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«Tenemos la falsa creencia de que un Asesor Personal es sólo para patrimonios y rentas altas»

«Tenemos la falsa creencia de que un Asesor Personal es sólo para patrimonios y rentas altas»

Josu Arriola, Adjunto al Consejero Delegado en el área de negocio de Bankoa Crédit Agricole e Idoia Garrido, Directora de la Oficina Principal de Donostia - San Sebastián, tienen muy claro el apoyo que necesita el ahorrador que ha mantenido su dinero en depósitos sin conseguir ninguna rentabilidad. Inciden en la figura del Asesor Personal como profesional que entiende las necesidades del cliente, sus planes y proyectos familiares y profesionales, a corto y medio plazo, para darle respuestas personalizadas con una adecuada optimización fiscal.

¿Por qué y para qué un Asesor Personal?

IDOIA GARRIDO

Es la pregunta que nos hace el cliente que está viendo cómo su cartera pierde valor a lo largo del tiempo. Es un paso que, a veces, cuesta porque tienen la creencia que es sólo para rentas altas y tienen cierto pudor a otro tipo de inversiones. Y visto de fuera es normal. Pero cuando se sientan con un Asesor Personal y hablan de sus planes de futuro, de su familia… se dan cuenta del valor añadido de éste. Porque puede ayudarles mucho: a obtener más rendimiento a sus ahorros, a pagar menos impuestos, a enfocar sus inversiones a otros productos… porque la vida cambia y sus necesidades también.

El asesor de Banca Personal debe acompañar al cliente en el proceso de definición de su perfil de riesgo. Es decir, cuál es el umbral máximo de riesgo que admite el inversor. Consensuará con él sus objetivos personales y definirá cuál es el horizonte temporal de su inversión. Dos aspectos importantes que le guiarán al Asesor para trabajar sus estrategias.

Al ahorrador medio lo denominas inversor pero ¿todos los ahorradores pueden ser inversores?

JOSU ARRIOLA

Muy buena pregunta. En el entorno actual de tipos de interés bajos, e incluso negativos, no tenemos mejor alternativa que convertirnos en inversores si queremos que nuestro patrimonio no pierda valor con el paso del tiempo. La estrategia llevada a cabo por las autoridades monetarias europeas para reactivar la economía tras la última gran crisis, con inyecciones de liquidez y tipos de interés nulos o negativos, han supuesto que vivamos una situación nunca antes experimentada por el ahorrador tradicional. La imposibilidad de obtener retornos de sus capitales en los tradicionales productos de ahorro está haciendo que se vean seducidos a posicionar sus ahorros en otro tipo de productos de inversión con mayores expectativas de rentabilidad pero también con un comportamiento diferente al que están acostumbrados.

Desde mi punto de vista es una buena noticia que nuestro ahorrador tradicional esté dando este paso ya que el balance final para su patrimonio va a ser muy favorable, tanto en aspectos de rentabilidad como de diversificación. Sin embargo este trayecto de ahorrador a inversor debe completarse con una formación adecuada. Hay que entender y asumir un par de conceptos antes de dar el paso. Y ese trayecto conviene llevarlo a cabo acompañado de un asesor de Banca Personal.

«Si un ahorrador quiere dormir debe contratar un depósito a plazo, pero si además quiere comer, debe invertir».

¿A qué conceptos te refieres?

JOSU ARRIOLA

En primer lugar cuando decidimos invertir un capital tenemos que tener claro cuál es nuestro objetivo con este capital. A qué objetivo personal va a dar respuesta en un futuro este capital que estamos constituyendo. Jubilación, compra de una futura vivienda, estudios de los hijos, etc... Es muy importante esta definición para evitar tomar decisiones erráticas sobre el capital a lo largo del tiempo. Este objetivo va a marcar cuál es el horizonte temporal de nuestra inversión, el cual debemos respetar y tener siempre en cuenta.

El segundo concepto es definir cuál es nuestro perfil de inversor. Dicho de otro modo, cuál es el umbral de pérdida en la valoración de nuestra inversión a partir del cual nos quita el sueño.

Y si alguien es de perfil muy prudente ¿puede ser inversor?

IDOIA GARRIDO

Por supuesto. Como he comentado, el perfil es uno de los dos conceptos fundamentales a tener en cuenta, pero sin olvidar el objetivo personal que persigue el cliente con la inversión, que es el que marca el «horizonte temporal», es decir, el plazo. Si el inversor muy prudente se centra en esto va a ser capaz de soportar cierto nivel de volatilidad. El error viene de intentar aplicar los patrones del clásico ahorrador al mundo de la inversión. Por ejemplo, ya no se puede hablar del plazo de un año y de una rentabilidad fija. Debemos hablar de objetivos personales y perfiles de riesgos. El asesor de Banca Personal debe explicar con claridad. Es la forma en la que el ahorrador de perfil muy prudente va a ser capaz de dar el paso y convertirse en inversor.

«Cuando se sientan con un Asesor Personal y hablan de sus planes de futuro, de su familia…se dan cuenta del valor añadido de éste».

Cuando escuchamos a un ahorrador insistir en que no quiere nada de riesgo deberíamos hacerle la pregunta: ¿Está dispuesto a que su patrimonio pierda poder adquisitivo? Normalmente la respuesta suele ser que no y la única solución es que se convierta en inversor. Por lo tanto, como he dicho, no se puede hablar en los mismos términos que hace unos años a la hora de gestionar eficientemente un patrimonio. Se suele decir que si quiere dormir contrate un depósito a plazo pero, si además quiere comer, invierta.

Por último y cómo resumen ¿qué aporta el Asesor de Banca Personal?

JOSU ARRIOLA

Seguridad, diversificando sus inversiones en productos seleccionados y contrastados. Tranquilidad, adaptados los productos a su perfil inversor, y atendiendo a sus necesidades. Disponibilidad, con liquidez total en todas las propuestas. Cuidado, con un seguimiento regular del cumplimiento de objetivos y del comportamiento de su inversión. Profesionalidad, ya que somos especialistas en previsiones de mercado y optimización fiscal, y por último, rentabilidad, adaptada a su perfil inversor y con un histórico de rentabilidades a su disposición.