Emiliana García, la coqueta amona de Beasain, cumplió ayer 104 primaveras

La homenajeada. Emiliana García junto a su marido, con parte de su familia y el alcalde. / B. U.
La homenajeada. Emiliana García junto a su marido, con parte de su familia y el alcalde. / B. U.

Goza de una salud extraordinaria, y prueba de ello es que la víspera de Reyes salió sola a pasear por el barrio a pesar del frío

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

Con potente chorro de voz y esta más que clara, Emiliana García no hacía más que agradecer las muchas felicitaciones que ayer le llegaban en persona y vía telefónica. La del municipio fue trasladada por el alcalde, Aitor Aldasoro, quien también le hizo entrega de un ramo de flores.

Esta burgalesa-beasaindarra cumplió ayer 104 primaveras y, desde hace dos años, ostenta el título de 'amona de Beasain'. Tal y como ella misma reconoce, goza de una salud «excelente».

Activa dentro de lo que le permite la edad, a diario sale a la calle con su marido, Vicente Vega, de 98 años Pero no le importa nada bajar sola a dar el paseo diario. «El pasado sábado, víspera de Reyes, había ido a realizar las compras. Al regresar ella no estaba en casa, con el frío que hacía se abrigó bien y bajó a dar el paseo diario por el Paseo del Oria», decía su hija Nati, que vive con sus padres Vicente y Emiliana.

El secreto, «trabajar mucho»

Sobre el secreto para llegar así, apuntaba que «ninguno, eso sí, trabajar y mucho». De «buen apetito, no tiene problemas para conciliar el sueño, aunque de vez en cuando toma una pastilla, la única, un tranquilizante», admiten sus familiares.

Ella dice que no se «aburre». «La tele no me gusta tanto pero leer sí, revistas, El Diario Vasco, aunque ahora me canso más que antes, pero hago un esfuerzo y especialmente para la novena de San Antonio», cuya lectura es casi una obligación diaria.

Pero además, trabaja en casa: «Hombre, no como antaño, pero sí que ayudo a mi hija Nati en tareas de la cocina». Burgalesa, nacida en Pradoluengo hace más de 100 años, sigue siendo una mujer coqueta y con buena memoria que ayer disfrutó de una jornada feliz y en familia.

De Burgos al Goierri

Nacida en el seno de una familia de cinco hermanos, de joven se fue a Barcelona «en la época de la Guerra Civil, al duro trabajo de servir», recordaba a haciendo un ejercicio de memoria.

Luego, de Cataluña volvió a su Pradoluengo natal, donde se empleó en la fábrica de Bernabé Lerma. «Allí estuve trabajando hasta que pusieron en marcha unos telares, y las últimas que entramos nos tuvimos que ir a la calle», recuerda Emiliana.

Entre otras cosas, no olvida el baile de las tardes de los domingos, donde conoció a Vicente Vega, con quien contrajo matrimonio en el mismo Pradoluengo, localidad en la que nacieron sus hijas Nati y Puri.

«En el proceso de traslado de Castilla a Euskadi mi marido Vicente entró a trabajar en Apellaniz, residiendo en Ordizia. A los pocos años pasamos a residir en el beasaindarra Paseo del Oria, donde seguimos viviendo en la actualidad».

A las muchas felicitaciones que estará recibiendo por sus 104 años, tenemos que unir, de todo corazón, la de este periódico. Zorionak, Emiliana!