Bodas 2019

Supersticiones, mitos y tradiciones del día 'B'

Supersticiones, mitos y tradiciones del día 'B'
Las bodas están repletas de antiguas costumbres y creencias con las que se pensaba poder evitar la mala suerte o atraer la felicidad hacia el matrimonio

Ver cruzar un gato negro, el derrame de un salero, pasar por debajo de una escalera… Son algunas supersticiones relacionadas con la mala suerte y ante las que hasta el más escéptico siente reparo. La gran cantidad de acciones vinculadas a la atracción de la fortuna, tanto la buena como mala, tienen su origen en el pasado pero siguen rodeando nuestro día a día.

Las bodas no son ajenas a estas históricas creencias y mi-tos, lo que ha originado que las parejas sigan ciertas tradiciones a la hora de organizar y durante la celebración del enlace, creyendo así poder evitar la desdicha o atraer la felicidad a su matrimonio.

Una de las costumbres más arraigadas es el célebre código 'algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul' y que representa el éxito en el futuro, la conexión con el pasado, el contagio de la buena fortuna y la atracción del amor y la felicidad. Para ello, la novia debe portar consigo una prenda de estreno, algún objeto de tradición familiar, un elemento prestado por algún allegado casado y un detalle en azul, color que representa el amor, la pureza y la fidelidad.

En el otro extremo de la vestimenta se encuentra la superstición de las perlas, que convierte esta bella joya en la gran eludida por excelencia en los casamientos. Según el mito, las perlas simbolizan las propias lágrimas de la pro-metida, por lo que lucirlas durante el gran día atraería la desgracia a la vida conyugal. Por su parte, el velo es uno de los complementos de origen antiguo al que se le han atribuido muchos significados. Uno de los motivos por el que antiguamente se utilizaba era como protección de la novia, ya que así se veía cubierta ante los celos, envidia y males de ojo que pudieran lanzarle las otras mujeres.

Al atuendo de los hombres también se le ha acuñado responsabilidad en el devenir de la pareja. La corbata que vis-tan deberá estar totalmente plana, sin huecos ni torceduras, porque de lo contrario se considera un augurio de que será infiel. Este mito tiene su origen en los tiempos de antaño en los que se sospechaba que el novio se había ido de juerga a un burdel si llegaba con este elemento mal colocado.

Asimismo, cabe destacar el histórico protocolo que se ha seguido en los códigos de vestimenta de los invitados a una boda. El blanco quedaba reservado para la novia, por lo que los invitados tenían prohibido vestir de ese tono en aras de no quitarle protagonismo. También estaba vetado el negro, color correspondiente al luto que se guardaba durante un fallecimiento.

Normas mágicas

Entre las más típicas tradiciones nupciales se encuentra la prohibición de que el novio vea a su futura esposa antes de la ceremonia, ya que hacerlo acarrea mala suerte. Esta superstición procede de una época en la que los matrimonios eran concertados por conveniencia y se basaba en evitar el arrepentimiento que los pretendientes experimentar si se conocían antes de llegar al altar.

Esta práctica ha sido adaptada a los nuevos tiempos y a pesar de que actualmente los contrayentes puedan pasar tiempo juntos antes de el enlace matrimonial, lo que sí se suele intentar cumplir es que no se vean vestidos con su 'look' de boda hasta llegar al altar. Esta costumbre nace de la romántica idea de que ambos se sorprendan y se impresionen ante el público por lo radiante que luce su pareja en el día más especial de sus vidas.

Pero antes de llegar al altar, también hay una superstición muy comentada a lo largo de los años: entrar al lugar de la ceremonia con el pie derecho. Se dice que este pequeño sirve para atraer la felicidad al matrimonio.

Pero… ¿Y cómo se llega a la noche de bodas? Si hay alguna imagen típica que se nos viene a la cabeza al pensar en este momento la respuesta es bastante clara, ya que es habitual ver en el mundo del cine y la televisión la escena del marido entrando a una habitación llevando a su ya mujer en brazos. Este ritual tiene una explicación muy sencilla y es que antiguamente se creía que este gesto impedía que los malos espíritus atacasen a la novia por la planta de los pies.

