La venta del barco de Ondarroa dio la pista a la Ertzaintza en la operación contra 'los Charlines'

Manuel Charlín Gama, 'El Viejo', tras ser puesto en libertad con cargos. /EFE
Manuel Charlín Gama, 'El Viejo', tras ser puesto en libertad con cargos. / EFE

Los agentes seguían al propietario, que había sido detenido años antes con dos toneladas de hachís a bordo de otro buque en Euskadi

AINHOA DE LAS HERAS

La Ertzaintza seguía desde hace tiempo la pista al propietario del 'Titán Tercero', el barco-nodriza interceptado en la operación 'Barrancabermeja' contra 'los Charlines' cargado con más de dos toneladas y media de cocaína junto a las Azores. Se trataba de un vecino de la localidad vizcaína de Ondarroa al que la Policía autonómica ya había detenido hacía años con un gran alijo de hachís en otro barco.

Cuando el dueño puso a la venta el remolcador, que llevaba años sin operar y carecía incluso de documentación para hacerlo de forma legal, los ertzainas del Grupo de Drogas de Bilbao empezaron a sospechar que iba a ser dedicado al transporte de droga. Entonces, el buque se llamaba 'Zumaia Segundo', pero durante la investigación le cambiaron el nombre y le pusieron bandera panameña para poder moverse con más facilidad.

La Ertzaintza tenía indicios de que los compradores formaban parte de una organización criminal, que a su vez alquilaría después el barco al clan de 'los Charlines' y sus acólitos. Bajo la instrucción de un juzgado de San Sebastián y en colaboración con la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, los ertzainas dedicaron innumerables horas a realizar seguimientos sobre varios traficantes de Gipuzkoa y Bizkaia, que finalmente descartaron como sospechosos.

16 de los 28 detenidos en la macrooperación quedaron ayer en libertad con cargos, entre ellos Manuel Charlín Gama, y su hijo mayor, Melchor. Entre los 12 que han ingresado en prisión se encuentran los cuatro tripulantes, dos senegaleses y dos españoles, del barco que portaba la cocaína

Responsables de la investigación de la Ertzaintza y la Guardia Civil, que ayer mantuvieron una reunión de coordinación en Madrid, se desplazarán el próximo lunes a Las Palmas, en Canarias, para recibir al barco-nodriza, que está siendo trasladado hasta allí. Está pendiente aún el pesaje oficial de la cocaína, aunque se calcula que podría llevar en sus bodegas unos 2.500 kilos, que iban a ser introducidos en el mercado negro a través de la costa gallega.

«Pirotecnia policial»

El 'Titán Tercero' se ofrecía al mejor postor y tenía otras ofertas sobre la mesa, aunque su trayectoria se caracterizaba por el desastre, con averías, falta de combustible e incluso haber cargado más cocaína de la prevista probablemente en Venezuela, desde donde partió pasando por el Caribe en dirección a la costa gallega. Un pesquero dedicado a la merluza, el 'Sempre Cacharelos' navegaba a su encuentro para realizar el trasvase de la droga cuando ambos fueron interceptados entre el pasado martes y el miércoles a unas 100 millas de las Azores por la Agencia Aduanera y los GEO. A partir de ese momento se desencadenaron las 28 detenciones, entre ellas las del patriarca del clan de 'los Charlines', Manuel Charlín Gama, de 85 años, y su hijo mayor, Melchor, en su chalé de Vilanova de Arousa (Pontevedra). Ambos quedaron ayer en libertad con cargos -el vástago con obligación de presentarse ante el juzgado cada quince días- tras prestar declaración durante unos 10 minutos en el juzgado de instrucción número 4 de Vigo. Sólo contestaron a las preguntas de su abogado, que calificó la redada de «pirotecnia policial». Tampoco ha quedado acreditada de momento la relación con el alijo de dos hermanos colombianos que declararon por vídeoconferencia desde Illescas (Toledo).

Doce arrestados han ingresado en prisión provisional tras testificar ante el juez acusados de los delitos de tráfico de drogas en calidad «de notoria importancia» y «en el seno de una organización criminal». Los cuatro primeros fueron los tripulantes del barco-nodriza, dos españoles y dos senegaleses, que declararon ante el juez vía satélite. También ingresaron en prisión Jacinto Santos Viñas, que estaba en régimen de tercer grado por una condena anterior por narcotráfico; Mario Otero, dueño de una céntrica cafetería en Boiro (A Coruña), que fue objeto de un registro policial, y el ciudadano holandés Paul Wouter, que testificó por vídeoconferencia desde Estepona.

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