Los dos menores de 14 años asumen el doble crimen de Otxarkoaga y culpan al mayor de planear el asalto

Familiares de uno de los acusados se asoman al coche en el que es traladado a Zumarraga./
Familiares de uno de los acusados se asoman al coche en el que es traladado a Zumarraga.

No aclaran en el juicio cómo mataron al matrimonio octogenario y alegan que habían consumido alcohol y tranquilizantes. El tercer acusado niega su implicación

DV

Los dos jóvenes de 14 años acusados de ser los autores materiales del doble crimen de un matrimonio octogenario en Otxarkoaga el pasado enero, asumieron parcialmente los hechos ayer en la primera sesión del juicio que se sigue contra ellos, a puerta cerrada, en el Juzgado de Menores número 1 de Bilbao, según ha podido saber este periódico. Ninguno de los dos chicos aclaró, sin embargo, cómo se produjeron las agresiones, presuntamente a golpes y con un arma blanca, que acabaron con las vidas de Rafael y Lucía, ambos de 87 años.

Se limitaron a confirmar, a preguntas de sus respectivos letrados y de la fiscal de menores, que entraron en la vivienda, donde les sitúan las huellas dactilares y otras pruebas, con la intención de robar, como ya habían confesado en sus respectivas declaraciones en la fase de instrucción. Ocurrió el 18 de enero, entre las nueve y las diez de la mañana. Los dos alegaron que por la noche habían bebido alcohol y consumido tranquilizantes, una mezcla que puede provocar lagunas mentales, entre otros efectos.

Ambos coincidieron en señalar al tercer acusado, de 16 años, como el organizador del asalto. Según explicaron, él fue quien les dio la idea y les señaló el objetivo, ya que las víctimas eran sus vecinos en la calle Zizeruena de Otxarkoaga. Los dos menores durmieron la noche previa al doble asesinato en casa del tercer implicado y uno de ellos aseguró que se llevó de allí un cuchillo, presunta arma homicida. Según esta versión, el mayor vigiló mientras los otros dos entraban en la vivienda. Salieron tan precipitadamente del piso que dejaron la puerta abierta y después se repartieron entre los tres el escaso botín que habían obtenido, algo de dinero y unas pocas joyas.

El joven de 16 años, sin embargo, negó su implicación en los hechos, acusó a los otros dos imputados de mentir y aseguró que aquella mañana se quedó en su casa, una versión que confirmó su madre al afirmar que estuvo con él el día de autos. También declaró ayer la madre de otro de los chicos.

Esposados

La Fiscalía pide al inicio del juicio para el mayor de los acusados la pena más dura, de 10 años de internamiento en régimen cerrado como cooperador necesario del doble asesinato y el robo, frente a los seis años que solicita para cada uno de los otros dos menores de 14 años. Para los tres propone además tres años de libertad vigilada. La Ley del Menor diferencia entre la horquilla de 14 y 15 años y la de 16 y 17 años, para la que propone mayores penas.

Los tres menores, que declararon esposados, no tendrán que regresar a la sala de vistas hasta la última sesión, el próximo viernes, 21 de septiembre. Las siguientes tres jornadas se celebrarán hoy, el miércoles, 19, y el jueves, 20 de septiembre, sin su presencia. Está previsto que hoy declaren los numerosos ertzainas que participaron en la investigación de los hechos. Faltan también las pruebas periciales, en las que los forenses expondrán los informes de autopsia y la declaración de dos testigos protegidos, que sitúan a los acusados en las inmediaciones del piso de la pareja de ancianos.

La sesión de ayer comenzó a las diez y media de la mañana. Los tres chicos, que permanecen desde su detención ingresados en el centro de menores de Zumarraga, llegaron al Palacio de Justicia minutos antes en vehículos sin distintivos policiales y con los cristales tintados para proteger su identidad. Familiares de algunos de los acusados, que aguardaban en la calle para verles, increparon y amenazaron a los periodistas gráficos que intentaban cubrir el juicio.

En el proceso se personan también la acusación particular, que defiende los intereses de la familia de los octogenarios, y la Diputación vizcaína, que mantenía la tutela de uno de los menores de 14 años.

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