Fría pero muy ambientada jornada de Nochebuena

Un grupo de jovencísimos escolares, ya cansados, cantando los villancicos sentados en la escalinata de acceso a la plaza. /  JUANXO UNANUA
Un grupo de jovencísimos escolares, ya cansados, cantando los villancicos sentados en la escalinata de acceso a la plaza. / JUANXO UNANUA

Calles y plazas se llenaron de vecinos de todas las edades, Olentzero llegó a la plaza al mediodía y en la cita vespertina bajó desde Igartza en carroza

J. U. BEASAIN.

Desde primera hora de la mañana grupos de chavales, antes de acudir a la cita grupal con el colegio, pulsaban los timbres de las viviendas para trasladarles el despertar a l ritmo de los villancicos. Así arrancaba una fría pero muy ambientada jornada de Nochebuena.

La cita con Olentzero y Mari Domingi era a las 12.00 en la plaza, a la que acudieron con puntualidad en un desfile por la calle Mayor, abierto por dos personajes, nuevos, pero muy ligados a la esencia beasaindarra, realizados por manos artistas del colegio Murumendi. Se trataba de Mari y Muru. En la plaza los pequeños entregaron sus cartas a Olen-tzero y Mari Domingi.

El desfile vespertino bajó a los personajes mitológicos en carroza en un desfile que partió desde Igar-tza, acompañados del coro de la Kantujira, dirigido por Karmelo Ezeiza.

El día de Navidad, en la Misa Mayor, celebrada en la Parroquia de la Asunción volvió a sonar, entre otras melodías, el antiquísimo villancico 'Irten ezazu' compuesto por Xabier María Munibe, 'Conde Peñaflorida', cantado por Loinatz abesbatza, dirigidos por Xabier Sarasola.

 

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