Inspiración con forma de bosque
La artista tolosarra Eli Garmendia inaugura en GKo la exposición 'El bosque dormido'
ELENE ARANDIA
Viernes, 12 de diciembre 2014, 00:14
Las correspondencias han sido moneda corriente desde el Renacimiento en la creación del arte y en la búsqueda de la inspiración. Existe correspondencia artística cuando dos creadores dialogan, cuando un artista, en este caso la fotógrafa Eli Garmendia, pone un arte, y en paralelo, la poesía del poeta vallisoletano Roberto Ruiz Antúnez recorre el discurso fotográfico, para recrear un mundo, 'El bosque dormido'. Después de una correspondencia que ha durado más de diez meses, este proyecto se ha materializado en una exposición que se presentó en octubre en la galería GKo y que estará abierta hasta finales de este año.
'El bosque dormido' es una muestra que une fotografía, poesía y música. Un arte no se convierte en otro, sino que lo acompaña. La fotografía se revela como pretexto para que surja la poesía, y ésta surge a partir de la ensoñación de la imagen. «Hemos escogido trabajar con estos tres elementos porque son los lenguajes con los que trabajamos respectivamente. La música llego al proyecto por mi 'culpa'. La música que escucho en mi día a día es un reflejo directo de mi estado de ánimo, y más aun en el momento de creación», añade Eli. Recuerda la fotógrafa que rescató la música de Peteris Vasks, después de haberse enamorado de ella años atrás gracias a un coro letón que participó en el certamen coral de Tolosa. «Compartí su música con Roberto, y el también conectó con su música; casi sin darnos cuenta, se convirtió en nuestra inevitable compañera de viaje», añade. Los artistas aluden al bosque dormido y lo describen como un estado mental y físico, un retorno al origen y un lugar donde converge la vida en todas sus formas. «En él se plasma nuestra particular reformulación de la teoría del entrelazamiento cuántico. Las partículas de las que habla la física, aquí son el cuerpo y el árbol, y su nexo omnipresente es la tierra. Entrar al bosque dormido implica desnudez, soltar lastre dentro de uno mismo. Podríamos decir que este bosque es un refugio en el que hemos aprendido a llegar cuando las cosas se ponían feas. Todos traemos un bosque dormido en la mirada, es cuestión de interpretar la espesura», dice el poeta.
En los poemas y las fotografías, la tierra, el amor, el cuerpo, el tiempo, y sobre todo la figura del árbol es una constante, elementos que en palabras del poeta forman parte del trinomio esencial Tierra, Bosque, Cuerpo. «La existencia fluye por estos tres elementos en una especie de eterno retorno que siempre acaba y empieza en la tierra. De esta manera, la materia constantemente dialoga consigo misma y el amor, el tiempo, o la música... son una parte sustancial de ese lenguaje de todo lo que fue, es y será», añade.
Aunque los artistas hayan escogido Tolosa para presentar su primer proyecto conjunto, Letonia ha sido un lugar verdaderamente inspirador para ambos, especialmente para Eli Garmendia. «Viajé a Letonia, pero en realidad no fui a grabar el vídeo de la exposición. Quería conocer el país, fotografiarlo y descubrir qué ocurría al sumergirme en la naturaleza que inspiraba a Peteris Vasks», cuenta Eli. Durante ese viaje que duró tres semanas, la artista tuvo la oportunidad de conocer al propio compositor letón y Aizpute, el pueblo donde se crió Vasks, fue su residencia artística. «La tercera semana me instalé en Riga, la zona más montañosa de Letonia. Durante esa semana conocí al propio Peteris Vasks. Es una persona muy especial, real, cercana y coherente con su obra y sus palabras. Conocerlo fue un gusto, y me acogió como un gran anfitrión», añade la artista.
La fotógrafa tolosarra realizó estudios de fotografía en Terrasa. Ya han pasado ocho años desde que decidió quedarse a vivir en Barcelona y actualmente trabaja como fotógrafa realizando trabajos comerciales, retoques fotográficos y asistencias. «Ya desde niña me gustaba mirar fotos, y coleccionaba anuncios de revistas que me llamaban la atención por sus fotografías. Tal vez sea una de las razones por las que amé el color; casi podría decir que igual que los pintores tengo mi propia paleta de colores», señala.
La exposición estará abierta en GKo hasta el 31 de este mes, y cuentan los artistas que durante los próximos meses buscarán exponer la muestra en Valladolid y Barcelona. «Nos gustaría traerlo a Barcelona, y sería interesante llevarlo a Riga. Aún todo está en el aire, pero el proyecto acaba de zarpar», añaden.