El alpinista Pedro García no logra reeditar su ascenso al Pico Lenin

El alpinista ordiziarra Pedro García, con la cumbre del Pico Lenin a su espalda./
El alpinista ordiziarra Pedro García, con la cumbre del Pico Lenin a su espalda.

Coronó este sietemil en su primera visita a la cordillera del Pamir en el año 2000

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCOORDIZIA.

El popular alpinista ordiziarra Pedro García volvía con cierto cabreo de esta su última expedición, al Pico Lenin (7.164m), al que regresaba 19 años después (hizo cima), cumbre de la que, esta vez, se quedaba a escasos 200 metros.

El alpinista amateur, que cuenta con extraordinario palmarés, del que como referencia cabe hacer mención a sus seis ochomiles, afrontaba este año por cuestiones laborales, lo que podríamos considerar la opción B, que encajaba, al milímetro con las cuatro semanas de vacaciones. De esta manera Pedro García se decantaba por sumarse a una cordada con otros tres montañeros de diferentes comunidades autónomas, a los que no conocía, y volvía a la cordillera del Pamir, (Asia central).

El Pico Lenin, o Lenin Peak, es una montaña de la cordillera del Pamir, situada, concretamente en los dominios fronterizos entre Kirguizistán y China. Esta montaña forma parte de cinco míticas cumbres que hay que alcanzar para obtener el 'Leopardo de las Nieves', premio creado en 1967 para conmemorar los 50 años de la Revolución de octubre de 1917, que en la actualidad se concede a aquellos alpinistas que consigan ascender a los cinco picos más altos de la antigua URSS: Comunismo (7.495m), Lenin (7.164 m), Korgenevskaya (7.105 m), Kantengry (7.000m) y Pobeda (7.439m). Aunque lo ha intentado en dos ocasiones al ordiziarra únicamente le falta hacer cima en el Pico Comunismo.

«Desde que llegamos al campo base, que se encuentra en Achik Tash (3.600 m) y dicho sea de paso, está mucho más organizado que en mi primera visita, todo fue sobre ruedas», apunta. «Una montaña dura, que» destaca el ordiziarra «muestra, claramente, los efectos del cambio climático. «Desde aquella primera visita de hace ahora dos décadas, el glaciar se ha resquebrajado y muestra muchísimas grietas».

Sin prórroga posible

«Se trata de una propuesta muy medida y acotada por lo que a la estancia respecta. Estando allí, tienes tres semanas sin opción a prórroga. La aclimatación, colocación de los campos en altura, ascenso a los picos circundantes, Domashniy Peak (4.700m), Yukhin Peak (5.100m), etc, no solo transcurrió sin problemas sino acompañada de unas condiciones meteorológicas excelentes. Todo según lo previsto. Para el día 14, de este mes de agosto, en el que nos correspondía el intento a cima, el pronóstico meteorológico anunció la llegada de cinco días de mal tiempo, por lo que tuvimos opción a adelantar ese empeño a la víspera.

El pronóstico que ofrecía para ese día 13 el servicio 'Snow forecast', que es muy fiable, anunciaba que a partir de las 5.30 horas remitía el viento. Salimos del campo 3, instalado a 6.000m, bastante antes, con la idea de que al llegar el amanecer y con los primeros rayos de sol el frío resultaría mucho más llevadero. Lamentablemente el pronóstico no dio una. El viento no sólo no dejó de zurrar sino que incrementó su fuerza.

El frío era polar y no solamente resultaba imposible avanzar sino que te tiraba. Con mucha pena, habiendo superado la cota de los 6.900m media vuelta y al campo base. Lo bueno del Pico Lenin es que te permite un descenso relativamente rápido. Ninguna cordada hizo cima ese día, e incluso más de un alpinista bajó con serias lesiones. Vi lo que no había visto nunca hasta ahora, una mochila congelada. En mi caso he perdido sensibilidad en los dedos de los pies. Creo que no es nada grave pero toca consultar con el médico de la Federación».

«En el campo base valoramos volver a intentarlo en los pocos días que nos quedaban pero no hubo opción. Te da rabia porque fue el día que tocaba el que se torció por el mal tiempo y porque todo ese esfuerzo que supone, en un empeño casi contra reloj, instalar los campos, dormir en altura, subir, bajar, etc, se quedaba sin premio. La montaña es así, juegas con la baza de tu forma física y con la suerte, y en nuestro caso la suerte estaba echada. Me quedo con lo positivo, luchamos, nos quedamos sin la guinda, pero la experiencia a nivel personal ha resultado genial».

«Mañana domingo», concluye Pedro García, «empiezo a trabajar y voy de noche. Iré a la fábrica pensando en una propuesta que me han hecho; dentro de dos años, cordada al K-2.