Goya Miguel, al club de las centenarias de Beasain

La protagonista. Goya Miguel en la foto para la que posó el pasado viernes. / JUANTXO UNANUA
La protagonista. Goya Miguel en la foto para la que posó el pasado viernes. / JUANTXO UNANUA

Esta popular beasaindarra, nacida en la calle José Martín Arana, 1, cumplirá mañana sus 100 primaveras | Con 12 años ya cuidaba niños en Donostia, trabajó en Francia, donde se casó, y tras volver a Beasain compartió puesto con su hermana en la plaza Zubimuzu

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

Es mujer conversadora, afable y simpática, de privilegiada memoria que llega a recordar hasta el detalle de cada momento vivido y que se emociona al hablar de sus dos biznietas. Se trata de Goya Miguel -'Goya la pescatera' para, sobre todo, muchas beasaindarras que ya peinan canas-, que, mañana lunes entra en el club de las centenarias de la villa.

Al preguntarle cuándo y dónde nació contesta rápida y segura: «El 14 de enero de 1919, en el número 1 de la calle José Martín Arana».

Esta beasaindarra atesora gran número de vivencias que recorre de manera ágil y clara. «A la escuela fui hasta los 12 años, después estuve cuatro años cuidando a los niños de una familia donostiarra que tenía un comercio de ultramarinos, en la calle Churruca, 5. También trabajé en la pastelería la Mallorquina, en la calle Idiakez. Retorné a Beasain, aprendí a coser, llegó la guerra y después volví a Donostia a servir, de doncella, en casa de una familia francesa», recuerda al detalle.

A Francia

Una amiga le convenció para ir a Francia a trabajar y «allí conocí a quien después sería mi marido, Leoncio Toledo, que estaba exiliado por causas de la guerra. Allí nos casamos en octubre de 1953 y en julio de 1954 nació mi hijo Fede». Al poco regresaron a Beasain pero no olvida que en la frontera «detuvieron a mi marido, que no tenía causa alguna pero al haber luchado en el bando republicano, ya sabes... le soltaron enseguida». Ya en Beasain «vivimos unos años en al calle Iturrioz y después en Navarro de Larreategi. Mi marido, que era un buenazo, entró a trabajar en Bernedo y yo en el puesto de venta de pescado en la plaza Zubimuzu. ¡Qué años! », recuerda Goya quien al hablar de sus biznietas Xune y Kattalin se emociona.

Pescatera

Fueron años de duro trabajo con mucho frío y más humedad, en su puesto de venta de la 'Plaza del Pescado (Zubimuzu), compartido con su hermana Conchi. «Trabajamos duro pero guardo muy gratos recuerdos de aquellos años». Goya mantiene en su retina la foto de aquella plaza. «Allí teníamos el puesto mi hermana y yo, los Noriega, las dos hermanas Peralto, Isabel y Juli, la riojana Pilar, Mª Carmen Bustinduy, sin olvidar a Saquero y su mujer Mari, la carnicería de Modesto y Jenaro Sánchez vendiendo EL DIARIO VASCO» .

Su hermano les traía las cajas de pescado. «Se vendía mucha pescadilla, perlita, gallos, anchoa, también angulas en días especiales, con la balanza de pesas...». En invierno, por el frío, para calentar las manos tenían «un butanillo con un puchero con agua caliente, para meter las manos y los trapos que usábamos en el trabajo».

Mañana, en su 100 cumpleaños, serán muchas las felicitaciones que reciba, pero adelantamos la de este periódico. Zorionak Goya!