Aizkorri se preocupa por la fauna

En Lareo. Rescatando huevas de una de la charcas del entorno del embalse ataundarra. / AME
En Lareo. Rescatando huevas de una de la charcas del entorno del embalse ataundarra. / AME

La sociedad puso a buen recaudo en Lareo huevas y larvas de rana | El domingo, al margen de la salida al monte, renovaron su sello de amistad con Arangoiti

JUANTXO UNANUA

Ha sido un fin de semana intenso para la sociedad de montaña Aizkorri, con actividades ligadas al medio ambiente, basadas en educar sobre la naturaleza a las nuevas generaciones de escolares beasaindarras. El resto de actividades fueron de corte social y solidario, como la anual visita a Arangoiti al margen del aspecto deportivo con la obligada salida dominical al monte.

Desde primera hora de la mañana del sábado, la jornada les llevó hasta el embalse ataundarra de Lareo. Allí, acompañados de los escolares, el objetivo era rescatar huevas y larvas de la conocida como rana bermeja. «Los anfibios son los animales más amenazados de nuestro entorno en la actualidad», señalan desde la entidad montañera.

Durante nueve meses, las ranas bermejas habitan en los hayedos, y como sus hábitos son principalmente nocturnos, lo normal es que pasen totalmente desapercibidas. Sin embargo, entre enero y febrero, con algún día con viento sur y algo de lluvia, dejan sus lechos de hojas y sus escondites en pequeños agujeros en el monte, y todas a la vez se dirigen hacia el embalse y las numerosas charcas que se crean en sus cercanías.

En las charcas

En este caso, la labor altruista de la sociedad Aizkorri se centró en las charcas existentes en los baches de la pista adyacente al embalse de Lareo, en el Parque Natural de Aralar, ya que son trampas mortales para la rana bermeja, porque acude a las mismas a desovar y los vehículos aplastan bajo las ruedas los huevos depositados. Dentro de la iniciativa se pudo ver participando a algunos niños, guiados siempre por el biólogo Aitor Montes.

Los participantes llevaron de casa espumaderas, cucharas grandes y recipientes como cazos, tuppers y cubos para recoger los huevos de las charcas y depositarlos después en lugares seguros. Desde la entidad montañera beasaindarra se ha solicitado a la Diputación, responsable de la protección de la fauna, que «repare dichos baches para evitar que en años venideros se produzcan desoves en tales trampas».

Hasta Antigua

Por otro lado, la actividad dominical mañanera llevó a los montañeros de Aizkorri a cubrir el recorrido Zumarraga-Oleta-Antigua. Por la tarde, la agenda de la jornada les llevaba a la residencia Arangoiti, en una tradición que se remonta al año 1951, siendo siempre el domingo siguiente a la festividad de San Martín.

Situando esta tradición en sus raíces, cabe recordar que se había estrenado en la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando en el seno del grupo de montaña que entonces era rama de la Sociedad Deportiva Beasain no se había constituido la sociedad de montaña Aizkorri como tal. Se puso en marcha esta iniciativa que de algún modo se había importado de la capital donostiarra, encajando en el municipio a la perfección.

Mantiene la esencia

Esta iniciativa mantiene prácticamente la esencia inicial, se trata de una cita más que solidaria, resumida en ese compartir un rato más que agradable, un baile, la merienda con todas y cada una de las personas residentes en Arangoiti y que algunas hasta hace unos meses o unos pocos años han sido beasaindarras que andaban en la calle.

Los cohetes lanzados a las 16.30 horas del domingo marcaban la salida de la comitiva festiva desde la sede de la calle Arana. Txistularis, dantzaris, directivos de la sociedad Aizkorri, familiares de los residentes, o la edil de Bienestar Social, se dieron cita en el comedor principal de la residencia Arangoiti, donde en el mejor de los ambientes sonó la música del txistu.

Bailaron los jóvenes dantzaris y disfrutaron mucho los allí residentes. Sus familias y los allí residentes aplaudieron cada una de las actuaciones de músicos y dantzaris. La despedida se cerró con un «Hurrengo urtera arte! (¡Hasta el año que viene!)».