Los millennials huyen de los regalos tecnológicos para «no configurarlos»

Los millennials huyen de los regalos tecnológicos para «no configurarlos»

El 10% de los mayores de 55 años ha pagado a sus familiares para resolver sus problemas con la tecnología

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ

Tablets, smartphones, portátiles u otros gadgets tecnológicos son los más demandados en navidades, aniversarios o cumpleaños. Sin embargo, cada vez más pierden protagonismo y, aunque pudiera ser por el precio la razón es muy distinta según una encuesta realizada por Arlington Research para Kaspersky.

El principal motivo es la brecha generacional que azota a las familias donde los más jóvenes prefieren otros regalos para evitar configurar los dispositivos y evitar solucionar los problemas derivados de los últimos avances en tecnología.

En la encuesta, un total de 11.000 consumidores de trece países, incluido España, ha revelado que uno de cada cuatro jóvenes evita comprar estos dispositivos y en el que siete de cada diez millennials ayuda o ha ayudado a sus mayores en temas tecnológicos.

El estudio señala que el 40% de personas mayores de 55 años tiene «dificultades para abordar los desafíos tecnológicos diarios sin ayuda externa». Una problemática que ha llevado casi al 10% de estos mayores a «pagar para resolver estos problemas técnicos». Un acto normal, pero que solo apunta al 12% al uso de un profesional, el resto acude a sus familiares, incluso, pagando.

No obstante, cuatro de cada diez encuestados que recibieron ayuda admite que no se produjo un pago monetario, sino que invitaron a sus «salvadores» a comer o cocinaron algo especial para ellos.

Los jóvenes dicen no

A pesar de la compensación, ya sea en especie o mediante pago corriente, los jóvenes admiten evitar «el contacto con sus familiares» para esquivar la ayuda, ya que más de la mitad de los encuestados la perciben como una obligación.

No obstante, la brecha tecnológica también se ve reflejada en la preocupación por la vida digital de los mayores. El 43% admite sentir preocupación por la posibilidad de que los menos tecnológicos sufran una estafa.