Ander Ramos: «Se podrán llegar a controlar, corregir o aumentar funciones del cuerpo»

Ander Ramos: «Se podrán llegar a controlar, corregir o aumentar funciones del cuerpo»
MIRARI GÓMEZ

-¿Qué quería ser de mayor?

-Futbolista, inventor, jugador de baloncesto y por último, científico, la única cumplida a nivel profesional. Me gustaría ser tractor de la ciencia e investigación de calidad en Euskadi y ver crecer la industria de la neurotecnología.

-Y hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?

-La salud; es imprescindible y hay que cuidarla con buenos hábitos. También la sostenibilidad de la humanidad y la naturaleza. Creo que la sociedad, tal y como está organizada, es campo de cultivo de psicópatas con ansia de poder que acaban por manejar los hilos que nos controlan. Seguro que filósofos y sociólogos nos sacarán de esta.

-¿Cómo cree que evolucionará el ámbito de la ciencia?

-Me apasiona este momento de la historia en el que probablemente se viva un cambio radical. Veo una evolución muy interesante porque tenemos que estar preparados para un salto inminente. La industria privada invierte cada vez más en ciencia traslacional, aunque por desgracia en otros países. El cumplimiento de las regulaciones pertinentes acarreará un cambio en las infraestructuras éticas y legislativas, permitiendo agilizar la innovación y garantizando la seguridad. Por ello, cada vez veremos más científicos en las instituciones.

-¿Cómo se ve dentro de 10 años?

-Disfrutando de la ciencia y la investigación traslacional y consiguiendo que los avances lleguen lo antes posible a los pacientes en una Donostia epicentro de la neurotecnología europea.

-¿Y cómo se imagina Gipuzkoa?

-Con una sociedad más avanzada, respetuosa, orgullosa y envejecida. Gipuzkoa se convertirá en destino turístico exclusivo de calidad y deberá asentarse como territorio estratégico de ciencia, tecnología, calidad de vida y bienestar social. Las empresas tienen que aportar mucho al sector para no quedarse atrás en la guerra del talento. Para poder competir, necesitan importar y generar fuente de conocimiento.

-¿Qué aspectos no deben perderse de vista para asegurar una sociedad de bienestar en el futuro? ¿Qué papel debe jugar la política?

-Educación y sanidad son los pilares básicos, tanto en asistencia básica como en su investigación avanzada. Acompañado de una buena economía, es todo más fácil y un ecosistema empresarial sano y fuerte basa su éxito en la ciencia, investigación y desarrollo sostenible. Existe un desapego generalizado respecto a la política dada la historia reciente. Eso ha de cambiar porque si no se respeta la política, es difícil cambiar nada desde la misma.

-«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?

-Es cierta, así como el pasado también lo es. La madre naturaleza nos crea, cuida y recicla. El equilibrio es importante, aunque hay lugares donde todavía no se da. Hay que trabajar en ello, sin duda.

-¿Qué opinión le merece el programa 'Etorkizuna Eraikiz' de la Diputación?

-Un programa excelente y necesario. Es destacable que estas iniciativas nazcan de gente muy experta, con gran iniciativa y edad. El futuro es de los jóvenes y parece que les importa más a los mayores. Es vital impulsar el intercambio intergeneracional de ideas.

-¿Qué parecido saca a vascos y alemanes? ¿Qué deberíamos aprender de ellos?

-Más de lo que parece. Somos los alemanes del sur de Europa: organizados, educados y honestos, como ellos. Llevo un tercio de mi vida allí y ya tengo muchos ramalazos. Deberíamos aprender mucho, pero destacaría su sentimiento de sociedad, la inclusión, y la concentración y efectividad en el trabajo. Ellos también tienen mucho que aprender. Esa es la mejor faceta del intercambio cultural.

-¿Hasta dónde puede llegar la neurotecnología?

-Tiene bastantes boletos para convertirse en disruptivo de lo conocido como medicina. Los órganos están inervados por el sistema nervioso y se podrá llegar a controlar, corregir o aumentar funciones de nuestro cuerpo. El límite es difícil de divisar porque estamos muy lejos del mismo. Echamos a andar hace un par de décadas y el avance es imparable.

-A la velocidad que avanza la tecnología, ¿dónde cree que está el límite de la vida?

-La extensión de la vida es complicada hasta que avances en ingeniería molecular o genética digan lo contrario. Creo que se cumplirá la teoría por la que viviremos el mismo tiempo, pero con mayor calidad. Los terribles hábitos actuales influye significativamente en enfermedades cardíacas y neurodegenerativas que producen, no tanto una esperanza de vida menor, pero sí de menor calidad. El mensaje ha de ser positivo: ciencia y tecnología nos van a ayudar a vivir mucho mejor, pero está en nuestra mano no comprar demasiados billetes para la degeneración.

-¿La multidisciplinaridad es el futuro? ¿Hay que romper barreras y aunar esfuerzos entre los campos de conocimiento?

-Sin duda. La clave está en hablar el mismo idioma a nivel básico y cuanto más nos acostumbremos a mezclarnos y entendernos, más se avanzará. Lo bueno de territorios pequeños es la cercanía y la concentración de conocimiento de calidad. Si interactuamos con orden y sin egos destructivos, podremos llegar a ser líderes mundiales y los primeros en poder disfrutar de los avances realizados para aumentar nuestra calidad de vida.