Los baserritarras, en agosto, fieles a la feria

Rosario Vitoria, del caserío Balda de Olaberria, ayer en su puesto de venta en la plaza Cubierta, cuyo frontal será mejorado. /  FOTOS JUANTXO
Rosario Vitoria, del caserío Balda de Olaberria, ayer en su puesto de venta en la plaza Cubierta, cuyo frontal será mejorado. / FOTOS JUANTXO

La fachada de la plaza Cubierta, donde se celebra el mercado, vivirá un lavado de cara, mejora que llegará a su interior y afectará de manera positiva a su acústica

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

Estamos en el ecuador del, para una gran mayoría, mes vacacional por excelencia. No en cambio para quienes están ligados al sector primario en el municipio y en la comarca. Nos referimos a los baserritarras que bajan, cada martes del año, día señalado por ser el mercado, puntualmente, a la plaza Cubierta, a vender los productos de la huerta. En este caso, la mayoría son mujeres. Tradicionalmente, en nuestros baserris la mujer se ha responsabilizado, mayormente, del trabajo de la huerta, cuyo producto baja a vender a la feria, en este caso, de Beasain. Feria semanal que se celebra los martes y los viernes. Esta tradición queda reflejada en la 'Monografía Etnográfica de Beasain', escrita por Josetxo Zufiaurre, tomo séptimo perteneciente a la colección 'Beasaingo Paperak'.

Ayer, martes, a pesar de encontrarnos en pleno apogeo del vacacional agosto, era jornada de mercado o feria. Compartida, en esta ocasión, con la de la vecina villa, que adelantaba en una jornada la suya ante la festividad de la Virgen.

A pesar del éxodo vacacional que se palpa en Beasain, no eran pocos los que se acercaron hasta la plaza Cubierta para llevarse los primeros tomates y vainas de las huertas de los baserris de Beasain. La meteorología de este año ha retrasado la producción de las huertas y eso se nota en los puestos de venta.

Ayer no fueron pocos los que montaron sus puestos, entre ellos: Bittori Goitia, de Gudugarreta; Inaxi Aranburu, de Murugoene; Rosarito, del caserio Atarieder (Zunzunegi); además de Rosario Vitoria, del olaberritarra caserío Balda; María Jesus Mujika, del caserío Senperberri (Lazkao); y Josetxo Mendía, del caserío Altzibar de Zegama.

Frontal y acústica de la plaza.

Corría el año 2009 cuando se peatonalizó la calla Mayor y todo el entorno de la plaza, obra de mejora que afectó a la fachada de la plaza Cubierta. Esta fue rehabilitada, sacando a la luz y revitalizando el ornato artístico que lucía, en base al proyecto realizado hace casi una centuria por el arquitecto tolosarra Guillermo Eizaguirre. Plaza que, junto a los nuevos edificios municipales, fue inaugurada un 26 de octubre de 1924, siendo alcalde de la villa Jose Guridi y bendecidos por el entonces obispo de Vitoria, natural de Idiazabal, Mateo Mujika Urrestarazu. El polvo, la humedad, la suciedad y las inclemencias meteorológicas dejaron sentada huella en el mencionado ornato, deteriorándolo en algunos de sus detalles. Según supo DV por fuentes municipales, esa parte frontal de la plaza va a ser nuevamente revitalizada; será pintada de nuevo, eliminando todas las impurezas que tiene ahora, también las suciedades y demás imperfecciones.

La plaza, además de acoger las ferias, es marco de otras actividades socioculturales. Si estos son de carácter musical, la poca altura del recinto cubierto distorsiona, casi por completo, el sonido, produciendo un excesivo eco. La mejora de su zona frontal traerá de la mano unos trabajos en su interior, que, a la postre, mejorarán notablemente la acústica.

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