Cita con el público al final del curso

Treinta y siete alumnos de Patxi Morales concurren en la muestra con una obra por persona. /  MARIN
Treinta y siete alumnos de Patxi Morales concurren en la muestra con una obra por persona. / MARIN

Los alumnos adultos del taller de pintura de Patxi Morales exponen en el palacio Barrena

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCOORDIZIA.

Un año más, a modo de demostración del fruto del trabajo y progresión llevada a cabo tras el curso, los alumnos del grupo de adultos del taller de Patxi Morales ofrecen una interesante muestra, en la sala de exposiciones del palacio Barrena.

Tres décadas ya desde aquel primer año académico 1988-89, Patxi Morales no duda en reconocer que la participación de los adultos; 18 años en adelante, en los cursos de dibujo y pintura no sólo ha ido al alza sino que en estos momentos no hay plazas libres. Personalmente, comenta, «creo que ofrece muchas cosas y que responde a un cúmulo de motivaciones. En primer lugar, relaja y a continuación te quita de otras muchas historias», apunta.

Con los pequeños, apunta el instructor de aprendices, es distinto porque, aunque disfrutan otro tanto, el objetivo es que, a futuro, les pueda servir en su formación.

Volviendo al grupo de adultos, reseña, que salvo por fuerza mayor es difícil que abandonen el curso, y habitual que tras el primer año continúen. Aunque la mayoría son mujeres, poco a poco se van animando los hombres, apostilla.

En la mayoría de los casos, entre los adultos que se incorporan al taller, son personas que de alguna manera tenían una cita aplazada con la plástica. Gente a la que siempre le ha gustado, pero que nunca ha tenido la oportunidad de iniciarse en la materia por lo que desconoce las diferentes técnicas.

El objetivo del curso es conocer la técnica del dibujo y la pintura. Se trata, explica, de un ir y venir del dibujo a una técnica de pintura; dibujo-cera, dibujo-pastel, dibujo-carboncillo, etc. Hasta llegar al óleo. Finalizado el primer curso, el que quiere seguir, al año siguiente, opta por una técnica, la mayoría se decanta por el óleo. Como en todo, indica Patxi Morales, hay quien con el lápiz y el pincel tiene más soltura o especial habilidad. De todas formas, tras superar el escollo inicial y controlar las nociones elementales, desde una perspectiva académica, acaban por aprender a dibujar. Combinar los colores suele ser algo que a veces cuesta un poco más.

La exposición que ofrecemos en Barrena responde, una vez más, a lo que podríamos considerar el trabajo de fin de curso. Cada alumno (37 en total) ha elegido una obra con la que concurrir, y es que el local no da sitio para más.

Y como siempre hay un poco de todo, pero siempre representativo de la meta a la que responden las clases.

Entre los temas elegidos, un amplio abanico de paisajes, marinas, figura humana, etc.

A la hora de resolver, como en tantos ámbitos de la vida, queda claro que la veteranía es un grado. Una exposición, concluye el jefe de taller, «que puede tener diferentes lecturas pero que para mi cuenta con dos consideraciones. Primero que no es una moda sino el reflejo del auge, generalizado, del interés de los adultos por el dibujo y la pintura. Y segundo, que queda claro que para los protagonistas, el resultado es totalmente gratificante».

Y sin duda alguna visto desde el lado del público, sobre todo desde la perspectiva de aquellos a quienes siempre les ha gustado la lámina y la paleta de colores pero no han dado el paso, todo un ejercicio de sana envidia.