Una bacteria cada vez más resistente

El diagnóstico de esta enfermedad en niños solo puede hacerse mediante endoscopia. /
El diagnóstico de esta enfermedad en niños solo puede hacerse mediante endoscopia.

Se llama 'Helicobacter pylori' y es la principal causante de la úlcera gástrica y duodenal, la gastritis crónica y se relaciona con el cáncer gástrico y un tipo de linfoma gástrico, el linfoma de MALT

REDACCIÓN madrid

Se llama Helicobacter pylori y es una bacteria que habita en las paredes del estómago. En España puede estar infectada con ella hasta el 40% de la población, pero solo una reducido grupo desarrollará alguna enfermedad relacionada con ella, y no son pocas, ya que es el principal agente causal de la úlcera gástrica y duodenal, la gastritis crónica y también se relaciona con el cáncer gástrico y un tipo de linfoma gástrico denominado linfoma MALT.

Su descubrimiento y estudio a principios de los 80 supuso un importante cambio en el enfoque del tratamiento de enfermedades gastrointestinales tan frecuentes como las úlceras pépticas gastrointestinales.

Prevalencia

en cifras

Se calcula que un 50% de la población adulta mundial podría estar infectada por Helicobacter pylori. Sin embargo, su distribución geográfica es muy variable en función del nivel higiénico-sanitario de los países. Así se considera más prevalente en países en vías de desarrollo (70-80%) que en los países desarrollados (20-30%), seguramente porque los expertos consideran que, aunque no está bien determinado, su vía de transmisión prioritaria pudiera ser las aguas residuales no tratadas.

En España la prevalencia global de la Helicobacter pylori se sitúa en torno al 40%, pero «debemos señalar que la mayoría de personas permanece asintomática y solo un pequeño grupo de la población infectada desarrollará una enfermedad relacionada con la infección», explica el doctor Carlos Martín de Argila, especialista en Aparato Digestivo y experto de la Sociedad Española de Patología Dual.

A partir de ese momento, en el manejo de la úlcera gástrica y duodenal se combina un tratamiento farmacológico a base de un IBP (Inhibidor de la Bomba de Protones) para combatir la acidez y de antibióticos para combatir la bacteria.

«El tratamiento de la enfermedad ulcerosa péptica, tanto la úlcera gástrica como la duodenal, ha cambiado drásticamente con el descubrimiento de la asociación de estas enfermedades con la infección por Helicobacter pylori», observa el doctor Carlos Martín de Argila, especialista en Aparato Digestivo y experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

«Hasta hace poco solo se lograba aliviar temporalmente el dolor al paciente combatiendo el exceso de ácido del estómago con fármacos antisecretores; ahora, con los nuevos tratamientos combinados frente a H. pylori, si se logra eliminar la bacteria el paciente la enfermedad ulcerosa se cura para siempre», explica el doctor.

Actualmente, se emplea una combinación de un potente inhibidor de la secreción ácida del estómago (un IBP, el más conocido es el omeprazol) y una combinación de antibióticos (entre ellos amoxicilina, claritromicina, levofloxacino y/o metronidazol). Como en todo tratamiento antibiótico, este debe completarse hasta el final siguiendo las recomendaciones del especialista.

La resistencia

Pero en los últimos años, los especialistas del Aparato Digestivo de la SEPD han detectado que está aumentando la resistencia de esta bacteria a los antibióticos, por lo que combatir la infección es más difícil, y en muchas ocasiones se han de ensayar distintas combinaciones de antibióticos antes de poder erradicar la infección.

Una resistencia que bien puede darse por un exceso de utilización de los mismos en situaciones en las que no están indicados o por tratamientos mal cumplimentados.

En este sentido, actualmente con un primer tratamiento erradicador frente a esta bacteria se está logrando eliminarla en un 70-85% de los pacientes que cumplen adecuadamente el tratamiento, pero en un 30-15% de pacientes se hace resistente y puede necesitar un segundo o incluso un tercer tratamiento.

El problema para los especialistas es que «este porcentaje de resistencias bacterianas a los antibióticos está aumentando, siendo por tanto necesario llamar la atención a los médicos y a la población en general sobre la necesidad de un uso correcto de la medicación antibiótica», incide el especialista Martín de Argila.

La enfermedad en niños

Los factores que pueden desencadenar la aparición de una enfermedad dependen de la susceptibilidad del paciente al microorganismo y del grado de agresividad de la bacteria. «El diagnóstico de la bacteria Helicobacter pylori en pacientes adultos puede realizarse mediante un simple test de detección de antígenos en heces, una serología o una prueba de aliento. También puede ser diagnosticada mediante una endoscopia digestiva superior analizando biopsias tomadas de la pared del estómago», afirma el experto.

En cuanto a la enfermedad pediátrica, la bacteria es menos agresiva en niños, produce menos lesión gástrica y raramente úlcera, pero existe un grupo que sí se ve afectado por la infección, y a los que es necesario diagnosticar y prescribir tratamiento erradicador.

En segundo lugar, el diagnóstico en niños solo puede hacerse mediante endoscopia y no mediante test de aliento o de heces como en el caso de los adultos. «El tratamiento con antibióticos es agresivo, por lo tanto, solo se deben tratar aquellos niños en los que por endoscopia se demuestre enfermedad gástrica o duodenal asociada a la infección por esta bacteria; las otras pruebas, pueden conducir a falsos diagnosticos y a tratamientos innecesarios y con un elevado coste económico», explica la doctora Carmen Ribes, jefa de Gastroenterología Pediátrica en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia.

Y como ocurre en los adultos, los expertos advierten que el uso habitual de antibióticos en los niños, especialmente para combatir las infecciones respiratorias, está provocando un aumento de la resistencia a los antibióticos y en consecuencia dificulta el éxito del tratamiento, siendo necesario emplear nuevas combinaciones de fármacos más agresivas.