Otra víspera de tradiciones renovadas

Tradiciones. La eskudantza de chicas fue bailado en Igartza y en Barrendain. Antes, junto al puente de Igartza, se izó la 'makala'. / JUANTXO UNANUA
Tradiciones. La eskudantza de chicas fue bailado en Igartza y en Barrendain. Antes, junto al puente de Igartza, se izó la 'makala'. / JUANTXO UNANUA

Las melodías del zortziko de San Juan, la 'makala' y la eskudantza en Igartza y en la hoguera, su eje

JUANTXO UNANUABEASAIN.

Igartza y Barrendain dos nombres de lugares de notable importancia en el municipio fueron el marco de tradiciones que, un año más, fueron renovadas, y siempre en la fecha tan especial como es la víspera de San Juan.

Así, el domingo al atardecer, en el Conjunto Monumental de Igartza y con puntualidad británica, se izó la larga y recta 'makala' (chopo) con la correspondiente corona de flores, labores de elevación en la que colaboraron vecinos de Igartza que en su día residieron en los hoy edificios históricos y en los desaparecidos Errementari y Usategi. A la labor se sumaron más manos voluntarias.

Sujetar la 'makala' y empezar a sonar el 'Zortziko de San Juan' fue todo uno. Sus melodías volaron por los aires en el entorno de Igartza, interpretadas por el coro de la Kantujira. Se esperaba con impaciencia la actuación de la treintena de jóvenes dantzaris para renovar otra tradición, en esta ocasion ligada a la danza. Bailaron la eskudantza de chicas, primero frente al árbol de San Juan y posteriormente en el mismo puente de Igartza, cita que por otro lado atrajo a muchos beasaindarras.

La eskudantza de chicas fue creada por el dantzari beasaindarra Mikel Sarriegi, estrenada en 2008 en la víspera de la festividad de San Juan. La danza tiene un ritual muy específico.

La segunda parte de la fiesta, ya por la noche, se trasladó a la plaza de Barrendain. Allí se levanta, desde hace muchas décadas, la hoguera oficial del municipio. Nuevamente las dantzaris, en torno a la misma, ejecutaron los pasos de la mencionada danza, reservada para esta jornada de la víspera sanjuanera. En esta ocasión se les sumaron al final otra treintena de chicos.

Terminar el baile y prender la hoguera fue todo uno. Allí acabaron en el fuego del solsticio, los apuntes y más de un cuaderno de los escolares y sobre las brasas los más atrevidos realizaron sus saltos.

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