Ángela Vilariño: «El parón por maternidad se hace largo, pero sirve para volver con más ganas»

Ángela Vilariño: «El parón por maternidad se hace largo, pero sirve para volver con más ganas»
MIRARI GÓMEZ

-¿Qué quería ser de mayor?

-Cuando se es niña se sueñan muchas cosas diferentes. Pero por vivir el mundo de las carreras de cerca y desde siempre gracias a mi aita y a mi hermano, siempre tuve como mi gran sueño e ilusión correr en un coche como el suyo. Aunque siempre me ha gustado mucho, empecé en el automovilismo bastante tarde, con 11 años, y lo hice porque en ese momento así lo quise.

-Y hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?

-Me preocupan demasiadas cosas. Y cuando eres madre todavía más, porque aumenta la cantidad de problemas que pueden llegar. También veo la situación que hay en otros países y me entra angustia pensando en qué mundo van a tener las generaciones futuras.

-¿Cómo cree que evolucionará el ámbito del automovilismo?

-Actualmente está inmerso en un proceso de cambio, aunque no sabría decir en qué dirección. Sí es cierto que hay muchas cosas que mejorar, como, por ejemplo, el ruido y la contaminación. Son cuestiones que se trabajan tanto para vehículos privados como para los de competición.

-¿Cómo se ve dentro de 10 años?

-Me gustaría estar como hasta ahora, trabajando en lo que me gusta, ya que hemos podido hacer de nuestra afición y trabajo nuestra forma de vida. En lo deportivo, me cuesta más imaginarme a futuro porque es mejor ir año a año. Es una disciplina con tantas influencias externas en temas económicos que cuesta verse a tan largo plazo.

-¿Y cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?

-Cuando viajo a diferentes comunidades o países, me doy cuenta de que me encanta el País Vasco; y Gipuzkoa en particular. Vivimos en un territorio precioso, bastante desarrollado, aunque con cosas a mejorar. Así que espero que en un futuro siga evolucionando a mejor.

-«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?

-Se está trabajando mucho en todos los ámbitos para que así sea y espero que se siga haciendo. La mujer ha ido adquiriendo más, a día de hoy tiene mucha fuerza en diferentes sectores y esto debe ir a más.

-El deporte del motor del que forma parte es un ámbito muy masculinizado. ¿Cuesta romper techos de cristal?

-Mi experiencia tiene momentos buenos y malos. Por un lado, he tenido la suerte de nacer en esta familia tan vinculada al automovilismo y eso ha ayudado en mi evolución y desarrollo como piloto. Pero, en otro sentido, también he sido muy juzgada por ser la 'hija de'.

-En 2014 fue la la ganadora absoluta del Campeonato Nacional de Montaña. ¿Cómo ha llevado ser una mujer destacada en un deporte mayormente masculino?

-Entre los participantes en la modalidad de montaña en la que yo suelo participar nos conocemos todos y la mayoría de los compañeros lo vieron como una victoria justa, fruto de un esfuerzo. También hay otros que creen que gané por mi apellido, por ser una Vilariño. Pero para mí, fue un sueño hecho realidad. Uno de los logros que más satisfacción me ha proporcionado, junto a los dos campeonatos europeos femeninos.

-¿Se ha sentido discriminada alguna vez?

-En algún momento sí, pero no me quiero centrar demasiado en esto. Por ejemplo, ha habido situaciones en las que les ha costado confiar en mí por el hecho de ser mujer. Creo que se está yendo a mejor, pero sigue existiendo discriminación en muchos aspectos.

-La disciplina a la que se dedica es referente en la lucha por la igualdad. ¿Lo considera así?

-Muchos deportes distinguen sus campeonatos por sexo y el automovilismo, en cambio, tiene algunas competiciones mixtas. Juntar a hombres y mujeres en carreras ha bastado para colgarse la medalla de la igualdad y del 'todos somos iguales', cuando la realidad no es ésa; o, al menos, no lo es para mí.

-¿Cómo lo vive?

-Veo que vivo condicionada por ser mujer. Por ejemplo, cuando la maternidad me obliga a apartarme de la competición durante un año, aproximadamente. Creo que cuando nos ponemos el casco en competición sí que parece que todos somos iguales, pero la realidad fuera de las pistas es otra.

-Actualmente, se encuentra de baja por maternidad y apartada temporalmente de las pistas. ¿Lo echa de menos?

-Sí, sobre todo porque el año de parón se hace muy largo. Echo de menos tener una rutina, ir al circuito de Olaberria, donde trabajo, y estar con los compañeros. Es lo malo de este oficio, que su naturaleza obliga ante un embarazo a retirarse muy pronto de la vida laboral. Pero todo esto me sirve para volver con más ganas.

-Se habla mucho de la conciliación en el trabajo. ¿En su caso cómo lo vive?

-Mi primera hija la tuve muy joven, con 21 años, y aunque mis padres me han podido ayudar mucho, siempre me he esforzado para criarla yo misma, intentando no delegar demasiado.

-Su apellido hace referencia a una saga de automovilistas y, además, su marido es piloto de motociclismo. ¿Le gustaría que sus descendientes se dedicasen a la velocidad en un futuro?

-Creo que no. Por una parte sí, por tener una pasión compartida, pero, de momento, mi hija no tiene esa pasión por el automovilismo. Está enfocada en otro deporte y yo, encantada.