La temida pandemia de hace 100 años

Pabellón de Infecciosos. A la izquierda del que fuera Hospital de Beneficencia construido por las diversas pandemias./BEASAIN FESTIVO 1950
Pabellón de Infecciosos. A la izquierda del que fuera Hospital de Beneficencia construido por las diversas pandemias. / BEASAIN FESTIVO 1950

Fue en 1918, obligó a cerrar los colegios y dejó en la villa más de 60 fallecidos. Un año antes se edificó el pabellón de infecciosos, que costó 18.482 pesetas, adjunto al desaparecido hospital de beneficencia, hoy residencia Arangoiti

JUANTXO UNANUABEASAIN.

Un otoño más se vuelve a hablar de la epidemia de la gripe, que este año parece que se está disparando entre niños y adolescentes, alcanzado 46,4 casos por cada 100.000 habitantes, una enfermedad vírica que, para nada, por suerte y por las investigaciones y avances médicos, se parace a la que afectó hace 100 años a Europa, Estado Español y a la hoy Comunidad Autónoma Vasca. De esa pandemia no pudo escaparse el municipio beasaindarra, donde aquel año de 1918 dejó más de 60 fallecimientos.

En pleno otoño de 2018, se cumplen cien años de la mayor pandemia que ha vivido la humanidad, con hasta, se dijo, 50 millones de muertos, y que la censura de los países que participaron en la Primera Guerra Mundial contribuyó a que pasara a la Historia como la 'gripe española' al ser éste el único país que informaba sobre ella.

Eran unos años en los que las medidas sanitarias y la prevención de enfermedades contagiosas nada tenían que ver con los medios, recursos y conocimientos existentes hoy día.

Se trataba de una gran gripe que no solo se cebaba con los más débiles -entiéndase los más pequeños y gentes de la tercera edad-, también entre la población adulta, se anotaron más de 80 fallecidos en la villa.

Al respecto, el historiador beasaindarra Martín García, no hace mucho daba a conocer en una publicación comarcal una serie de datos sobre aquella pandemia a la que tampoco pudo esquivar Beasain, y es que ahora en pleno otoño se cumplen 100 años de aquella catástrofe.

Pandemias, unas más potentes que otras, las de aquel decenio que a la postre llevaron al Ayuntamiento beasaindarra a levantar, en 1917, el conocido como 'Pabellón de Infecciosos', que se ubicó junto al antiguo Hospital de Beneficencia, solar donde hoy se levanta la residencia Arangoiti.

El nuevo edificio tuvo un coste de 18.482 pesetas, de las de hace una centuria, y «fue construido para internar y aislar a los numerosos enfermos afectados por gripe, tifus y tuberculosis», según relatan las actas municipales de aquella época. Son fiel reflejo de la grave situación sociosanitaria que se vivía en la villa y también en las poblaciones del entorno.

Traslado de enfermos

El 21 de noviembre de 1918 se recrudeció la tan temida gripe. Ordenaron el trasaldo de los enfermos al 'Pabellón de Infecciosos' para aislarlos. La Diputación enviaba 2.000 pesetas para paliar los gastos de la pandemia.

Por otro lado, se construyó un gran lavadero entre Muruerreka y el regato que bajaba de Basarte, para lavar la ropa de los infectados que estaban en el pabellón. Al mismo tiempo se trasladaba el agradecimiento a los médicos, practicantes y a la farmacia de CAF, por la atención dispensada a los enfermos

Negativa de los barrenderos

Las actas reflejan directamente el problema, la preocupación en el consistio beasaindarra. Recogen como, tras los fallecimientos de decenas y decenas de personas víctimas de la mencionada gripe, los barrenderos de la villa, que hacían las veces de enterradores (al igual que los de la entonces Villafranca), por temor a contagiarse, se negaban a realizar el traslado de fallecidos al cementerio que el 16 de julio de 1917 se levantó en 'Kalbario zelaia' cerca de Zelaeta (hoy parque José Miguel de Barandiaran).

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