Las gafas de realidad aumentada se preparan para sustituir a los móviles

Las gafas de realidad aumentada se preparan para sustituir a los móviles

Apple, Facebook, Microsoft y Google son algunas de las empresas que trabajan con esta tecnología

SARA BORONDO

La realidad aumentada se perfila como una tecnología que tendrá mayor presencia dentro de unos años en el día a día. No solo en forma de juegos en los teléfonos móviles; también como gafas que nos mostrarán imágenes creadas por ordenador sobre el mundo real. Los expertos están expectantes ante las múltiples posibilidades que ofrecen para viajar, la enseñanza, la decoración o la sanidad. De hecho, hay varias empresas trabajando en esots dispositivos del futuro, entre ellas Google y Facebook, ambas con lo que parece ser la intención de que sustituyan al móvil dentro de unos años.

En 2012 Google presentó las primeras gafas con realidad aumentada, Google Glass, puestas a la venta en 2014 sin mucho éxito. «La razón principal del fracaso fue que los consumidores no entendieron la utilidad del dispositivo y, por tanto, el beneficio que aportaban. El hecho de estar dirigidos al público en general sin una funcionalidad clara hizo que las Google Glass no tuvieran éxito», explica Idoia Salsamendi, directora de Marketing y Comunicación de la donostiarra Innovae. Pero aunque las Glass no consiguieron llegar al gran público, sí abrieron un camino nuevo.

Microsoft intentó seguir el camino de la RA con las Hololens, que se orientaron al mercado profesional, aunque con una orientación industrial. Salsamendi informa de que hay empresas «donde se está sustituyendo el uso de teléfonos móviles por gafas de realidad aumentada; por ejemplo, dando apoyo a técnicos en campo». La empresa guipuzcoana crea programas que permiten ensayar procedimientos técnicos complejos con un alto grado de realismo. El aprendizaje con RA es, dice Salsamendi, «similar a la experiencia real en el puesto de trabajo, lo que permite obtener una gran eficiencia a la hora de capacitar a peronal y evitar cualquier riesgo asociado».

Eso es el presente, pero en el futuro es muy probable que se amplíe el uso de las gafas RA a toda la sociedad «a medida que mejore la experiencia de usuario para el uso cotidiano y se abarate el precio», dice Salsamendi. Y es que los dispositivos de realidad aumentada aparecidos hasta el momento no están al alcance de todos los bolsillos. Sin ir más lejos, las Hololens 2 (utilizan realidad mixta, por lo que permiten interactuar con objetos virtuales superpuestos al mundo físico) cuestan unos 3.200€. Por su parte, las también recientes Magic Leap cuestan unos 2.100 euros al cambio y las Google Glass Enterprise (versión orientada al ámbito corporativo) salieron en 2017 con un precio mínimo de 1.550€. Son cifras muy altas, pero es habitual al principio de cualquier tecnología. Además de la lente, llevan la unidad de procesado y la batería, de forma que, además de caras, son pesadas y no siempre bonitas.

La última nueva nos llega por parte de Facebook, que se ha asociado con Luxottica (empresa madre de marcas como Ray-Ban y Oakley) para desarrollar unas gafas de RA apodadas en clave 'Orion'. Este dispositivo podría realizar llamadas o videollamadas con una pequeña pantalla y contaría con un asistente inteligente en el que está trabajando la red social. Saldrían a la venta entre 2023 y 2025.

El iPhone es la clave para las gafas AR de Apple

Del dispositivo en el que trabaja Apple se saben más detalles, aunque no hay nada oficial. Según Julio Cesar Fernández, evangelista de desarrollo de Apple, «si Apple quiere hacer un producto para el mercado de consumo debe hacerlas [las gafas] más baratas, más ligeras y con mejor duración de batería. Ahí entra en juego el iPhone. A partir de los iPhone XS con CPU A12, estos serán los encargados de procesar todo lo que muestren las futuras lentes. Así que las Apple Glasses (o como se llamen finalmente) serán algo parecido a un Apple Watch en cuanto a que serán un complemento que necesitará del iPhone para procesar toda la información y enviarla a las lentes mediante Bluetooth o UWB (la tecnología de banda ancha que llevan los nuevos iPhone)». De ser así, sería la potencia de procesado del teléfono la que llevaría a cabo el trabajo y enviaría a las gafas la información que tienen que mostrar, al tiempo que recibiría los datos de los sensores que llevarán incorporados para realizar un escáner 3D de lo que estuviera viendo el usuario. Fernández afirma que funcionarían como los actuales cascos de realidad virtual inalámbricos para PC y añade: «por eso los nuevos iPhone 11 han puesto tanto énfasis en la duración de la batería, que ha aumentado exponencialmente». Fernández cree que, aunque las gafas dependerán totalmente del teléfono al principio, poco a poco serán más independientes e incluso apunta a que dentro de muchos años podrían ser unas lentes de contacto.

