Cuando las fiestas patronales eran por la Asunción y San Roque

A los toros les metía por la puerta pequeña de la parroquia y los sacaban por la principal./UNANUA
A los toros les metía por la puerta pequeña de la parroquia y los sacaban por la principal. / UNANUA

En 1611 se celebró una fiesta toril en el atrio porticado de la propia parroquia. Fueron toreados por los rectores de las parroquias de Beasain y Lazkao, y la denuncia ante el obispado fue puesta por el de Ordizia

JUANTXO UNANUABEASAIN.

Eran años en los que Beasain todavía no tenía como patrón al actual San Martín de Loinaz. Corría el año 1611, todavía Beasain no había adquirido (comprado) el título de villa o municipio independiente, (sería el 4 de febrero de 1615). Y las fiestas patronales se celebraban en base a la advocación de la Parroquia, en esta caso la Virgen de la Asunción, titular de la parroquia cuya festividad se celebra hoy.

Rescatado de los archivos diocesanos y plasmado en el 'Beasain Festivo', el zaldibitarra de nacimiento y beasaindarra de adopción, el historiador franciscano Martín Mendizabal, dejaba plasmados en el papel una serie de hechos que se dieron, hace más de 400 años, el 15 de agosto de 1611, en la «fiesta de la Asunción de Nuestra Señora y al día siguiente, la festividad de San Roque». La acción queda enmarcada en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y su gran atrio porticado.

Dos días de toros

El recién estrenado párroco de Beasain Pedro Murua, natural del caserío Egibide de Beasainmendi y los regidores JuanZabala, del caserío Tapia, Juan de Arana, de Martoenea y Pedro de Yarza, de Igartetxe, quisieron animar la fiesta «organizando una corrida de toros». Planearon la plaza en el pórtico, compraron o alquilaron tres fieras y cómo serían de temibles, que dice el autor del artículo «que las metían y sacaban cogidas de los cuernos».

Llegado el día de la fiesta, se juntó mucha gente de Beasain y los alrededores. Estando todos reunidos entre la 13.00 y las 14.00, el rector de Beasain, Pedro Murua, se dispuso a torearlos y es entonces cuando Pedro de Yarza, cura-beneficiado de Villafranca, «aguó» la fiesta al señalar que era día festivo y no se podía realizar la fiesta toril ya que «se pecaría mortalmente».

El pórtico volvió a llenarse

Fue el vicario de Lazkao, Francisco Plaza, quien manifestó «no haber tales prohibiciones y mucho menos que pecarían mortalmente», llamando al vicario de Ordizia «bellaco».

Al día siguiente, la festividad de San Roque, el pórtico volvió a llenarse de público. En los archivos detallan que «a los toros les metía por la puerta pequeña de la Parroquia y los sacaban de la grande o principal del templo». Según el relato que alberga el archivo diocesano de Pamplona, «picaban los toros con palos y garrotes en presencia del Santísimo Sacramento». Al parecer la gente quedó «atemorizada» al ver que los vaqueros eran los propios párrocos de Beasain y Lazkao.

La denuncia llegó al obispado de Pamplona. Al vicario de Beasain se le acusó de «haber hecho traer los toros en días de fiesta y en vez de haberlo prohibido, cumpliendo su deber pastoral los guardó en la iglesia y los volvió a encerrar en presencia del SantísimoSacramento tras hacerlos correr y haber actuado de vaquero animando al pueblo a pesar de la sotana y profanando la dignidad que representa».

Al rector de Lazkao se le acusó «de haber inducido a los fieles a error manifiesto y de haber actuado de vaquero profanando su sotana».

Temas

Jaiak