Que tu futuro televisor no te engañe
Olvídate de píxeles muertos, sonidos planos y precios que te dejan tiritando: cinco claves para acertar con la pantalla ideal
Excesivos píxeles muertos en la pantalla? ¿Sombras con tonos grisáceos que te sacan de los nervios? Muy a tu pesar (y sobre todo al de tu bolsillo) ha llegado la hora de renovar tu flamante 'caja tonta', quién sabe si víctima del paso de los años, un uso lleno de excesos... o tu ansia por contar con la tecnología más vanguardista. Sea cual sea el motivo, es importante prestar especial atención a estos apartados si no quieres dejarte tu jubilación en la compra.
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Un panel de garantías
El tamaño importa, sí, pero siempre en función de la distancia de visionado. En otras palabras, una TV de 65 pulgadas requiere una distancia mínima de tres metros desde el sofá. Más incógnitas: ¿Full HD o 4K? Si tu modelo es de menos de 32 pulgadas, con una resolución 1920x1080 es suficiente. Para paneles mayores apuesta por el 4K (o UHD). ¿Y el 8K? Ni te lo plantees: a día de hoy apenas hay contenido...
¿Decisión complicada? Espera y verás porque los jeroglíficos aún están muy presentes a la hora de elegir tecnología. En este apartado, los paneles LED son los más económicos, pero son los que menos contraste dan. Los QLED, en cambio, garantizan un mayor brillo y color, mientras que los OLED aseguran unos negros perfectos, ideales para ver todo tipo de películas... aunque sea a costa de rascarse el bolsillo. ¿La opción más equilibrada? Los Mini-LED: ofrecen un gran brillo y contraste a un precio razonable. La compatibilidad (real) con HDR10+ o Dolby Vision o la tasa de refresco de 120 Hz (para juegos) son otros aspectos a tener presentes.
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El sonido, el gran olvidado
El apartado más infravalorado y el que más incide en una mediocre experiencia de usuario. ¿La razón? La obsesión de los fabricantes por implementar paneles excesivamente delgados provoca que los altavoces sean cada vez más reducidos. Y si a ello le sumas que apuntan hacia abajo o a la parte trasera... ¿Y esto en qué se traduce? El audio de las películas resulta plano, sin apenas matices, mientras que al escuchar música los graves brillan por su ausencia. Una más: ¿has probado a subir el volumen de tu televisor al 70-80%? Si lo haces notarás una evidente distorsión... Por no hablar de esos modelos con menos de 20W de potencia: sus diálogos acaban siendo totalmente enlatados. ¿Solución? Plantéate invertir 100-150 euros en una barra de sonido.
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Sistema operativo
Imprescindible si quieres sacarle el máximo partido a tu televisor con apps como Netflix, Movistar o Disney+. Por ello, no infravalores las particularidades de cada ecosistema, porque a la larga te saldrá muy caro. ¿Y esto en que se traduce en la práctica? Si optas por sistemas propietarios como Tizen OS (Samsung) o WebOS (LG) te garantizarás una navegación ágil y una interfaz limpia, perfecta para aquellos que no quieran complicaciones en el día a día.
En cambio, si apuestas por Google TV, sistema que implementan muchos modelos de Sony, TCL o Philips, ganarás en un ecosistema muy versátil, personalizable y con más apps compatibles. Fire TV OS (Amazon), Titan OS (Philips) o VIDAA OS (Hisense) son otros sistemas a tener en cuenta. Eso sí, elijas el que elijas, ten presente la antigüedad del modelo: uno muy antiguo es posible que deje de actualizarse y a la larga pierda compatibilidad con algunas apps.
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Conectividad
Incomprensiblemente pasa desapercibida. Eso sí, hay puertos y conexiones que no pueden faltar en tu televisor bajo ningún concepto. El primero, un puerto HDMI 2.1 (sí, número incluido), que multiplica el ancho de banda para optimizar la experiencia con consolas de última generación o vídeos en 4K... siempre que el fabricante de turno active todos los extras. Otro que no puede faltar es el eARC, ya que hace que el audio de alta calidad (Dolby Atmos) de un sistema externo de sonido llegue sin pérdida. Y a partir de ahí... tampoco renuncies a funciones como el VRR (Variable Refresh Rate), WiFi de última generación (WiFi 6) o un simple Bluetooth (ideal para conectar unos auriculares inalámbricos).
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El precio justo
La pregunta del millón: ¿cuánto debo invertir en un televisor? Depende. Si no eres un usuario muy exigente, un modelo 4K estándar de 55 pulgadas puede salirte por menos de 300 euros. Eso sí, si quieres un panel OLED de más de 65 pulgadas y con sistema de sonido 5.1, el precio se puede multiplicar fácilmente por cinco... o más.
Con todo, siempre hay pequeños atajos que pueden ayudarte a ahorrarte un buen pico. Lo más importante, ser realista y adquirir una TV que se ajuste a tus necesidades, obviando el diseño ultradelgado, la IA o el sonido premium. Y, por supuesto, prestar atención a la época del año: en el Black Friday puedes encontrar descuentos muy golosos, en las rebajas de enero se liquidan modelos del año anterior... y en primavera las promociones aumentan. Recuerda: tu próxima TV debe alegrarte la vida, no dejar tiritando tu cuenta bancaria.