Seis motivos para hacer yoga

Seis motivos para hacer yoga

Aporta flexibilidad, reduce el estrés, despeja la mente, favorece el descanso, alivia los síntomas de ciertas enfermedades. Así que no, no es fitness y llega más allá del cuerpo.

ALBERTO BRAVO

El yoga busca la conexión entre alma, cuerpo y mente. Etimológicamente significa 'unión', lo practican más de 500 millones de personas... Y la inmensa mayoría son mujeres. Da igual que los primeros textos sobre filosofía yogui estuvieran dirigidos al practicante varón y que durante siglos su práctica estuviera prohibida al género femenino: en Occidente ya es una disciplina casi monopolizada por las mujeres. «Es parte esencial de la corriente de liberación de la mujer. Tiene que ver con el deseo de crear tu propio espacio, y con el de tomar iniciativas poco convencionales», dice Rachel Rose, instructora de esta disciplina en SHA Wellness Clinic.

El yoga es casi un estilo de vida. Cuida y fortalece el cuerpo y el espíritu mediante las asanas, posturas armonizadas con la respiración, de las que existen más de 100 variantes. El 12% de los españoles lo ha practicado, y la mayoría se ha iniciado a lo largo de los últimos cuatro años, según un informe del Instituto Sondea para la web Aomm.

¿Pero a qué se debe su auge? «Es una disciplina que aúna trabajo físico y mindfulness –explica Rachel Rose– Además, favorece las relaciones en grupo y es muy aconsejable a partir de una cierta edad, algo a tener en cuenta en una población que envejece a pasos agigantados. Así que ha llegado para quedarse».

Ángel María Robles, presidente de la Asociación Nacional de Profesores de Yoga (APYM), apunta otra de las razones de su éxito: «Quienes comienzan a practicarlo ven que funciona, y eso que muchos acuden a las primeras clases con reparos. Además, encuentran más cosas de las que les ofrecen otras prácticas». Ese plus que ofrece esta disciplina ya lo citaba en 2013, el dr. Timothy McCall –graduado en psicología por la Universidad de Wisconsin, editor de Yoga Journal y autor del best-seller Yoga as Medicine: The Yogic Prescription for Health and Healing (Bantam)– enumerando los 75 problemas de salud que mejoran haciendo yoga. Y las nuevas investigaciones siguen aportando luz sobre todo lo bueno que aporta al organismo hacer el saludo al sol y el resto de las asanas. Entre otros efectos, no te pierdas los siguientes.

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Contrarresta la mala vida

Comemos mal, no nos movemos, acumulamos muchas preocupaciones... Y todo eso lo nota nuestro cuerpo. El yoga se postula como un eficaz método preventivo para frenar o detener el desarrollo de enfermedades relacionadas con nuestros (malos) hábitos de vida, tales como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.

Un estudio realizado por investigadores del Hospital HG SMS en Jaipur (India) mostró cómo la combinación de yoga y ejercicio aeróbico reduce el estrés mental, físico y vascular, y también puede inducir un descenso en la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Así, sus practicantes vieron cómo esa acción combinada permitía reducir el doble de masa corporal (IMC) respecto a quienes no hacían ese tipo de ejercicio. Asimismo, investigadores del Hospital Sir Gangaram de Delhi, en India, afirman que la práctica regular de esta disciplina durante más de una hora diaria de forma continua durante tres meses ayuda a mejorar el control de la presión arterial y también el azúcar en la sangre.

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Reequilibra tu mente

Una de las finalidades de estas sesiones es lograr una completa armonía con el mundo. Y cuando este se convierte en un lugar inhóspito y generador de conflictos emocionales, el yoga ofrece grandes soluciones. Es una disciplina muy indicada para el tratamiento de los trastornos de ansiedad, ya que influye sobre los niveles de estrés del cuerpo.

Si tenemos en cuenta que más de dos millones de españoles sufren trastornos generados por el estrés, y que el 40% de ellos no logra reducirlo con tratamiento farmacológico, podemos explicar buena parte de la creciente popularidad y aceptación del yoga. Un estudio publicado en The Journal of Alternative and Complementary Medicine encontró que la práctica del yoga Iyengar redujo los síntomas de los procesos depresivos entre los participantes, en al menos un 50%. El Iyengar es una variedad que se centra en una alineación precisa de la postura en combinación con una respiración profunda.

