¿Dónde quedamos? En el Loinaz

El inmueble. Con el cartel del bar Loinaz, cerrado desde 2008. /  JUAN
El inmueble. Con el cartel del bar Loinaz, cerrado desde 2008. / JUAN

Este mes será derribado el edificio que, durante décadas, albergó el emblemático bar beasaindarra | El inmueble de la década de los años veinte ha sido mudo notario de miles de citas de cuadrillas que quedaban en el local hostelero

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

En plena kale Nagusia nos encontramos con un edificio que vive sus últimos días. Lleva cerca de cien años allí apostado, ya que se construyó en los años veinte del siglo pasado. Durante décadas, fue espectador del acontecer, del día a día, de Beasain. Al pie de la vía principal de la villa, la llamada actualmente kale Nagusia, que fue primero 'camino real' y, después, carretera N-1.

El inmueble vio pasar carros y carretas -muchos se dirigían al cercano sindicato de los baserritarras, ubicado a su frente en la calle Goierri (Calleja)-. También los primeros automóviles y su posterior evolución, hasta la actual amplia gama que luce y hace gala el mundo del motor.

También ha sido testigo de miles de citas de cuadrillas -si las paredes hablaran...-, las conocidas hoy en día, en boca de jóvenes, como 'quedadas'. Asistente de noviazgos recién iniciados 'al calor' de sus paredes en invierno. Referente de reuniones de amigos, ya fuera por la mañana o por la tarde; de los años del 'txikiteo' y del 'haunditeo'; del vermut tras la misa dominical de los devotos...

Este es el edificio que albergó durante décadas el emblemático bar Loinaz. El inmueble vive sus últimos días, ya que su derribo es inminente; está previsto, según señalaban fuentes del Consistorio, materializarlo «una vez concluya la trilogía de carreras del próximo fin de semana. En su solar surgirá otro inmueble de viviendas».

En Beasain hay una frase convertida en tópico, que ha salido durante décadas de cientos de bocas. «¿Dónde quedamos?» y la respuesta obvia, «en el Loinaz», refiriéndose a la afamada taberna. El edificio todavía mantiene el cartel de Coca cola, con el nombre del bar y otro letrero más artístico, adosado a la pared del edificio, que indica el año de apertura del mismo.

El bar Loinaz abrió sus puertas un 9 de mayo de 1948, en plenas fiestas de Loinaz. Sus dueños, Juantxo Azurmendi y su mujer Lutxi Barandaran.

Emblemático local de Beasain y del Goierri, lugar que conoció los buenos años del 'txikiteo' y del café completo. Eran los tiempos en los que se podía fumar, prácticamente, en cualquier parte. El establecimiento tenía capacidad para albergar a grandes cuadrillas en sus tardes «de txikiteos interminables...», como se relata en diferentes números del anuario local 'Beasain Festivo'.

En las entrañas del Loinaz se gestó el nacimiento de la 'Koskola', que acogía las cenas y comidas populares de cuadrillas y de grupos socioculturales. Uno de los fijos era el recordado José Miguel Iztueta, 'Lazkao Txiki'. Esos eran los años en los que los teléfonos móviles no se veían ni en el mejor de los sueños, y el teléfono del bar era el de contacto del apreciado bertsolari.

Cierre definitivo

También fue un bar que fue cambiando de manos a lo largo de los años. El 9 de mayo de 1977 cogieron las riendas del Loinaz, Raimundo Gamayo y José Mari Ayestaran, 'Txesta'. En 1983, en cambio, sería Pello Jauregi, junto a Antxon Izagirre, 'Iza'. Este después se trasladaría a Pamplona, y a las faenas de la barra se incorporaría el otro hermano Jauregi, Patxi. Estos dos, junto a Ana Sanzol y Cristina Larraona, sus mujeres, siguieron sacando chispas al bar hasta que, el 15 de junio de 2008, bajó definitivamente sus persianas.

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