Los turistas no perdonan la foto en el Puente Colgante

Imagen nocturna del Puente Colgante. /Fernando Gómez
Imagen nocturna del Puente Colgante. / Fernando Gómez

Es el segundo icono de Bizkaia más visitado, tras el Guggenheim

TXEMA IZAGUIRRE

Las estadísticas de viajeros del Puente de Bizkaia repuntaron el pasado año. Lo hicieron por dos motivos: el turismo y los actos de conmemoración del 125 aniversario. El primer puente transbordador metálico del mundo transportó durante el año pasado a 3.176.739 personas, además de 181.238 motos y bicis, y 298.176 vehículos y furgonetas. En total, un 8% más que en 2017. Estas estadísticas superan a las de ejercicios anteriores, salvo el de 2014, que cerró con 109.491 pasajeros más. Y lo que es más importante: ha supuesto un cambio de tendencia. En los últimos años la pérdida paulatina de usuarios se había convertido en una constante –2017 cerró con 2,9 millones– para esta infraestructura, obra del ingeniero Alberto de Palacio y que empezó a construirse en 1891.

Si los números del Puente se mantienen es por el tirón de los visitantes. «Hemos subido las estadísticas por el turismo y se ha notado también la conmemoración del 125 aniversario», reconoce la directora gerente del transbordador. Marta Uriarte añade que estos números se han conseguido sin estar las instalaciones a pleno rendimiento. «Hay que tener en cuenta que hemos tenido un año bastante complicado con obras en los ascensores. Por eso muchos grupos no han podido subir a la pasarela y optaron por montar en la barquilla, hacer un recorrido por Portugalete, ver el casco antiguo y volver».

Están en marcha las obras para modernizar los ascensores, que se alargarán hasta mayo

La gran cantidad de actos organizados por su 125 cumpleaños repercutió en «unos datos positivos». Quienes acuden por primera vez a la capital vizcaína y sus alrededores tienen unos puntos de interés claros. «Las visitas obligadas al Gran Bilbao son en primer lugar el Guggenheim y después el Puente Bizkaia», asegura Uriarte satisfecha.

Las expectativas para este gigante de hierro de 61 metros de altura en 2019 son similares. Tienen que afrontar «la modernización de las cabinas de los ascensores, que se han quedado obsoletas. Hemos empezado por la de Getxo. Estamos en plena faena y nos va a llevar tres meses». Estos trabajos repercutirán una vez más en las cifras. Con este escenario no esperan tener otra subida importante de usuarios hasta ¡2020.

Remodelación tras la guerra

Alberto de Palacio encontró muchas trabas para hacer realidad su proyecto. Pero lo consiguió. En tres años se hizo realidad para unir al entonces próspero y señorial Portugalete con el gran estuario de Las Arenas, que arrancó su desarrollo como germen del nuevo Getxo. Por entonces la modesta recaudación del Puente de Bizkaia procedía de peatones, caballerías y carruajes. También era un goloso escaparate para exhibir los carteles publicitarios de entonces, verdaderas obras de arte.

Durante la Guerra Civil volaron el transbordador por su valor estratégico de enlace entre las dos márgenes de la ría. La sociedad propietaria recurrió a los ahorros privados y a un esfuerzo extraordinario para recuperarlo, esa vez previendo que la barquilla llevaría automóviles además de caballerías.