Conocer es decidir

Ander Azcárate, Aitor Fernández y Jon Núñez, responsables del proyecto Intelsuite/
Ander Azcárate, Aitor Fernández y Jon Núñez, responsables del proyecto Intelsuite

El centro tecnológico de Elgoibar IK4-Ideko desarrolla una herramienta para poner la inteligencia competitiva al alcance de empresas y organizaciones

JAVIER GUILLENEA

En algún lugar del mundo los entresijos de una empresa vasca están siendo examinados por una compañía rival que sabe casi todo de ella. Conoce sus últimos avances tecnológicos, sus proyectos y alianzas, las licitaciones a las que se presenta, las patentes que ha registrado e incluso la trayectoria profesional de sus trabajadores. Dicho de esta manera podría pensarse que nos hallamos ante un caso de espionaje industrial pero no hay nada ilegal en esta adquisición de conocimientos. Todo está en la red y todo al alcance de cualquiera. Solo hay que saber dónde buscar.

Y para ello está la inteligencia competitiva, que es lo que desarrolla Intelsuite, una plataforma online lanzada desde el centro tecnológico de Elgoibar IK4-Ideko que permite, entre otras cuestiones, conocer mejor a la competencia. «La inteligencia competitiva es un proceso ético, sistemático y colaborativo, soportado por herramientas específicas, de obtención, análisis, difusión e interpretación relevante sobre el entorno competitivo, que se transmite a los responsables de una organización con el objetivo de generar un contexto idóneo para la toma de decisiones», explican los responsables de Intelsuite.

Consiste, en resumidas cuentas, en bucear en la red para aprovechar todas las posibilidades que nos ofrece el universo virtual. «El 70% de las páginas de internet no están indexadas por Google», afirman Ander Azkarate, gestor de innovación estratégica de IK4-Ideko, y Jon Núñez, investigador del centro. Es en ese porcentaje, en «el mundo de la web profunda», donde se pueden encontrar verdaderos tesoros en forma de oportunidades de negocio o, simplemente, de información relevante.

En tiempos no muy lejanos, la mejor manera que tenían las empresas para conocer lo que se hacía en su ámbito era acudir a ferias, recorrer los expositores y comer con colegas para intercambiar datos en los postres. Esta manera de funcionar sigue en vigor pero no es suficiente en un mundo globalizado en el que todos hacen de todo. «Hay empresas que se dan cuenta demasiado tarde de que el producto que están fabricando y en el que han invertido mucho dinero ya lo han hecho otros», señala Azkarate.

Mucho que buscar

Intelsuite es una especie de sala de máquinas donde se monitorizan las páginas web y se captura toda la información que necesita una organización para tomar decisiones. «Para un centro tecnológico -indica Núñez- es importante saber qué personas investigan en otros centros y los artículos que publican en revistas o presentan en congresos». Lo mismo sucede con una empresa, a la que le conviene conocer las patentes que han registrado sus competidores, sus proyectos, las licitaciones a las que se presentan, la tecnología con la que trabajan, su número de empleados, sus alianzas y sus estrategias futuras. Y tampoco le viene mal contar con información sobre nuevas tecnologías y campos de investigación emergentes, los precios de productos similares a los suyos o la normativa de diferentes países. Hay mucho que buscar.

«No es espionaje industrial, todo es información legal», insiste Azkarate. La herramienta desarrollada por IK4-Ideko permite adentrarse en los intrincados laberintos de las redes sociales, blogs, bases de datos, oficinas de patentes, administraciones y todo tipo de webs donde se pueden encontrar tesis doctorales, ponencias de congresos o artículos en revistas especializadas. «En Linkedin se generan muchas oportunidades y en Twitter -afirma Núñez- puedes buscar a todas las personas que hayan hecho algún comentario sobre tu empresa». «También se pueden lanzar búsquedas de licitaciones. Hay empresas que han cerrado negocios directos de esta manera», añade.

Uno de los inconvenientes de la información es que hay demasiada, y de eso son conscientes los responsables de Intelsuite. «Cuando vas a una empresa y les preguntas qué tipo de información les interesa, no lo saben», dice Azkarate. Y luego, cuando ya han decidido lo que quieren buscar, corren el peligro de morir infoxicados por la avalancha de datos que pueden recibir. Por eso hay que saber seleccionar. «Nuestro software ayuda a las empresas a filtrar la información. Es como un embudo: por un extremo tiene que entrar la mayor cantidad posible de datos pero por el otro deben salir los imprescindibles».

Información y poder

Aunque parezca paradójico, la filosofía de la inteligencia competitiva lucha contra la cultura de que la información es poder o, al menos, de una de las interpretaciones que se le pueden dar a esta frase. «La gente joven que empieza a trabajar en una empresa llega con la idea de compartir, pero cuando empiezan a saber, empiezan a guardar». Por suerte, asegura Núñez, esta actitud está empezando a cambiar. «Ahora se comparte cada vez más, hay una necesidad de compartir información dentro de la propia empresa y entre otras del sector, se crean alianzas y se colabora con la competencia para hacer negocios juntos».

IK4-Ideko ofrece la plataforma en varias versiones y precios, según la complejidad y necesidades de las empresas y organizaciones. En un principio, los creadores de Intelsuite desarrollaron la plataforma para su uso propio y el de los centros y empresas de su entorno. «Pensábamos pescar nosotros», explican. Pero pronto vieron que el sistema podía extenderse. Las primeras interesadas fueron grandes compañías, aunque después las Pymes no tardaron en interesarse por el producto. «Lo veían como algo lejano pero han cambiado de idea. Cuando ven los resultados de la inteligencia competitiva no pueden dejarla, es como una droga, como si encontraran un mundo nuevo», afirma Azkarate.

Negocios aparte, el objetivo final tiene mucho que ver con una nueva ciencia llamada neuroeconomía, que estudia nuestro comportamiento como inversores y consumidores y la manera en que el sistema nervioso evalúa los riesgos. «Se dice que tomamos decisiones con un muy pequeño porcentaje de información y mucha subjetividad», indica Jon Núñez. Y para eso están los datos, para ser utilizados. «El fin último -recalca- es ayudar a decidir».