¿Usas lejía o amoniaco? La OCU avisa sobre sus peligros

Un bote de lejía en un fregadero. /GUILLERMO CARRIÓN / AGM
Un bote de lejía en un fregadero. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

La Organización de Consumidores trata de mejorar la información que disponemos sobre productos químicos de uso diario como la lejía o el amoniaco

DVSan Sebastián

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia en la que hace hincapié en la falta de información que existe en el etiquetado de muchos productos de limpieza que se usan a diario y que pone en riesgo la salud de quienes los utilizan en casa, como es el caso de la lejía y el amoniaco.

Asegura la OCU que aunque desde la Unión Europea se está trabajando en una normativa que regule la clasificación, el etiquetado y el envasado, «se echa en falta una mayor divulgación pública» para que las advertencias sean conocidas por los usuarios. Así, desde la OCU han preparado una infografía en la que avisan del tipo de peligro de cada producto y el significado de cada uno de los símbolos, ya que en una encuesta «el 81% de los preguntados afirmaron que no tenían ni idea de que habían cambiado los códigos de seguridad de las etiquetas de los productos químicos».

Es el caso de una costumbre muy extendida: mezclar lejía y amoniaco para limpiar, lo cual es una de las combinaciones más peligrosas. «La lejía es un potente desinfectante pero no conviene abusar de ella: el cloro de la lejía reacciona con la materia orgánica y forma compuestos organoclorados, que son perjudiciales para el medio ambiente. Además, es un producto corrosivo.», alertan desde la OCU.

«Evita también usar amoniaco, que es una sustancia peligrosa responsable de muchos accidentes graves. Aunque las presentaciones actuales son menos concentradas que en el pasado y no es obligatorio que vayan identificadas con el pictograma de corrosivas, es preferible evitarlo igualmente, sobre todo si hay niños en casa», añade la OCU.

Además de esto, el 50% reconocieron que les costaba entender algunos de estos pictogramas, mientras que el 37% comprendía la mayoría de ellos y el 14% directamente desconocía su significado.

En la infografía, que puede verse en la parte superior, se explica el significado de los pictogramas que pueden aparecer en productos como el amoníaco o la lejía. Una exclamación, por ejemplo, significa 'precaución' y alerta de una toxicidad aguda y potencialmente irritante. Hay otros más graves, como el que indica si un producto es 'muy nocivo' o directamente los que pueden ser mortales en caso de contacto con la piel o bien si se inhala o ingiere.

Conviene saber, además, tal y como informan desde la OCU, que existen otros riesgos como los que afectan al medioambiente y que también deben ser recogidos en las etiquetas.

 

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