Acta de clausura del 750 aniversario

Representantes de las entidades participantes en el Alfabeto pedagógico y la Cápsula del tiempo./MARIN
Representantes de las entidades participantes en el Alfabeto pedagógico y la Cápsula del tiempo. / MARIN

El alfabeto pedagógico y la cápsula del tiempo despiden la amplia agenda conmemorativa

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO

Mediante acta, que cierra oficialmente los actos del 750 aniversario de la villa, rubricada por diferentes entidades, en representación del municipio, la localidad cita a los ordiziarras a la apertura del arcón 'capsula del tiempo', en el que a modo de legado cada uno de los grupos concurrentes depositó lo que uno a uno ha considerado como herencia y transmisión del sentir ordiziarra de hoy; vídeos, fotos, objetos, documentos, quizá anhelos, etc, a aquellos que, en estricta ortodoxia, abran, dentro de 50 años, tan especial baúl, el 1 de febrero del 2068.

Largo me lo fiáis que dijo el poeta, lo cierto es que entre los grupos participantes en la despedida de tan importante conmemoración, se encontraban alumnos de Alotza Haur Eskola, que tienen muchos boletos para que en el día del emplazamiento, a media centuria vista, asistan, en primera persona, a lo que visto desde hoy, debería ser un emotivo acto.

Y es que, aunque el último acto de la agenda conmemorativa de tan longevo cumpleaños de la villa tuvo lugar el pasado 21 de diciembre con la presentación del libro, 'Un resumen de la historia de nuestra villa. Ordizia-Villafranca (XIII-XIX)' obra de los historiadores Nerea Iraola, David Cano y Ion Ander Arcelus, hasta el Kattalin con la que Ordizia despide cada ejercicio, el 31 de diciembre, tuvo su toque propio y sin duda particular.

La iniciativa Ordizia Ciudada Educadora-Hiri Hezitzailea, a la que la localidad pertenece desde enero de 2008, proponía una doble iniciativa de cierre. Un movimiento, valga recordar, que surge a efectos formales en 1990, en el 'I Congreso Internacional de Ciudades Educadoras' que la asociación internacional celebró en Barcelona, marco en el que aprobó la Carta de Ciudades Educadoras, documento al que le dio valor de texto fundacional. Esta iniciativa considera que la ciudad, administración y ciudadanos, se convierte en un agente educativo en toda su extensión, empeño al que necesita incorporar nuevas áreas, además de aquellas que tradicionalmente se han considerado educativas; la escuela, las casas de cultura, etcétera.

Por lo tanto el urbanismo, el deporte, el medio ambiente, la salud, la movilidad, la seguridad, los servicios, los equipamientos y la economía, todo pasa a tener una dimensión educativa.

Así las cosas, el programa Ciudad Educadora invitaba a todos los centros escolares y a diferentes asociaciones, Kimetz, Zuhaizti, Goyeneche, y a los distintos departamentos municipales, a participar en el 'Alfabeto Pedagógico y en la Cápsula del Tiempo'.

El Alfabeto Pedagógico, como su nombre indica, venía a ser un juego, en el que se proponía a los participantes asociar cada una de las letras del abecedario a cualquier circunstancia; personaje, lugar, objeto, celebración, etc, netamente ordiziarra. Así las cosas, a la A, como primera expresión le acompaña azoka y como demás opciones, Altamira, Aralar, Abaria, Astokale.

A la B, Barrena, etc. Surge un documento con todo este abecedario, que incluye una pequeña reseña o información sobre cada una de las primeras palabras elegidas. Documento publicado en papel, en pdf, y existente en la página web, 'Ordizia Hiri Hezitzailea.eus'.

Y en la 'Cápsula del Tiempo', en ese legado de transmisión a las futuras generaciones, cada cual depositó lo que a su modo de ver consideró oportuno. Los alumnos de Alotza Haur Eskola, un vídeo del centro en formato USB.

Antes de depositar en el arcón esa herencia, que sin duda no dejará indiferentes a los ordiziarras que despedirán el siglo XXI, se levantó acta, que todos y cada uno de los participantes, firmó. Cápsula del tiempo que hasta el día de la fecha guardarán las paredes del palacio Barrena.

 

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