Game Boy, la portátil de Nintendo que revolucionó el mundo de los videojuegos

Game Boy, la portátil de Nintendo que revolucionó el mundo de los videojuegos

La consola de bolsillo de la firma de Kioto cumple este año su 30 aniversario

R. ALONSO

Quién sabe si Nintendo comprendía hace 30 años, cuando lanzó la Game Boy, lo que la portátil supondría para la historia de los videojuegos. Tanto tiempo después, la consola de la firma de Kioto sigue muy presente. Y es que sigue siendo uno de los sistemas favoritos de los jugadores de siempre. De aquellos que tuvieron la oportunidad de disfrutarla gracias a títulos como «Súper Mario Land», «Zelda: Link's Awakening», «Kirby's Dream Land» o «Donkey Kong». De aquellos que preferían gastarse toda la paga en pilas AA, que el sistema devoraba en menos de 15 horas, antes que renunciar a la pura diversión que ofrecía la consola.

Como ha sido habitual hasta hace poco, Game Boy fue lanzada en Japón algo antes que en el resto del mundo. La fecha escogida fue el 21 de abril de 1989. Sin embargo, en España, así como en el resto de Europa, se hizo esperar hasta finales de 1990. Nintendo había depositado muchas esperanzas en su pequeña portátil. Y lo cierto es que buena parte de la culpa del éxito del sistema la tuvo el juego escogido por los de Kioto para acompañarla en su llegada a las tiendas: el «Tetris». El juego desarrollado por el ingeniero informático ruso Alekséi Pázhitnov se convirtió en un fenómeno que todavía a día de hoy se mantiene.

Para conseguir la licencia de este título, Nintendo tuvo que luchar intensamente con Atari, que también contaba con un sistema portátil. Su sistema, la Atari Lynx, también comenzó a comercializarse en 1989, y se convirtió en la principal rival de Game Boy hasta que Sega se unió a la fiebre de las consolas de bolsillo con su Game Gear un año después.

Posiblemente, si dejamos a un lado el riquísimo catálogo con el que la dotó la firma de Kioto, el principal punto positivo de Game Boy residía en su resistencia. Mucha (muchísima) más que la de los sistemas de la competencia. Así lo demuestra, por ejemplo, el que Nintendo exhibiese en una exposición de 2017 una Game Boy que había sufrido los efectos de un bombardeo durante la Guerra del Golfo. El sistema, que tenía el frontal completamente derretido y chamuscado, seguía funcionando como si el tiempo no hubiese pasado.

En lo que se refiere a su apartado técnico, la consola de bolsillo contaba con una CPU de 8 bits; montaba, además, una pantalla LCD que, en ocasiones, no permitía que el juego fuese tan visible como debía. Especialmente cuando las pilas AA se encontraban en las últimas. Sus dimensiones eran perfectas para llevar la consola a cualquier parte, aunque Nintendo ya se preocupó en su momento de sacar maletines oficiales que permitiesen transportarla con mayor comodidad.

La «Pocket» y la «Color»

Lo cierto es que el sistema caló entre los usuarios con facilidad. Pero la tecnológica nipona no se durmió en los laureles y fue lanzando cada poco tiempo una nueva revisión del sistema. Así llegó en 1996 la Game Boy Pocket, un dispositivo que contaba con un tamaño inferior al original, lo que la hacía más manejable. También se comercializó en diferentes colores, entre los que se encontraba el verde, el azul, el amarillo o el rojo.

La revisión no gozó del mismo éxito que su predecesora. También tenía una autonomía inferior, que en este caso Nintendo coloca en las 10 horas. No hubo que esperar demasiado, para que llegase su sustituta a las tiendas de todo el mundo. Para 1998, Game Boy Color hizo su entrada en escena.

La principal característica de esta se encontraba en que era capaz de correr los juegos en color. Se dejaba así a un lado la imagen en blanco y negro característica de su hermana mayor. Vino acompañada en el tiempo de dos de los juegos más característicos en la historia de las portátiles, el «Pokemon Azul» y el «Pokemon Rojo». Las primeras entregas de una franquicia que sigue contando con el apoyo de millones de fanáticos de los videojuegos en todo el mundo.

Legado

Los más de diez años que la portátil de Nintendo se mantuvo en producción se saldaron con unas ventas que sobrepasaron de largo los 100 millones, lo que la mantiene en el tercer puesto entre las videoconsolas más vendidas de la historia. En el año 2001 le dio el relevo a la nueva portátil Game Boy Advance, que supuso un gran salto técnico respecto a su antecesora.