¿Quo vadis privacidad?

¿Quo vadis privacidad?

La privacidad tal y como la conocimos no se parecerá nada a la que tendrán generaciones venideras, pero obliguemos a nuestros gobiernos a defender nuestros derechos fundamentales

JORGE CAMPANILLAS abogado especializado en TIC

Todos los 28 de enero, desde el año 2006, se celebra el Día Internacional de la protección de datos, que coloquialmente ha venido a ser conocido como el Día de la Privacidad. Su celebración no es casual, está promovida por la Comisión Europea, el Consejo de Europa y las autoridades de Protección de Datos; y viene a conmemorar la firma del Convenio 108, de 28 de enero de 1981 para la protección de las personas con respecto al tratamiento automatizado de los datos personales que constituye uno de los pilares básicos de la protección de datos en Europa. Por ello, como suele ocurrir con los días internacionales de cualquier otra causa es momento para sensibilizarse con el motivo de la celebración y reflexionar sobre nuestra privacidad y el futuro de la misma, y con más interés si cabe hoy que se celebra el 10 aniversario de este día.

En estos últimos años claramente, en la sociedad tecnológica en la que vivimos, rodeados de teléfonos, aplicaciones móviles, cámaras, drones, domótica, videovigilancia, etc. nuestra privacidad ha pasado a ser un aspecto importante en nuestra vida cotidiana y a ocuparnos o precouparnos (o quiero pensar así) sobre la vulneración o intromisión en la misma que supone todos esos aparatos y aplicaciones que hemos incluído en nuestra vida diaria; y que incluso la hemos acogido en nuestras casas. Además, el futuro se presenta como un gran reto a este derecho fundamental, la sociedad del dato, ya sea 'big data' o 'small data' pretende tratar esta información bajo los principios de nuestra propia seguridad o nuestra propia comodidad (según sean los Estados o las empresas quienes los traten y la finalidad en la que desean tratarlos). Hace unos años, Mark Zuckerberg, sentenció la muerte la privacidad con aquella elocuente frase "la era de la privacidad ha muerto". No está exenta de razón y su visión de negocio así lo desea (y poco a poco lo está consiguiendo); sin embargo quiero pensar que un derecho fundamental no puede morir, en todo caso, está claro que en estos años está siendo modulado y la privacidad tal y como la conocimos no se parecerá nada a la que tendrán generaciones venideras.

No todo está perdido, y Europa, o más bien la justicia europea, lleva estos últimos años defendiendo la visión europea de la privacidad con sentencias que vienen a permitir cierto "derecho al olvido" ante los grandes buscadores de internet o la anulación de los acuerdos de "safe harbor" que ahora no permite de forma tan sencilla la transferencia internacional de datos personales a empresas de EE UU. Además estamos en este 2016 en los últimos pasos para la aprobación de un reglamento Europeo de Protección de Datos que vendrá a dotar, esta vez sí, de un sistema europeo armonizado en todos los países y que incluye figuras tan novedosas como el responsable de protección de datos en las empresas (DPO por sus siglas en inglés), la obligación de la privacidad en el diseño de aplicaciones, etc.

No enterremos todavía a la era de la privacidad y obliguemos a nuestros gobiernos a defender nuestros derechos fundamentales, si bien, es verdad, que en la convulsa actualidad, donde casi el derecho a la vida de las personas no se protege (inmigrantes en nuestras fronteras), la privacidad sea visto como un derecho de ricos; pero derecho fundamental al fin y al cabo del que nos hemos dotado y del que debemos ser beligerantes en su defensa.

Jorge Campanillas. Abogado especializado en Tecnologías de la Información y de la Comunicación