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–¿Qué es lo que más le preocupa del futuro?
–Me preocupa que la solidaridad, la justicia, la empatía, la igualdad, el esfuerzo y todos aquellos vínculos que me construyeron como persona sean una moda pasajera y acaben extinguiéndose.
–¿Cómo cree que evolucionará el ámbito del Derecho?
–Evolucionará hacia una protección del consumidor y hacia una protección de los más débiles. El Derecho también cambia y aquello que era una costumbre por ley, ahora es penalizado. Un ejemplo claro es la violencia de género.
–¿Cómo se ve dentro de 10 años?
–Disfrutando con mi pareja de esta bella ciudad, haciendo las cosas que me gustan y gastando el tiempo con la responsabilidad de ser feliz. También me sigo viendo en las calles, apoyando las reivindicaciones feministas, porque de eso no te jubilas nunca.
–¿Y cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?
–Imagino un territorio líder en igualdad y libre de violencia machista. También imagino una Gipuzkoa diversa, inclusiva, comprometida con el medio ambiente y proteccionista con los espacios verdes. Un territorio donde mis hijas y la gente joven puedan vivir y trabajar en libertad. Esa es la Gipuzkoa por la que debemos arrimar el hombro y construir entre todas y todos.
–¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?
–Es necesario que el ámbito institucional trabaje por una ciudadanía activa y a la vez una ciudadanía responsable; donde todos estemos preocupados por los derechos humanos desde un sentimiento de pertenencia y responsabilidad personal.
–«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?
–Hemos conseguido importantes avances en casi todos los espacios. Sin embargo, aún hay algunos, como el económico, donde se deciden las cosas, donde no hemos llegado con fuerza. Tampoco los discursos que generamos tienen la misma legitimidad que si los generan la población masculina.
–¿Qué aspectos no deben perderse de vista para asegurar una sociedad de bienestar en el futuro? ¿Qué papel debería desempeñar la política en todo ello?
–Necesitamos legitimar a los sectores que no están en el poder, es suficiente con que se escuche a la sociedad y sus demandas. La lógica del poder económico y político es acumular más poder. La política debe tener cintura ancha para escuchar, para reconocer errores y para dar marcha atrás cuando se equivoca. Como función importante le compete devolver la confianza a los ciudadanos y, sobre todo, a la población joven.
–¿Qué opinión le merece el programa de la Diputación Etorkizuna Eraikiz?
–Creo que es un programa puntero porque está pensando en el futuro de Gipuzkoa de forma integral. Tiene dos pilares que son muy importantes. Uno de ellos es su laboratorio para experiencias piloto para que la sociedad participe. Se está buscando además una participación plural en la que todo el mundo pueda unirse. Son varias patas que esperamos que den resultado. El segundo pilar del programa es igual de importante, es el objetivo de crear un programa estratégico que abarca problemas que son necesarios de abordar.
–¿Cómo enriquece a Gipuzkoa la suma de culturas?
–No tenemos la diversidad cultural que tienen capitales más grandes. A veces no están lo suficientemente visibilizadas todas las culturas. No cabe duda que la diversidad y diferentes miradas hacen que una sociedad sea más plural, más libre y más internacionalista.Una de las cosas que la gente joven nos reclama son los pocos espacios espontáneos que hay en Gipuzkoa a nivel cultural. Eso falta y se nota. Me da la sensación de que la cultura en el territorio está encorsetada. Hay espacios limitados y corremos el riesgo de que la cultura sea un bien para unos pocos.
–Iniciativas como Bizilagunak, en la que familias autóctonas e inmigrantes se reúnen para comer, ¿demuestran que Gipuzkoa es tierra de acogida?
–Es un proyecto positivo pero no puede ser el único proyecto que nos permita medir si Gipuzkoa es tierra de acogida o no. El abrir las puertas de nuestra casa no debería hacerse solo un día. Deberíamos buscar propuestas más a largo plazo, durante todo el año. Gipuzkoa es una tierra de acogida que te recibe con los brazos abiertos; sin embargo, aún queda mucho por hacer. No es solo dar un servicio social, la integración hay que trabajarla mucho.
–Hay ámbitos como el del cuidado de las personas mayores, en el que es indiscutible la gran labor que están realizando muchos inmigrantes, pero seguro que usted puede poner en valor otros muchos aportes que realizan a nuestra sociedad personas de distintos orígenes.
–Yo soy argentina y creo que los inmigrantes somos personas valientes y nos arriesgamos para ser autónomos, algo que veo poco en la gente joven de aquí. Estos habitualmente tienen una idea de asentarse en una plaza para toda la vida. Nosotros esablecemos trabajos por cuenta propia y eso genera un impacto económico en lo local, ya que por lo general contratamos personas autóctonas.