Vueling impide a una mujer volar en uno de sus aviones por la ropa que llevaba puesta

Vueling impide a una mujer volar en uno de sus aviones por la ropa que llevaba puesta

Dos empleadas de la aerolínea le vetaron la entrada a un vuelo con destino Barcelona. ¿El motivo? Un body negro, una falda y unas deportivas

PABLO RODRÍGUEZ

Laura C. se levantó a primerísima hora del domingo en su casa de Palma. La noche antes se había acostado pronto porque quería estar perfecta para su día de descanso. Pensaba aprovecharlo con su pareja en Barcelona. Lo había preparado todo con antelación: los permisos en el trabajo, los dos billetes de vuelo, la plaza de parking para dejar el coche en el aeropuerto... También la ropa. Un body negro sin transparencias, una falda vaquera oscura, un pareo y unas zapatillas deportivas a juego. Una vestimenta para salvar el calor que asola estos días, como al resto de España, la Ciudad Condal.

Después de conducir con su pareja y dejar el coche en el aparcamiento, se acercó al mostrador de Vueling para hacer el trámite de embarque al avión con destino a Barcelona. El primero de la mañana, un vuelo que deja a los pasajeros en menos de 40 minutos en la capital catalana. El empleado, un joven atento, revisó los billetes y les dio entrada en el sistema. Todo ok. Ambos pasaron sin problemas.

Cuando faltaban apenas unos minutos para el despegue, después de haber hecho cola como el resto de pasajeros, Laura C. fue interpelada por uno de los dos miembros del personal de 'handling' que efectuaban la operación de embarque. «Así no subes, ve y cómprate algo», asegura que le dijo. La española pensó que era una broma, pero no lo era. A las 8:40 horas, como estaba previsto, el avión alzó el vuelo destino a Barcelona con dos asientos vacíos en su interior. Los de ellos.

Según el relato de la pasajera, después de soportar un comentario «que no fue hecho con el mejor tono precisamente», ella propuso como solución cubrirse con el pareo que llevaba preparado para la noche. La negativa fue tajante. Sin embargo, la presión del resto de viajeros hizo que las dos empleadas cedieran y le permitieran pasar a la terminal.

El conjunto que llevaba la afectada.
El conjunto que llevaba la afectada.

Allí, en el brazo que lleva al avión, mientras hacía nuevamente cola para entrar, reaparecieron las dos trabajadoras de Vueling con una compañera más. «El comandante dice que así no puedes volar, así que debes abandonar», afirma que le dijeron. Fue entonces cuando decidió plantarse y esperar a que llegara la Guardia Civil para aclarar la situación. «Cuando llegaron los agentes, me sentí aliviada porque sabía que no había hecho nada malo. Tenía el DNI en la mano preparado incluso para identificarme en cuanto me lo pidieran», explica.

Mientras algunos pasajeros se quejaban a las empleadas por la decisión de vetar el paso a la chica, los agentes procedieron a la identificación y tomaron nota de la decisión del comandante que, según ella, había decidido impedirle entrar por su vestimenta sin verla siquiera. Por ese motivo procedieron a su desalojo de la zona.

Explicación de Vueling

La compañía aérea alega que «las condiciones de transporte de Vueling, y de la mayoría de transportes colectivos y que se aplican de manera igualitaria a hombres y mujeres, están diseñadas para defender y proteger la seguridad de todos los pasajeros a bordo y para regular su comportamiento en beneficios de todos». «Esas condiciones establecen poder denegar el acceso a pasajeros cuya conducta no se adapte a dichas condiciones», aseguran desde su gabinete de comunicación.

Para Vueling, no hay dudas, «la pasajera iba en bañador y la respuesta a la petición de la agente de handling ha sido abusiva y es la única razón por la que se ha decidido llamar a la autoridad competente y que no volase».

Laura, por el contrario, considera arbitraria la decisión y asegura que ha volado con la misma indumentaria en otros aviones de la compañía sin problemas. «No entiendo qué le pasó a las chicas para que de repente fuera inadecuado cuando al presentar los billetes antes del embarque, el chico que me atendió no puso ningún problema a la ropa–aduce por teléfono desde su casa–. Es surrealista, la gente de la cola estaba flipando».

Considera que las formas de las empleadas «no fueron las correctas» y niega que su comportamiento fuera «negativo» como alegaron las trabajadoras. «Cuando me he dirigido a ellas, no lo he hecho de manera personal porque en realidad es Vueling quien toma la decisión y a quién representan –explica–. Alegan formas, pero han sido ellas las que no las han tenido conmigo».

Reclamación

La española llevará este lunes el caso a Consumo y dice que irá «hasta donde tenga que ir». Ninguno de los tres empleados que atendían en el 'stand' de la aerolínea –una de ellos, una de las chicas que intervino en el veto, según asegura– supo decirle qué punto de la normativa incumplía su vestimenta. Además, explica que tuvo que requerir de su ayuda para rellenar la hoja de reclamación. «Me estaban mareando tanto que el guardia civil les recordó que era la autoridad y tuvo que pedirles que se relajaran», señala.

Después de terminar de rellenar la hoja, agradeció la actuación a los agentes de la guardia civil y lloró. «No sé exactamente dónde va a llegar esto, pero tengo mi consciencia plenamente tranquila. Si tienen que alegar algo, que lo hagan. Si tengo que llevar el body, lo llevaré. Este tipo de cosas no están bien. Para un vuelo de 40 minutos, nadie tiene que poner a nadie en esta situación», lamenta. «He perdido los 50 euros del vuelo, el dinero del aparcamiento, el día de descanso. ¿Quién me devuelve eso?», se pregunta Laura C. aún con el sofocón.