Una sana epidemia

Sandra Cristóbal (izquierda) y las otras seis enfermeras embarazadas del Vall d'Hebron. /MARTA RECHE
Sandra Cristóbal (izquierda) y las otras seis enfermeras embarazadas del Vall d'Hebron. / MARTA RECHE

La imagen del embarazo simultáneo de siete enfermeras de Neonatología del Hospital Vall d'Hebrón triunfa en las redes

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

A primera hora de la mañana del pasado martes se reunieron en un pasillo del primer sótano del Hospital Infantil Vall d'Hebron de Barcelona, el que alberga la unidad de Neonatos. Es su lugar habitual de trabajo, pero tuvieron que hacer un esfuerzo para verse, porque trabajan en distintos turnos. Siete sonrientes enfermeras y auxiliares de esta unidad posan abrazadas, con las batas abiertas y dejando al aire con orgullo sus pronunciadas barrigas para poder inmortalizar la excelente noticia que tiene atónitos desde hace días a sus compañeros de Neonatología: las siete están embarazadas.

Su amiga y supervisora, Marta Reche, captura el momento con el teléfono móvil y Félix Castillo, el jefe de la unidad Neonatos, el único hombre que aparece en la imagen y el promotor de tan singular quedada, tarda muy pocos minutos en subir la insólita instantánea a su perfil de Twitter con la aquiescencia de las protagonistas. A las 8:46 del martes teclea bajo la foto: «Tenemos la solución para incrementar la natalidad (...) Por ahora es un brote de transmisión conocida, 7 casos, pero espero que se convierta en una epidemia. El problema sera sustituirlas. Animaos!!!».

Tras las oposiciones

La sorprendente noticia, en una país que sufre una brutal caída de la natalidad del 30% en solo una década, se extendió como la pólvora por las redes sociales y ya acumula un millón y medio de 'likes' en Twitter y centenares de mensajes de ánimo y felicitaciones.

Sandra Cristóbal –la enfermera de la izquierda de la foto– explica divertida que «no hay nada premeditado» en este brote de embarazos simultáneos, que «es pura casualidad» y no entiende de grupos de edad, pues reúne a futuras madres de 31 a 47 años. «No sabemos –comenta– qué ha podido pasar. Pensamos que, como hicimos las oposiciones el 12 de mayo, después de pasar un invierno muy duro nos hemos relajado». «No vemos otra causa posible», añade entre risas.

Sus especulaciones no van muy desencaminadas, al menos por lo que a las matemáticas se refiere. La que tiene un embarazo más reciente, Anna Gros, lleva ya 15 semanas de gestación y la que más cerca está del parto, Silvia Muñoz, con 25 semanas de gestación, tiene fechas para salir de cuentas sobre finales de enero. Sandra –con 18 semanas de embarazo– es una de las cuatro que van a por su segundo hijo y que ignorarán la estadística de un país en el que la media de niños por mujer es de 1,25.

Pese a ser siete embarazos casi simultáneos, nadie en Neonatología espera una crisis cuando llegue el momento de las bajas. «No serán un problema –augura Cristóbal–. Somos un servicio muy grande». Siete embarazos son muchos, pero comparados con las 178 enfermeras y auxiliares de la unidad son el 4% de la plantilla. Por si acaso, Sergio, un tuitero, no perdió la oportunidad. «Felicidades. Si necesitas auxiliares mi hermana es una de ellas y le encantaría trabajar en un hospital como este».

Sandra admite que el embarazo es «una situación especial» en una unidad con muchos prematuros. «Tienes niños de 24 semanas en condiciones extremas. A veces estas cuidando a un bebé más pequeño del que tienes dentro. Esto juega malas pasadas a nivel mental, pero también nos ayuda. A veces estar embarazada te permite establecer un vínculo especial con las mamás de los niños ingresados. Empatizas con más facilidad».