Organiza de esta forma tu nevera para evitar desechar comida

Organiza de esta forma tu nevera para evitar desechar comida

No solo conseguirás tener todo más ordenado y fácil de encontrar, organizando así tu nevera, y con unos sencillos tips, vas a evitar que se te estropeen los alimentos

TAMARA IZQUIERDO

Se tiran diariamente toneladas de comida y con unos simples gestos puedes evitar crear más residuos de lo estrictamente necesario. Para aportar tu granito de arena al consumo sostenible y consciente, organizar la nevera de una manera eficiente es una buenísima opción que va a evitar que muchos alimentos se echen a perder y también te va a ayudar a ahorrar. ¡Toma nota y saca tu lado Marie Kondo también en la cocina!

Tips para comenzar a organizar

Antes de organizar tu nevera haz una limpieza general del electrodoméstico, así que desenchufa y comienza a dejarlo como una patena. Una forma ecológica de hacerlo es utilizando vinagre y agua. Al sacar todos los alimentos que tienes en la nevera mira bien la fecha de caducidad y aprovecha para retirar aquello que está caducado o pasado, puedes usar algunos alimentos que no se pueden consumir para hacer compost.

Utiliza recipientes adecuados para conservar tus alimentos. Por ejemplo puedes utilizar cajas transparentes para ver en todo momento su contenido, envases de vidrio hermético o papel encerado para envolver algunos ingredientes y así minimizar el uso de plásticos.

Una vez coloques los alimentos en tu nevera no los pegues a las paredes ni los amontones para que el aire pueda circular libremente. Tampoco introduzcas alimentos calientes ya que el refrigerador tendrá que trabajar más para enfriarlo y pueden alterarse tanto ese alimento recién incorporado a la nevera como sus vecinos.

Cómo organizar la nevera

Vamos con la organización por zonas. En las neveras las zonas más altas son las menos frías y las más bajas son las que reciben más frío.

En la zona más alta puedes guardar comida que ya has cocinado, alimentos envasados, embutidos o conservas. En la parte media puedes colocar los lácteos como yogures y queso y aquellos envases que ya has abierto y que requieren conservación una vez abiertos en la nevera. Una recomendación si estos envases son de cartón o de latas es trasvasarlos a tarros de vidrio o cristal para que se conserven mejor. Ordena por fecha de caducidad poniendo delante de la balda los alimentos que tienen una menor fecha o tiempo de caducidad.

En la parte baja, justo sobre los cajones de las verduras, coloca la carne y el pescado fresco que aún no has cocinado. Acuérdate de ponerlos en un recipiente adecuado para que no suelten fluidos o se llene de líquidos la balda. Al ser la parte más fría del refrigerador también puedes guardar allí los refrescos o bebidas que quieras mantener fresquitas y a mano.

En la puerta pon aquellas botellas o bebidas ya abiertas, salsas, mermeladas, huevos y mantequilla. Y por último en los cajones de las verduras guarda tus vegetales como frutas y verduras sin plásticos y sin cartones para no tener problemas de humedad y moho. Lo ideal es tener pequeños recipientes para compartimentos entre los alimentos y que los tiempos de maduración de los alimentos no interfieran entre ellos.

Si vas a congelar comida hazlo en porciones pequeñas y etiquetando lo que es porque, aunque pueda parecer que vas a saber lo que acabas de guardar casi con toda seguridad se te va a olvidar y probablemente acabe en el fondo del cajón y lo tires por no saber ni de qué se trata. Etiqueta con el contenido y la fecha de congelado, mejor si es en raciones pequeñas para aprovechar en tu cocina semanal.

Alimentos que deberían estar siempre fuera del frigorífico

Aunque es muy común caer en la tentación de meter todos los alimentos frescos en la nevera, realmente hay ingredientes que al hacerlo pierden sabor o textura y es mejor mantenerlos fuera en un cesto especial o un carrito en la cocina.

Evita meter en el frigorífico los tomates, las patatas, las cebollas, los ajos, los plátanos y los calabacines para que no se alteren y puedas consumirlos aprovechando todas sus propiedades.

Pero lo más importante de todo es comprar de forma consciente. Planifica tus menús con antelación antes de ir a la compra o hacerla online para no comprar de más y que tengas que tirar a la basura buena parte de tu compra con el consiguiente daño al planeta y a tu bolsillo.