Tecnología de Champions League

Los trabajadores de Airestudio en la sede de la firma en el Parque Tecnológico de Álava. /RAFAEL GUTIÉRREZ GARITANO
Los trabajadores de Airestudio en la sede de la firma en el Parque Tecnológico de Álava. / RAFAEL GUTIÉRREZ GARITANO

La firma alavesa Airestudio, dedicada a los servicios de geoinformación, fue la responsable de captar a través de un dron imágenes detalladas de los aledaños y las gradas de la final celabrada en el Wanda Metropolitano

IRATXE BERNAL

Quienes asistieron a la final de la Champions League entre el Liverpool y Tottenham pudieron ver cómo sobre aledaños del Wanda Metropolitano, a una altura de entre 60 y 80 metros, sobrevolaba continuamente un dron. Su misión era captar y enviar a tiempo real imágenes al centro de control que velaba por la seguridad de los espectadores y la responsable de que cumpliera esa misión, la ingeniería alavesa dedicada a los servicios de geoinformación Airestudio.

El dron del estadio colchonero estaba dotado con cámaras que permitían transmitir de forma segura imágenes de gran detalle tanto del perímetro de control establecido en los accesos al campo como de las gradas del interior. Pero estaba alimentado por un cable de 80 metros anclado al suelo, por lo que su movilidad era limitada y no le permitiría dar una respuesta a un posible incidente. Para eso, el dispositivo de seguridad, creado en colaboración con la empresa especializada en sistemas aéreos tripulados por control remoto Umiles Global Solutions, disponía de un segundo RPA que se enviaría al lugar exacto en el que primero hubiese detectado el incidente para facilitar imágenes aún más detalladas.

«La labor del primero en realidad sólo era detectar y controlar porque nosotros no somos una empresa de drones. Éstos son sólo una de las herramientas, una de las tecnologías, que usamos para realizar nuestro trabajo, que es medir», matiza Díaz de Apodaca, socio fundador de la empresa junto a los también ingenieros técnicos en topografía Luis Alberto Gubía e Íñigo Campo.

Y cuando habla de medir lo hace como la RAE. Es decir, habla de comparar una cantidad con su respectiva unidad para averiguar cuántas veces la segunda está contenida en la primera. Sin acotar de ninguna manera el tamaño o naturaleza de esa unidad porque «todo lo que sea asimilable a un número es medible». De modo que esta firma lo mismo facilita los parámetros para calcular nanodesviaciones en la fabricación de un tornillo que capta información sobre la concentración de polen en el aire empleando para ello desde los drones a escáneres, sensores, brazos robóticos, coches dotados con distintos dispositivos como los empleados por Google para elaborar los mapas de su Street View… Lo que haga falta para dar soluciones a la medida, nunca mejor dicho.

«Nuestra labor es realizar con absoluta precisión las mediciones que puedan necesitar terceros para la toma de decisiones. En cada caso investigamos qué instrumentos son los más adecuados para obtener los datos pero también para ordenar toda esa información de manera que sea útil, que eso con las posibilidades que hay hoy es fundamental», subraya.

Vuelco al sector

De hecho, la firma nació en 2013 recogiendo la experiencia de dos compañías ya dedicadas a la geoinformación (G&C Ingeniería Topográfica y Digital Ingeniería y Gestión) con el fin de aprovechar mejor las potencialidades las nuevas tecnologías. «Éramos competencia y durante la crisis empezamos a colaborar en algunos proyectos. De hecho, Airestudio nació como marca. Después vimos que la digitalización y los nuevos sistemas de almacenamiento tratamiento de datos iban a dar un vuelco al sector en el que trabajábamos, que había oportunidades que estábamos infravalorando y que por ser topógrafos no teníamos que limitarlos a medir territorios, sino que esos conocimientos se podían extrapolar a otros campos», explica Díaz de Apodaca resumiendo el origen de la cooperativa. Hoy, seis años después, facturan 400.000 euros y sumam siete empleados repartidos entre la sede del Parque Tecnológico de Álava y una delagación en Sevilla.

Quizá el dron sobre el Wanda Metropolitano sea lo más vistoso que han hecho hasta ahora pero la seguridad es sólo uno de los sectores en los que hace falta trabajar 'a medida'. «Tenemos mucho potencial en la industria, por ejemplo. Las producciones cada vez tienen tiradas más cortas y más personalizadas. Las grandes empresas se pueden permitir desarrollar su propia tecnología para realizar comprobaciones exhaustivas que garanticen que todas las piezas cumplen con establecido, pero para las pequeñas cada vez es más complicado tener sistemas que les permitan tener controlado todo de forma automática», señala.

Además, sin salirnos de la industria aunque también sea aplicable a cualquier sector, las mediciones de tal exactitud pueden servir por ejemplo para conocer al milímetro el espacio disponible en una planta en la que hay que ingeniárselas cuando, sin posiblidad de contar con más espacio, toca colocar una nueva máquina o incluso toda una línea de producción. En esos casos, tras tomar las mediciones Airestudio incluso crea una réplica virtual de la planta o pabellón en la que se pueden realizar simulaciones para valorar los pros y contras de todas las posibles nuevas ubicaciones. «Antes de mover nada se acude a este gemelo digital que permite anticipar si una solución es realmente operativa o va a generar algún problema», resume Díaz de Apodaca.