dada su disposición, orientado al Este, etc., enterrado en un recinto religioso, entre los años 1117 y 1222. Es decir, que existía 'aquel logar que llaman Ordizia' y que a su vez estamos hablando de un cuarto templo, de momento el más antiguo y anterior a la fundación de la villa.

Nuevos e interesantes datos que animan a seguir en la labor investigadora. De esta manera, Nerea Iraola y David Cano adelantan su intención de volver a excavar la ermita de San Bartolomé el próximo año, esta vez de una forma más amplia. Para llevar a cabo este proyecto nombran al doctor y especialista de las ermitas guipuzcoanas de la Edad Media Iosu Etxezarraga como director de la excavación.

Historiadores que agradecen a Ander Arrese y a su empresa Suhar Arkeologia, al Ayuntamiento de Ordizia, a la cooperativa Orkli y a la Asociación de amigos de la ermita 'Osbele' la financiación de las dataciones que quedaron fuera del presupuesto, análisis e informe que han hecho posible conocer datos más que interesantes sobre el pasado de Ordizia.