Cómo borrar todo rastro en internet tras un fallecimiento

Cómo borrar todo rastro en internet tras un fallecimiento
Algunos seguros de vida y decesos ofrecen un servicio de borrado de huella digital que permite hacer desaparecer toda la información online referente a una persona fallecida, desde correos electrónicos a cuentas en redes sociales

Aunque cada vez es más sencillo hacer testamento, pues basta con acudir a la notaría provisto de DNI en vigor y tener claro a quién deseamos dejar nuestros bienes, en nuestro país no existe una verdadera cultura testamentaria. En España cuatro de cada diez personas fallecen sin haber hecho testamento, según datos del Consejo General del Notariado, y esto supone que cada año se queden sin adjudicar unos 100 millones de euros, que finalmente hereda el Estado.

Lo mismo ocurre con el testamento digital, un documento cada vez más necesario, pues además de los bienes materiales, cada día tenemos más bienes digitales que gestionar.

No hablamos solo de cuentas de correo electrónico, sino también de perfiles en redes sociales, cuentas de bancos online o bitcoins, por ejemplo. ¿Quién hereda todo esto? ¿Quién puede gestionarlo, en caso de fallecimiento de su legítimo propietario? Para responder a estas preguntas existe el testamento digital, un documento que incluye una lista de todas nuestras posesiones digitales, las claves de acceso a estas y una autorización a la persona que indiquemos para que pueda gestionar todo este contenido cuando sea necesario, es decir, tras el deceso.

Cómo funciona el testamento digital

El testamento digital sirve para especificar nuestras voluntades en cuanto a nuestro legado digital. Hace años que se realizan testamentos digitales de manera informal, aunque también se formalizan ante notario. Sin embargo, en 2018 el Gobierno Español reguló por vez primera sobre él, facilitando a los familiares de la persona fallecida acceder a su legado digital.

Así, tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales, si la persona fallecida no ha redactado un testamento digital en el que indique lo contrario, sus familiares o su albacea testamentario, así como aquella persona o institución designada por el fallecido, serán libres de acceder a su legado, y poder solicitar el borrado de su vida digital.

Sin embargo, un testamento digital completo facilita el proceso, pues al revelar en él cuentas junto con sus claves de acceso directo, estas se podrán borrar con total facilidad. Por ello resulta importante poder contar, hoy en día, con un documento de este tipo.

El borrado de huella digital tras un fallecimiento

En el caso de no contar con las contraseñas de acceso, para proceder al borrado de la huella digital de una persona fallecida, sus familiares pueden dirigirse directamente a las compañías que gestionan las redes sociales, cuentas de correo electrónico, almacenamiento en la nube, etc. de esta persona, solicitando el borrado de todo rastro. Pero para ello será necesario, en la mayor parte de los casos, enviar una copia del certificado de defunción, como ocurre por ejemplo en las cuentas de iTunes o iCloud de Apple. Y habitualmente este es un proceso largo y tedioso.

Sin embargo, previendo estas situaciones, las compañías de seguros de vida y decesos incluyen servicios como el borrado de huella digital entre sus prestaciones. Esta cobertura está íntimamente relacionada con el derecho al olvido en la red, amparado por la legislación europea, y se centra en eliminar la vida digital de la persona fallecida, es decir: datos personales; imágenes en la nube; cualquier rastro relacionado con nuestros perfiles en Facebook, Twitter, Instagram, etc., blogs nuevos o muy antiguos; correo electrónico; búsquedas; comentarios; llamadas de Skype; uso de aplicaciones…

Por otro lado, conviene señalar que los productos digitales que la persona fallecida ha adquirido a lo largo de su vida, tales como ebooks, juegos online, música, etc., no se pueden heredar, pues la licencia de uso, que no de adquisición, es intransferible.