Salud: En verano no vale todo

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Un cervecita y un helado al día son 600 calorías extra y cuatro o cinco kilos más al final de las vacaciones. Disfrútelas sin grandes esfuerzos

FERMÍN APEZTEGUIA

En verano, todo son disculpas para comer y beber como si no hubiera un otoño. Que si estamos de vacaciones, son las fiestas del pueblo, mira qué día hace... ¡Venga un 'sanqueremos'! No se engañe. Pasarse en la mesa y en la barra del bar en julio resulta tan perjudicial para la salud como hacerlo en octubre o en abril. Una cervecita fresca al día, que entra tan bien, con ese heladito de crema de chocolate y nata que tanto nos gusta suman como 600 calorías extras, que al final del verano se traducirán en cuatro o cinco kilos de más acompañados, por supuesto, de sus respectivos lamentos. No se apure, que vida, salvo que se demuestre lo contrario, sólo hay una y hay que vivirla. Pero se puede hacer con cabeza.

La endocrinóloga y nutricionista de IMQ Nerea Gil sabe cómo. «El verano tiene su parte complicada, porque hay más vida social, pero pueden aprovecharse otras ventajas, que hacen de este tiempo una época propicia para disfrutar de la mesa cuidándose», explica la experta. No es tan difícil. En vacaciones no sólo se tienen más compromisos sociales que se resuelven entre vasos y platos, sino también más tiempo libre que puede aprovecharse para hacer ejercicio. Hágalo. A nada que practique algo de deporte –salir a caminar 40 minutos al día– y se cuide un poco la boca, llegará al final del verano con el mismo aspecto saludable con el que entró.

Nerea Gil ha elaborado para este periódico un decálogo para mantenerse sano en verano sin tener que perderse sus pequeños y grandes placeres. Las consultas especializadas, como la suya, se llenan de buenos propósitos los meses de enero y mayo;y de arrepentidos en septiembre. Todos los años ocurre igual. Si dentro de dos meses, se ve usted pidiendo cita, no será porque no se lo hemos advertido.

Decálogo para mantenerse sano

1. Coma de manera ordenada. Procure no saltarse ninguna comida y que todas ellas discurran en un orden igual o muy parecido al del resto del año. Si desayuna tarde, comerá tarde y muy posiblemente acabe haciendo una merienda-cena. ¡Moooc! Error. Es la mejor forma para no controlar ni la cantidad ni la calidad de lo que se está ingiriendo.

2. Procure mantener el desayuno de siempre. Incluso cuando se vaya de viaje. Que contenga fruta, cereales (vale una tostada) y leche; y que le permita llegar al tentempié de media mañana. No se pase con el almuerzo. Basta con un bocatín de pavo o jamón de york.

3. Aprovéchese de las ensaladas. Es el momento de ellas. Refrescan, llenan y pueden combinarse de muy distintas maneras para hacer platos saludables. Una alternativa –muy rica, que gusta incluso a los niños– consiste en aderezarlas con un poco de pasta, que aporta hidratos de carbono y minerales.

4. La ensaladilla rusa, con poca patata y preferiblemente mayonesa casera, también escasa. Que lleve más lechuga, tomate, cebolla, espárragos... Como alternativa, un buen gazpacho o salmorejo resulta más sano.

5. No olvide las legumbres. Aunque sea verano, legumbres y verduras deben formar parte de la dieta semanal. Una crema de verduras y un arroz pueden ser una solución.

6. Cenas que sean ligeras. Apueste por tortillas francesas, revueltos... En general, controle las cantidades de todo lo que coma.

7. No abuse de los helados. Por uno a la semana, si se compensa con ejercicio, no pasa nada, pero tampoco se pase. Mejor los de hielo. El mejor refrigerio es el agua, ni cerveza con limón, ni ninguna otra bebida alcohólica. Una buena alternativa puede ser café con hielo.

8. Evite el picoteo. Déjese de maíz tostado, patatas fritas y aceitunas, que sólo provocan sed. Un buen pintxo al caer la tarde puede ser un encurtido, una 'gilda' o unos pepinillos con cebolleta.

9. Descanse. El cuerpo necesita recuperar fuerzas. Duerma, en función de su edad, entre siete u ocho horas; y eche la siesta. No deje que se pierda la tradición. Es muy saludable.

10. Haga ejercicio. Quiera o no, se va a pasar con la comida. Queme el exceso de ingesta con un paseo de diario, que le vendrá muy bien. Y disfrute de las vacaciones. Se las ha ganado.