Los vascos morosos deben 51 millones de euros a las comunidades de vecinos

Los vascos morosos deben 51 millones de euros a las comunidades de vecinosGráfico

Aunque la deuda ha descendido un 13% desde 2015, la falta de liquidez impide realizar obras en los inmuebles exigidas por la inspección técnica

JOSÉ DOMÍNGUEZSAN SEBASTIÁN.

En San Sebastián, una comunidad de vecinos ha tenido que hacer encaje de bolillos para reformar su fachada debido a las deudas que acumula un propietario. «Al final hemos salvado la situación pidiendo un préstamo a nombre del colectivo residencial para hacer la obra mínima y necesaria que exige la inspección técnica de edificios», confiesa el presidente del Colegio Territorial de Administradores de Fincas de Gipuzkoa y Álava, Francisco Javier Montero. En una barriada con solera de Bizkaia también soñaban con una rehabilitación integral que les ahorrase los sofocos del verano y las tiritonas invernales, pero por la misma razón se conformarán con cumplir los trámites legales, parchear las fachadas y darles una capa de pintura. No podrían asumir el impago de parte de la derrama. Es esta una realidad que frena a contratar obras en muchos inmuebles de Euskadi, donde la morosidad de particulares alcanzó el año pasado la friolera de 51 millones de euros que suben a 63,7 millones si se suma la morosidad de los bancos, según el último informe elaborado por el consejo general de estos profesionales en España. Y eso que el montante total ha descendido un 13% desde 2015.

«Pocos dueños se arriesgan a contratar una obra de más de 50.000 euros si les pueden faltar 6.000 o más», explica Pablo Abascal, responsable de la corporación que aúna a los gestores de fincas en Bizkaia, donde se concentra casi la mitad de la deuda vasca. Calcula que en el territorio dos de cada diez comunidades tienen algún deudor, «apenas una en grandes urbes como Bilbao». Un lastre que de media supone una morosidad de 28,26 euros por habitante, similar a la guipuzcoana -29,14- y que sólo se dispara en el caso alavés -31,86-. La razón, justifica Montero, estaría en la peculiaridad climática del interior: «En Vitoria hace mucho frío y se tira más de calefacción, lo que genera un gasto añadido y problemas en su cobro».

«Se recupera el 90%»

Porque, a su juicio, la morosidad no suele despuntar en las cuotas mensuales ordinarias, «sino en las derramas, para rehabilitaciones y calderas». El responsable de la administración de fincas Gardena Gestión de Vitoria, Juan José Fernández, concreta que, además, «el que deja de pagar en su portal suele tener serios problemas económicos y también debe recibos del préstamo de la vivienda y de otras cosas, por lo que la cosa se nos complica a nosotros a la hora de recuperar las cuantías impagadas».

En cualquier caso, el presidente del colegio guipuzcoano reconoce que «el 90% de este dinero se recupera». Bien mediante la mediación del propio administrador y el fraccionamiento de pagos, o denunciándolo ante los tribunales mediante un procedimiento exclusivo denominado premonitorio y que reduce a «tres o cuatro meses» los plazos superiores al año de un juicio normal. Según explica el propio Montero, «cuando alguien recibe la orden del juez de pagar en 20 días suele hacerlo o buscar una solución intermedia».

También «acaban cumpliendo» los bancos, añade Pablo Abascal. Una deuda que por si sola representa el 20% de la morosidad que acumulan las comunidades de vecinos. En total, 12,3 millones.«El problema se suele dar sobre todo cuando las entidades financieras tienen que asumir pisos como consecuencia de desahucios y tardan mucho en incorporar estas cuotas mensuales a sus presupuestos, igual que pasa con las derramas, lo que a veces nos obliga a presentar denuncias para que las abonen», remarca. Con todo, y como ocurre en el plano particular, «las cantidades pendientes se están reduciendo y creemos que lo seguirán haciendo porque el peor momento se vivió durante la crisis y, ahora con la recuperación, todos intentan ponerse al día».

Dudas habituales

A un vecino que no paga las cuotas de la comunidad ¿se le puede impedir el acceso a servicios comunes?
En absoluto. El afectado podría poner un pleito judicial y sacarlo adelante. Sin embargo, la comunidad de vecinos sí puede negar a una persona con cantidades pendientes la posibilidad de votar en las reuniones. Y para reclamarle el dinero pendiente hay que poner en marcha las vías legales.
¿Cuándo debe presentarse una demanda contra un moroso?
Lo normal es buscar por todos los medios un aplazamiento del pago a fin de no enrarecer las relaciones personales en la comunidad. La reclamación judicial del dinero debe ser aprobada en una reunión de la junta. Esta fórmula suele resultar eficaz. Por regla general, cuando un moroso recibe la notificación del juzgado, enseguida toma medidas para saldar su deuda.
¿Un propietario puede oponerse a una derrama en la comunidad de vecinos?
Primero tiene que recusar el acuerdo de la junta y argumentar por qué. Sin ese requisito, directamente pasa a ser un moroso.
¿Es posible oponerse a una reforma para instalar un ascensor?
Si la junta la aprueba, en teoría todo el mundo tiene que pagar; salvo que existan otro tipo de compromisos entre los vecinos de carácter voluntario (por ejemplo, se reparten llaves para que unos usen el elevador y otros no). Algunas resoluciones judiciales han eximido a los bajos de pagar. También si una persona discapacitada o mayor de 70 años pide que se instale el elevador, hay que hacerlo. Pero en este caso, al establecer la derrama,un vecino puede decir que él sólo paga hasta el coste de doce cuotas mensuales ordinarias.

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