Los médicos empiezan a reprogramar citas a las puertas de la huelga del 9 al 12 de diciembre
El Sindicato Médico de Euskadi se adhiere a los cuatro días de paro convocados en hospitales y centros de salud de todo el Estado para exigir mejoras laborales
«El 9 de diciembre tenía la revisión y vacunación de los cuatro meses de mi hija y me han comunicado que, por ajustes de ... agenda, la cita se ha adelantado una semana». Esta madre donostiarra no es la única que ha recibido estos últimos días un aviso por parte de Osakidetza para reprogramar una consulta o incluso una operación que, a pesar de no explicar concretamente su motivo, en una cantidad considerable se debe a la huelga de médicos que hay convocada en todo el Estado para los próximos 9, 10, 11 y 12 de diciembre y que afectará también a hospitales y centros de salud de Gipuzkoa.
El Sindicato Médico de Euskadi (SME) se ha adherido a la huelga convocada por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), la tercera de este 2025 y la más extensa de todas después de las celebradas el 13 de junio y el 3 de octubre.
Las cuatro jornadas de huelga causarán, como todo paro, sus respectivas afecciones. Se están gestionando cuáles van a ser los servicios mínimos y se garantizará la asistencia a los pacientes urgentes y con necesidades indemorables, pero los médicos que tienen previsión de unirse a la huelga –o los centros que saben que ese día habrá muchos galenos de huelga– están modificando las citas que tenían programadas en esos cuatro días de diciembre.
Noticia relacionada
Los técnicos en cuidados auxiliares de enfermería irán este viernes a la huelga
Fuera del movimiento sindical, los profesionales también se están organizando por su cuenta para «alzar la voz» y exigir que sean «representados» en la negociación del Estatuto Marco que se está llevando a cabo con el Ministerio de Sanidad. Es lo que está sucediendo en el Hospital Donostia, donde «de manera espontánea» los médicos se han organizado porque «no nos sentíamos para nada representados con lo que se estaba negociando ni teníamos capacidad de entrar a decidir nuestras condiciones laborales», explica Paula Corcuera, de la sección de Neumología infantil en el principal centro hospitalario del territorio y que forma parte de un grupo de 30 representantes –uno por cada especialidad– que busca que su voz se tenga en cuenta.
Corcuera deja claro que «la huelga es el último cartucho, pero no estamos consiguiendo explicar a la sociedad lo que nos está pasando y que quede claro que no se trata de un capricho, estamos hablando de que el sistema sanitario se va a ver afectado y que necesitamos parar por el bien de todo el mundo: el del sistema sanitario, el de los médicos y el de la ciudadanía».
El Ministro de Sanidad se encuentra negociando el nuevo Estatuto Marco del personal de los servicios de salud para suplir el anterior, «obsoleto» según la propia ministra Mónica García desde hace 22 años. Afecta a todas las profesiones sanitarias, y la médica está solicitando un estatuto propio «que regule nuestras condiciones laborales. Nosotros constituimos el núcleo técnico del sistema sanitario y no nos sentimos representados en la mesa», donde se ha expuesto un borrador que se ha gestado «sin contar con nuestra opinión», al considerar que los sindicatos no están atendiendo correctamente a sus peticiones. «El nuevo borrador perpetúa la situación de explotación laboral que sufrimos los médicos», transmite con contundencia Corcuera.
Guardias a un sueldo «ridículo»
La médica de 44 años atiende a este periódico en el poco tiempo que tiene entre el final de su jornada en la consulta de Neumología infantil –que empieza a las 8.00 horas y transcurre hasta pasado el mediodía– y el comienzo de su guardia en urgencias de Pediatría, que se prolongaba desde las 15.00 hasta las 8.00 de la mañana siguiente. «Vienen unos cien niños al día y trabajo con otra compañera adjunta y con dos residentes en formación a quienes tengo que supervisar».
Además, recuerda que las guardias, obligatorias hasta los 55 años, son consideradas jornadas «complementarias», lo que significa que «no cotizan, no cuentan para la jubilación, se pagan a un precio inferior a la jornada ordinaria y no se abona la turnicidad, nocturnidad ni peligrosidad». En definitiva, «el sueldo por hora es ridículo. Nuestras condiciones son las peores de cualquier profesión sanitaria que te puedes plantear, nadie tiene estos turnos inviables».
Otra de las reivindicaciones es fijar en 35 horas las máximas que se puedan realizar semanalmente, una cifra inferior a la que propone Sanidad (45 horas semanales) y muy lejana a las cien que pueden llegar a trabajar. «Vivimos situaciones en las que se ha permitido trabajar 100 horas semanales –la semana tiene 168 horas en total– 'según las necesidades de servicio' y el nuevo borrador vuelve a legislarlo de esa manera».
Reitera que «lo que pedimos no es un capricho, es una inversión en nuestra salud, pero también en la población porque no se trata solo de justicia laboral, sino de la mejora del sistema público», del cual opina que cada vez es «menos» atractivo. «Los médicos están quemados, se van a la privada, a otros países y así es difícil retener talento en la sanidad pública».
La médica invita a la reflexión. «Cuando sea usuario, porque algún día todos estaremos enfermos, a quien realmente queremos ver es a un médico capacitado y reconocido en su trabajo».
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión