El 30% de las mujeres embarazadas sufren o han sufrido violencia de género

El 30% de las mujeres embarazadas sufren o han sufrido violencia de género

Un estudio revela que las víctimas de violencia machista tienen más posibilidades de sufrir un embarazo no deseado

Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZ

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres (Cimtm) celebró recientemente unas jornadas, con motivo del Día Internacional de la Salud de las Mujeres, para analizar los efectos que tiene la violencia de género en la salud de las víctimas, con especial referencia a las embarazadas. Las expertas que intervinieron en las mismas, basándose en varios estudios como el publicado por la revista 'Violence and Victims', cifraron en aproximadamente un 30% el número de mujeres embarazadas que sufren o han sufrido violencia, con unas consecuencias devastadoras.

El embarazo es un periodo especialmente vulnerable en la violencia machista por el grave peligro que corre la vida de la mujer y del feto, y también por los distintos cambios que pueda provocar en la relación la llegada de una nueva persona que necesita atención y protección. Tener un bebé es una forma más de que los maltratadores ejerzan control sobre las mujeres y por ello «un arma es no permitirlas controlar su propia fertilidad. Se les impide tomar anticonceptivos o se les obliga a hacerlo. Una víctima de violencia de género tiene muchas más posibilidades de tener un embarazo no deseado», aseguró la ginecóloga Alexandra Arranz.

Arranz enumeró alguno de los efectos para las mujeres embarazadas que sufren malos tratos, como «traumatismos abdominales, desprendimiento de la placenta, empeoramiento de enfermedades crónicas, sangrados, ansiedad, suicidio, estrés postraumático…».

Mónica López, trabajadora social y coordinadora del Programa Fortaleza de la Cimtm, criticó por su parte la ausencia de casas de acogida específicas para mujeres embarazadas. También destacó que no conoce «ninguna mujer a la que se le haya concedido el pago único a nivel estatal por ser víctima de violencia. La ayuda que reciben depende de que tengan una orden de protección en vigor o una sentencia y es solo de 426 euros», una cifra con la que es imposible lograr su independencia económica, más aun con bebés a cargo.

Solas y tristes

Según la psicóloga Trinidad Soria, las víctimas de violencia machista aseguran que su embarazo fue «el periodo de su vida donde más inmensamente solas se han sentido viéndose también solas ante el futuro». Algunos de los indicadores de que una mujer sufre esta situación son «mostrar una tristeza profunda, vergüenza, sentirse abandonadas. Sus parejas siempre están ausentes y distantes, ellas, en tensión y siempre alerta. Algunas creen que merecen una especie de castigo por continuar con el embarazo».

En las jornadas también se explicó el desarrollo del Proyecto Response, una iniciativa llevada a cabo por varios países europeos (España, Francia, Rumanía, Alemania y Austria) con el objetivo de formar al personal para mejorar la capacidad de identificación de la violencia de género en el ámbito sanitario. España fue destacada como uno de los países más avanzados de todos los que participaban en el proyecto, pero se apuntaron algunas medidas necesarias: consultas privadas en las que no se permita entrar a la paciente acompañada (para evitar que entre su agresor con ella y la coaccione), coordinación interinstitucional e interprofesional y un presupuesto específico en el sector sanitario para servicios destinados a víctimas de violencia de género.