Identifican las neuronas responsables de los sofocos en la menopausia

Investigadora en un laboratorio./Efe
Investigadora en un laboratorio. / Efe

Podría servir para desarrollar medicamentos con menos riesgos que la actual terapia de reemplazo de estrógeno

EUROPA PRESSMadrid

Al activar un solo tipo de neurona, científicos han desencadenado síntomas similares a los de los sofocos en ratones. En la edición de este martes de 'Cell Reports', los investigadores muestran que las llamadas neuronas Kiss1 en el hipotálamo que se proyectan hacia una región cerebral que controla la temperatura corporal pueden ser el vínculo entre las fluctuaciones de las hormonas sexuales y los sofocos que afectan a muchas mujeres menopáusicas.

«Debido a que estas neuronas se conservan en los humanos y desempeñan funciones similares en humanos y en ratones, esto nos proporciona evidencia específica sobre cómo es probable que se generen los sofocos», dice el coautor Christopher Johnson, estudiante de posgrado en Neurociencia en la Universidad de Washington (UW), Estados Unidos. En los humanos, los sofocos pueden afectar a ambos géneros en respuesta a los rápidos descensos en los niveles de hormonas sexuales.

«Los estados hormonales como la menopausia y el tratamiento del cáncer de próstata que dan lugar a la susceptibilidad a los sofocos son muy complejos», dice la coautora Stephanie Padilla, investigadora postdoctoral de la Facultad de Medicina de la UW. «Que pudimos generar de manera fiable una respuesta fisiológica tan robusta mediante la manipulación de una población de células sensibles a las hormonas sexuales en una región específica del cerebro valida una década de investigación de grupos que estudian este fenómeno», afirma.

El tratamiento más prevalente en Estados Unidos para los sofocos es la terapia de reemplazo de estrógeno, que se ha relacionado con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, coágulos de sangre y ataque cardiaco. Este trabajo identifica un objetivo neurológico para medicamentos que podrían prevenir los bochornos y apoya un ensayo clínico en curso en Europa basado en este enfoque.

Temperatura y reproducción

Johnson, Padilla y colegas que trabajan en el laboratorio del bioquímico Richard Palmiter, profesor de Bioquímica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington e investigador del Instituto Médico Howard Hughes, manipularon genéticamente ratones y virus para manejar las neuronas que expresan Kiss1.

La activación de las neuronas Kiss1 inició un rápido incremento en la temperatura de la piel seguido de una caída en la temperatura corporal central. Los mismos síntomas ocurrieron en ratones machos y hembras. La eliminación de los ovarios del ratón femenino exacerbó el efecto.

Los investigadores especulan que, en las hembras, llevar a la cría a término puede requerir la capacidad de modular la temperatura corporal que está relacionada con, pero separada de, la temperatura corporal circadiana. Queda por establecer si el circuito Kiss1 es una vía independiente que conecta la temperatura corporal con el sistema reproductivo o solo una faceta de una red más grande de circuitos de regulación de la temperatura.

«Aunque los sofocos en los humanos tienden a acompañarse de angustia emocional o psicológica que son difíciles de imitar en un modelo de ratón, estos resultados nos dan la oportunidad de considerar cómo las neuronas que estudiamos pueden unirse a los sistemas que mantienen nuestro cuerpo funcionando normalmente incluso fuera de los estados hormonales alterados que acompañan a los sofocos», concluye Johnson.

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