Apple ya lleva años con realidad aumentada gracias al ARKit y Fernández cree que forma parte de una estrategia de Apple a largo plazo para evitar uno de los problemas de la primeras gafas de RA: la falta de contenidos que llevó a que los usuarios no les vieran utilidad. Según Fernández, «para que un producto tecnológico funcione hace falta contenido. Un iPad sin apps sirve para poco, por ejemplo. Lo que hace que un dispositivo sea útil es aquello que puedes hacer con él, las experiencias que te aporta con su software. Por ese motivo Apple lleva 2 años 'promoviendo' un ecosistema de apps de realidad aumentada (ARKit); mostrando a usuarios y desarrolladores que esta tecnología existe. Así, la realidad aumentada se ha popularizado y ahora casi cualquier persona sabe lo que es, gracias a la cantidad de apps o juegos disponibles o al lanzamiento de librerías para otros sistemas, como ARCore para dispositivos Android».

Lenovo y Huawei también trabajan en realidad aumentada

Otras empresas que también se están preparando para ese futuro con RA son Huawei y Lenovo. Esta última ha preparado una experiencia de realidad aumentada junto a Marvel, que pone al usuario en la piel de seis superhéroes (Doctor Strange, Capitán América, Thor, Pantera Negra, Capitana Marvel y Star-Lord) utilizando las gafas Lenovo Mirage AR. Otros dispositivos que utilizan la realidad aumentada son las gafas de natación inteligentes de FORM, que permite al usuario obtener al momento sus estadísticas de rendimiento. Las Norm son un proyecto que ha recaudado más de medio millón de euros en Kickstarter; llevan un miniordenador, cámara, altavoces y una pantalla frontal para hacer fotos; grabar vídeo; escanear códigos de barras de productos solo con mirarlos; llamar por teléfono o mirar vídeos sin tener que sacar el teléfono.

Esta última frase muestra en realidad por qué la realidad aumentada puede formar parte de nuestro futuro cotidiano. Nos hemos acostumbrado a hacer todo eso con el móvil, y las gafas pueden evitarnos tener que llevarlo en la mano o sacarlo para comprobar si hay algún mensaje.

Pero las empresas no son las únicas que están trabajando con la realidad aumentada para convencernos de sus ventajas. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad del Sur de California (EE.UU) adaptó un dispositivo de RA para que proyectase colores brillantes (correspondientes a obstáculos cercanos) en las retinas de los pacientes con retinitis pigmentaria. El resultado del experimento fue que mejoró la movilidad de los enfermos con baja visión un 50% al realizar un recorrido determinado y un 70% al tener que agarrar una clavija de madera contra un fondo negro.

Ahora parece ser un momento idóneo para la realidad aumentada, que está avanzando en compartir una misma experiencia con más personas y la oclusión -la sensación de que los objetos creados por ordenador pueden estar por detrás de objetos del mundo real-, dos de los grandes escollos que tenía hasta ahora. Niantic (creadora de 'Pokémon Go' y 'Harry Potter Wizards Unite') está creando la plataforma de realidad aumentada Niantic Real World, que incluirá un motor para interacciones compartidas. Para ello adquirió el año pasado la empresa Matrix Mill, especializada en visión artificial y 'machine learning'.

En el caso de Apple, sostiene Fernández, el director ejecutivo de la empresa, Tim Cook, quiere que la realidad virtual sea la huella que deje en la tecnología «como hizo Steve Jobs con los Mac, iPod, iPhone y iPads. Apple ve y apuesta por esa evolución sobre algo que al principio pocos entenderán y verán, hasta que se instaure su uso práctico». ARKit 3 ya avanza lo que veremos: «experiencias compartidas donde más de una persona ve la misma experiencia de realidad aumentada (cada uno desde su dispositivo); grabación de las escenas; oclusión de personas e incluso la captura de movimiento de personas en 3D, como se haría en cine. Todo esto es un conjunto de herramientas extraordinario que no hace más que preparar el camino para cuando se presenten las futuras lentes; el ecosistema de desarrollo esté preparado para asumir el reto y desde el día cero haya apps y juegos que saquen partido del producto. Eso ha sido y es ARKit».

El experto en Apple cree que, igual que hace 15 años nadie hubiera creído que todo el mundo -desde adolescentes hasta ancianos- tendría un móvil con pantalla táctil capacitiva, en unos años será habitual el uso de gafas de realidad aumentada. Y lo cierto es que hay una cantidad innumerable de usos en el día a día: información en un museo sobre las obras que hay expuestas; indicar la ruta a un destino con datos adicionales sobre el estado del tráfico; ver cómo queda en casa un mueble antes de comprarlo; guías de viaje… pero, como dice Fernández, «lo importante no es lo que podamos imaginar que puede hacerse: es lo que no somos capaces de imaginar que podrá hacerse».