Dulce María Loynaz Muñoz (Premio Cervantes 1992): «En Beasain tengo raíz, amor y nombre»

Fue la segunda mujer galardonada, a sus 89 años, con el Premio Cervantes, un reconocimiento que «causó sorpresa en el mundo literario», según relatan las crónicas de noviembre de 1992 y sobre el que la poetisa comentó que «no se lo esperaba». En abril de 1993 fue a Madrid a recoger el galardón. Se trata de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, «oriunda y amiga de Beasain», así señalan algunas de sus biografías. Ella misma señalaba que en Beasain tenía «raíz, amor y nombre». No ocultaba su ascendencia vasca, «asegurándome, si se aceptaba su autoridad, que su ancestro San Martín de Loynaz, mi tío-abuelo, era de Beasain y no de Bergara», aunque de todas formas aquella polémica le parecía «absurda».

Parte de su extensa obra, bien en prosa o en verso, desde los años cuarenta hasta la década de los sesenta del siglo pasado, jalonaba parte de las páginas del anuario Beasain Festivo; 'Juegos de Agua' (1947), y los poemas en prosa en 'Poemas sin nombre' (1953) o su novela 'Jardín' (1951), considerada como la pionera del realismo mágico, y 'Un verano en Tenerife', entre otras.

La poetisa cubana visitó la villa vagonera en dos ocasiones, en 1947 y 1951.