Los vecinos quieren «revitalizar» las antaño afamadas fiestas de Arana

Calle Arana. Este año no faltará la chocolatada para los más pequeños. Los pioneros, en 1952, con el organillo./JUANTXO B. P.
Calle Arana. Este año no faltará la chocolatada para los más pequeños. Los pioneros, en 1952, con el organillo. / JUANTXO B. P.

El viernes arranca el programa festivo, en el que no faltará la música, con grupos punteros, cabezudos o la chocolatada

JUANTXO UNANUABEASAIN.

Es difícil volver a tiempos pretéritos, aunque en este caso tampoco es cuestión de ello pero sí de recuperar parte de su esencia. Es lo que quieren para las fiestas de la calle José Martín Arana, afamados festejos que en un tiempo poco tenían que envidiar a los Loinaces, especialmente en ambiente.

Unas fiestas que antaño, en sus inicios, convertían la pequeña pero castiza y jatorra calle en un gran espacio verbenero a la madrileña. Contenido del programa que con los años se fue adaptando a los nuevos tiempos , ampliando programación dando cabida a las afamadas sokamuturras. Pero por diferentes cuestiones, estos populares festejos fueron perdiendo fuelle.

Las fiestas de este año

Una comisión vecinal ha cogido el toro por los cuernos con el objetivo «de revitalizar los tan afamados festejos de nuestra calle». Y se han puesto manos a la obra para confeccionar un atractivo programa con el objetivo de recuperar el ambiente del que hicieron gala. La fiesta dará inicio este viernes, con la chocolatada y los cabezudos, a partir de las 18.30 horas.

El sábado saldrán los cabezudos, que como siempre harán disfrutar a los más pequeños.

Además, a las 18.30 horas, se homenajeará a los vecinos de más edad de esa calle y, media hora más tarde, llegará la chistorrada popular. La música se reserva para la medianoche, con la actuación del grupo Hegoak Brass Band. Para el domingo se ha programado una sesion de zumba (11.00) y para los pequeños juegos (12.00). Por la tarde llegará el espectáculo 'Gora Kasete' y la música de Luna Mejicana.

Desde 1952 y con organillo

El primero chupinazo de las fiesta de la calle Arana se lanzó el 6 de septiembre de 1952. Unos festejos que en sus años iniciales incluían 'verbenas a la madrileña' «con un organillo de letanía fija encontrado por Jerónimo Barcenilla, la colaboración económica y personal de los vecinos y establecimientos del barrio y mucho entusiasmo por parte de todos, para ponerse a trabajar después de salir de la fábrica, en el viejo parque de bomberos situado en el barrio y cedido por el ayuntamiento. Los estimulantes eran los porrones de vino que desde el bar Norte se sucedían sin interrupción hasta donde estaban los colaboradores incluido», recoge en el Beasaingo Paperak.

Generaciones posteriores mantienen en la retina «las imágenes de la sokamuturra, con aquella vaquilla que entró en el bar Bikale por una puerta y salió por la otra, pasando de Iturrioz a Arana», así como el concurso de canto o los conjuntos musicales que han actuado en esta calle.