Históricamente son muchos los acontecimientos que han estado ligados a supersticiones de buena y mala fortuna. Por ejemplo, la caída de las alianzas o las arras durante la ceremonia siempre se ha relacionado con un augurio de mala suerte. Por lo contrario, que la novia llore en el casa-miento se ha vinculado a un futuro feliz en el matrimonio, dando por sentado que esas son sus últimas lágrimas en la relación de pareja.

Una de las tradiciones más conocidas y realizadas en las bodas es la del lanzamiento de arroz a la salida de los recién casados. Esta costumbre oriunda e importada de Oriente tiene su explicación en la creencia de que con este componente se atrae la fertilidad y la descendencia al matrimonio. Sin embargo, hoy día los pétalos de flores han ganado terreno a este elemento, debido a la dificultad que acarrea la limpieza de los granos.

Casarse un martes está asociado a la mala fortuna; mientras que celebrar una boda el lunes, viernes o domingo conlleva buena suerte.

El mito de que las perlas simbolizan las lágrimas de la novia ha convertido esta joya en la gran eludida del look nupcial.

Asimismo, a la novia se le han atribuido diferentes tradiciones sobre las que parece poner en marcha sus poderes mágicos. El habitual lanzamiento de ramo, que debe ser de flores naturales, indica que la soltera sobre la que recaiga será la próxima en casarse. Además, existe otro ritual que indica que si la prometida tiene algún allegado que quiera casarse, deberá llevar escrito el nombre de esa persona en un trozo de papel y guardarlo bajo la planta del pie derecho durante el día del enlace.

Fecha y meteorología

Uno de los más populares refranes indica que 'en martes, ni te cases ni te embarques'. La explicación está en que el segundo día de la semana, asociado a otras supersticiones, coge su nombre del Dios romano de la guerra, Marte. Generalmente, el martes ha sido asociado a una fecha propicia para las desgracias por lo que, aunque en la actualidad no es habitual casarse entre semana, se ha solido evitar esta fecha como jornada para celebrar una boda.

Para atraer a la buena fortuna, sin embargo, existe la recomendación de celebrar la ceremonia en lunes, por ser el día de la Luna; en viernes, jornada ligada a Venus, la Diosa de la belleza y del amor, quien velará por el cuidado del matrimonio; o en domingo, día de la semana vinculado al des-canso, al sol y a la abundancia.

Asimismo, relacionado con el mal augurio de determina-das fechas, también existen determinadas reticencias relacionadas con el mes en el que celebrar el enlace. El más conocido mito señala enero como una mala opción para casarse. ¿La razón? Se vincula que los matrimonios con-traídos en el primer mes del año serán perseguidos por severos problemas económicos.

La elección de la fecha es una decisión vinculada, muchas veces, al deseo de contar con un clima óptimo para la celebración del gran día. Sin embargo, por disponibilidad y agenda, muchas veces los novios se ven en la tesitura de tener que fijar su enlace matrimonial en época otoñal o in-vernal, estaciones en principio más propicias para diversas adversidades meteorológicas.

Ante ello, surgió la tradición española de ofrendar huevos a Santa Clara. Antiguamente, las novias llevaban una docena de huevos al convento de las clarisas más cercano, como forma de petición a las religiosas que se encargasen y orasen a Santa Clara por un buen tiempo el día de su boda. Es una de las costumbres que perduran a día de hoy y que ha sido llevada a cabo incluso por los Reyes de España, que no consiguieron evitar un clima lluvioso. Para atraer un buen día también existe la histórica costumbre de clavar un cuchillo en la tierra.

Cabe destacar que, además de por el gusto de disfrutar de buen tiempo, estas costumbres para atraer el buen tiempo guardaban cierta conexión con la carga supersticiosa vinculada a las adversas condiciones climatológicas el día del enlace. Fenómenos meteorológicos como la lluvia, la nieve o tormentas en un casamiento han supuesto un augurio de mala suerte para el matrimonio.