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Te ayuda a adelgazar

Perder peso no es, ni mucho menos, uno de sus propósitos primordiales; pero la naturaleza del yoga propicia que sea un práctica muy interesante para eliminar kilos de más, sobre todo, en combinación con otras estrategias aconsejables, como la dieta. De hecho, practicar estos ejercicios durante más de una hora diaria a lo largo de tres meses ha demostrado ser eficaz para adelgazar. Además, mejora el estado físico general, pues las personas que hacen yoga son capaces de sostener el ejercicio durante más tiempo y, en general, poseen una mayor fuerza muscular y resistencia que aquellas que no lo hacen.

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Eleva y mejora tu autoestima

El yoga fomenta la atención plena en el curso de sus sesiones... Y también en otros aspectos de la vida, incluidos los hábitos alimentarios. Diferentes investigaciones han demostrado que las personas que lo practican no solo prestan más atención a lo que comen, sino que también se sienten más satisfechas, en general con su imagen corporal.

Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Washington, y publicado en la revista científica Body Image, afirma que la práctica regular de yoga puede mejorar la percepción corporal de una persona. Esta imagen, al ser una representación mental absolutamente personal, puede diferir mucho de la forma en que nos perciben otros. Por eso se encuentra sujeta a todo tipo de distorsiones derivadas, en esencia, de circunstancias emocionales pasadas o presentes. Y una imagen corporal alterada puede ser la causa de muchos trastornos de tipo mental, como ansiedad, bulimia o depresión.

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Te hace dormir más profundamente

La práctica del yoga también puede ser beneficiosa para las personas que padecen trastornos del sueño (y hasta cuatro millones de españoles los sufren con frecuencia). Las diferentes posturas físicas y los patrones de respiración ayudan a reducir los niveles de estrés, al hacer disminuir las hormonas que lo causan. La meditación también ayuda a despejar la cabeza, algo que predispone al descanso. Un estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology reveló que los participantes, la mayoría mujeres con antecedentes de cáncer de mama, afirmaron que la calidad y duración de su sueño mejoraba tras asistir a clases de yoga dos veces por semana.

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Planta cara a las enfermedades crónicas

Se cree que las técnicas de respiración que se emplean en las distintas variedades de yoga (llamadas pranayama) contribuyen a reducir y aliviar los síntomas de las dolencias respiratorias crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva. A través de los ejercicios de respiración, esta prácica nos ayuda a mejorar, a relajar y a desarrollar los músculos del sistema respiratorio, lo que mejora su funcionamiento. Las personas con dolor de espalda también notan un gran alivio después de practicar esta disciplina: gracias a los ejercicios de estiramiento y a las posturas realizadas durante las sesiones, son capaces de mejorar la flexibilidad y el movimiento de la zona lumbar.

Elige el yoga perfecto para ti

Hatha. Es el estilo más practicado en todo el mundo. Está indicado para cualquier persona y se dirige hacia la relajación y reducción del estrés. Suele ser la elección favorita de los principiantes.

Ashtanga. Se diferencia del anterior por la práctica del vinyasa, un sistema sincronizado de movimientos y respiración. Proporciona beneficios físicos, emocionales, mentales e intelectuales. Además, ayuda a mejorar la vida sexual. Está contraindicado para embarazadas.

Bikram. También conocido como hot yoga, es una variante extrema, solo para los más fuertes: hora y media en una sala a 42 ºC y con mucha humedad (a imitación del clima indio). Favorece la sudoración y la eliminación de toxinas y obliga a desarrollar una mente concentrada.

Vinyasa. Otro estilo popular, también conocido como flow. Cada movimiento en serie es guiado por una inhalación o una exhalación. Genera fuerza, coordinación y ligereza con un intenso trabajo cardiovascular. No indicado para principiantes.

Kundalini. El «yoga de la conciencia» es el que mejor practica el equilibrio mental. Nos enseña a controlar los pensamientos que determinan nuestros sentimientos. Si antepones el trabajo mental al físico, es lo tuyo.

Yin. Es un estilo de hatha más pasivo y se centra en el descanso y la frescura, con posturas que se sostienen hasta cinco minutos. Rejuvenece los tejidos y mejora el funcionamiento de las articulaciones. Apto para principiantes, aunque es recomendable pasar primero por el Hatha

Iyengar. Es una de las modalidades más seguras y recomendables para mujeres de más de 50 años. Su repertorio incluye 57 posturas, centradas en la alineación. Mantiene el cuerpo flexible y mejora el rango de movimiento, por lo que previene caídas. Además, alivia los síntomas de la menopausia.