Ligados de por vida a su 'Lazkaibar'

Los de Lazkaibar. Ya no residen en su querido barrio pero a diario se juntan en un local hostelero. El desaparecido paso a nivel que trae tristes recuerdos. / FOTOS JUANTXO UNANUA
Los de Lazkaibar. Ya no residen en su querido barrio pero a diario se juntan en un local hostelero. El desaparecido paso a nivel que trae tristes recuerdos. / FOTOS JUANTXO UNANUA

Esta popular barriada, que llegó a tener más de un centenar de vecinos, celebra los 75 años de sus fiestas |

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

Los rescoldos perdieron la gran llamarada, pero a la postre son brasas que si se avivan siguen calentando, porque aún hay vida. Aunque el tiempo puede parecer que apaga definitivamente la bulliciosa llamarada, es un imposible. Al final, ésta se reaviva cada mes de septiembre, en el previo a la fiesta de Ntra Sra. de La Merced, patrona de la barriada de Lazkaibar.

Es un hecho que ha venido sucediendo los últimos 75 años, edad o cifra que este año cumplen las fiestas de la mencionada e idiosincrástica barriada, 'encajonada' entre los pabellones de la empresa CAF. Barrio muy querido y recordado para los que en él nacieron y vivieron, que tuvo sus años gloriosos, de mucha vida. Mudo testigo del ir y venir, durante años, de miles de obreros de la empresa vagonera en sus entradas y salidas de la misma. «Es que el cuerno marcaba en cierta manera la vida de Lazkaibar», recuerdan los ya exvecinos que cada tarde se reúnen a tomar el café, en un bar del centro urbano beasaindarra.

Los lazkaibartarras «tuvimos derecho de paso por el interior de la empresa CAF, era el atajo para ir a Beasain, pero llegaron otros tiempos y ese derecho se nos negó al tiempo que desaparecía de los archivos un documento que avalaba y apoyaba el mismo», recuerdan. A los obligados oficios dominicales «íbamos a la capilla de la CAF, nosotros ocupábamos la parte baja y los ingenieros, que vivían en los chalets de CAF, entraban por la parte superior y se colocaban en el coro», rememoran.

Barrio muy dinámico

Lazkaibar ya no es ese barrio que llegó a contar «con 148 vecinos, distribuidos en 21 familias y de ellos 32 'apupilos', es que era lugar de hospedaje para los operarios de la fábrica», según se indica en el libro 'Beasain 1862 por los caminos del tren', escrito por Martín García.

Era un barrio «muy dinámico», atestiguan los lazkaibartarras. Según queda reflejado en la mencionada publicación «llegaron a funcionar cuatro bares y tres sidrerías. Upabi como sidrería exclusiva, el bar estanco de la casa Lazaibar berri como bar y en la parte trasera como sidrería; el bar Lasa, como bar y sidrería donde además había un bolatoki; el bar de las hermanas Garin y el Bar Unanue, el más cercano al paso a nivel».

La vida de barrio, en la calle, era alegre y bulliciosa y, de vez en cuando, se veía acallada y entristecida por algún accidente acaecido en el paso a nivel del ferrocarril allí existente, o el incendio de la casa donde estuvo el bar de las Garin.

Visi López, homenajeada hace unos años, no olvida las inundaciones del 15 de octubre de 1953. «A mí y a mi familia, con nuestra casa rodeada por el agua, consiguieron sacarnos de la misma y montarnos en la locomotora 'Maite' de CAF, y por la tercera vía que era de la empresa llevarnos a la estación de Beasain.

En los 75 años de la celebración de sus fiestas, recuerdan el «extraordinario ambiente» que rodeaba a las mismas. Conservan el documento gubernativo del año 1943 que «daba permiso para la celebración de las mismas, eran otros tiempos. «Venían las Bandas de Música y Txistularis, las sesiones de bailables eran amenizadas por la Orquestina de Zaballos, y otra más, el baile nocturno finalizaba a una hora prudencial. No faltaba las tiradas a la toka y rana y otras actividades». Ninguno de aquellos que allí nacieron, vivieron, o disfrutaron del mismo, residen en él «pero el cordón umbilical que nos une a Lazkaibar no lo hemos cortado ni podemos hacerlo», remarcan.

«Éramos como una familia»

Exvecinos del barrio de Lazkaibar que la vida les llevó fuera del mismo, mantienen una relación muy estrecha «a diario nos reunimos en algún local hostelero, cuando el tiempo lo permite fuera, en la terraza y en invierno, en su interior, y en muchas ocasiones el eje de su amigable charla sigue siendo el Lazkaibar de otros tiempos, del ambiente de barrio que recorría por sus venas. «Todos éramos como una gran familia, con sus personajes populares, y con mucha vida», añoran.

Este grupo de vecinos ha sido quien, cada año, ha avivado los rescoldos surgiendo la llama festiva entorno al 24 de septiembre. Así lo harán hoy domingo, con la misa a las 12.00 horas en la Parroquia de la Asunción, en recuerdo de los lazkaibartarras fallecidos y posteriormente la reunión a la mesa en el restaurante Batzoki, además de los que residen en el Goierri llegarán lazkaibartarras que en la actualidad viven en Madrid.

En coincidencia con las bodas de 'brillantes' (75 años), oficialmente bajan la persiana festiva, aunque seguirán reuniéndose a diario, a la cita con el café o la cerveza y manteniendo en estas fechas la cita en torno a mesa y mantel.

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