Osakidetza financiará un medicamento para dejar de fumar

Osakidetza financiará un medicamento para dejar de fumar

La terapia con 'Champix' se prolonga durante tres meses, pero a partir de la primera semana se deja el tabaco. Como todos sus medicamentos, tiene sus efectos secundarios

SONIA ARRIETA y FERMÍN APEZTEGUIA

Los servicios públicos de Salud, incluido Osakidetza, introducirán por fin en su catálogo de servicios y prestaciones la financiación de un medicamento para dejar de fumar. El anuncio fue hecho este fin de semana por la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, durante su participación en Nueva York en las cumbres internacionales sobre la sanidad universal y el clima. Especialistas en deshabituación tabáquica y fumadores han recibido con satisfacción esta noticia, que venía siendo reclamada por unos y otros desde hace décadas.

Osakidetza financiará el fármaco, aunque su dispensación se decidirá tras analizar el conjunto de dispositivos que con este mismo objetivo tiene en marcha el Servicio Vasco de Salud desde hace más de ocho años.

En todo caso, 'Champix' será «una herramienta más» para fomentar el abandono del tabaco dentro de un dispositivo asistencial que ya existe en todos los centros de salud «con muy buenos resultados». Por ello, la dispensación de este fármaco se «analizará en el marco de los dispositivos que Osakidetza ya tiene en marcha», han explicado fuentes del Servicio Vasco de Salud.

Desde que este organismo puso en marcha programas de deshabituación tabáquica en 2011 han participado en ellos 22.500 personas, de las cuales 2.383 (1.250 mujeres y 1.133 hombres) lo hicieron el año pasado.

Osakidetza cuenta además con un teléfono gratuito para asesorar e informar en el proceso del abandono del tabaco (94 400 75 73), que atendió 164 llamadas el año pasado, y con 4.454 profesionales con formación en la materia.

Según los datos facilitados por el Departamento de Salud, en el periodo 2008-2017 la tasa de consumo habitual de tabaco cayó del 30 % al 22 % en Euskadi, la prevalencia más baja registrada en los últimos 25 años. Además, el porcentaje de población que se declara no fumadora sigue al alza, ya que se ha pasado del 61 % en 1992 -cuando comenzaron los registros- al 75 % en el año 2017.

Existen tres medicamentos que se utilizan en los programas de deshabituación tabáquica. El elegido por el Ministerio de Sanidad es el conocido como vareniclina, comercializado como 'Champix'. La terapia se prolonga durante tres meses y comienza con la toma de una pastilla de 0,5 miligramos de este fármaco durante una semana. En esos siete días, el paciente tiene que decir adiós para siempre a los cigarrillos. A partir de la segunda semana, el tabaco por tanto queda atrás y la dosis de vareniclina se eleva a 1 miligramo al día, en dos tomas.

«No somos dioses»

'Champix' tiene la virtud de que reduce de manera drástica las ganas de fumar del paciente, pero tampoco es mano de santo. En ningún ámbito de la medicina se logran resultados del 100%. Además de medicación y terapia conductual, ganar la batalla al tabaco requiere por parte del fumador un enorme convencimiento de la decisión adoptada y fuerza de voluntad. «Superar la adicción requiere el compromiso del paciente, porque no lo olvidemos, el tabaco es una droga. Si no se está en la fase adecuada, el esfuerzo puede resultar en vano», destaca la neumóloga del IMQ Inmaculada Gorordo, de la Sociedad Española de Neumología SEPAR, punta de lanza en la reivindicación de los tratamientos farmacológicos.

El caso de Navarra

«Está claro que resulta más barato financiar un programa de deshabituación que un tratamiento del cáncer de pulmón, pero la única administración que hasta ahora había dado ese paso era el servicio de salud de Navarra, Osasunbidea», explica, por su parte, el psiquiatra Jerónimo García San Cornelio, pionero en el abordaje terapéutico de todo tipo de adicciones. Navarra, en realidad, tampoco ha venido subvencionando la terapia completa, aunque casi. Lo que hasta ahora ha venido haciendo la comunidad vecina ha sido cubrir el gasto a partir de la segunda caja de tratamiento, con el fin de buscar un compromiso real del fumador con la decisión de dejar el hábito. «Hace más de 20 años que el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo –del que García San Cornelio fue fundador– pidió que el sistema público financiara algún medicamento para dejar de fumar. Llega ahora, en el año 2019, pero es una medida sabia y bien entendida», valora el experto.

La evidencia científica revela que las posibilidades de éxito cuando se intenta dejarlo por cuenta propia apenas rondan el 1%. El apoyo profesional y psicológico eleva esos resultados, como mucho, en tres o cuatro puntos. Cuando la terapia incluye medicación en la terapia, uno de cada tres fumadores consigue su objetivo en el primer intento y por encima del 50%, incluso el 60%, en los sucesivos. La experiencia de Navarra, de algo más de un año, confirma estas cifras. «Lo mejor es que nunca se comience a fumar, pero si se fracasa una y otra vez, bienvenidos sea toda tentativa. Como decían los romanos –anima García San Cornelio- 'No somos dioses. Recuerda siempre que eres mortal'».

El laboratorio fabricante reconoce que el fármaco elegido provoca como principales efectos secundarios cambios de humor, alteraciones del sueño, dificultad para concentrarse y también aumento del apetito, del peso y disminución del ritmo cardiaco. Los expertos consultados coinciden en que es muy difícil señalar que todos esos síntomas sean atribuibles al uso del medicamento, porque se dan siempre en todo proceso de deshabituación.

«No es suficiente»

El tabaquismo está considerado como uno de los grandes desafíos de salud pública. En España se estima que fuma en torno al 27% de la población, mientras que en Euskadi, con unos resultados ligeramente mejores, están enganchados a los cigarrillos uno de cada cuatro vascos. Unas 50.000 españoles (2.500 vascos) fallecen cada año a causa de este hábito.

Los especialistas se encuentran ahora divididos entre quienes consideran necesario reforzar los tratamientos con terapia sustitutiva (parches, esprays y chicles) y quienes piensan que tampoco se necesitarán. El director de la Unidad de Control del Tabaco del Instituto Catalán de Oncología, Esteve Fernández, sostiene que este tipo de apoyos representa una gran ayuda para los pacientes ingresados en hospitales por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o patología mental. «Ya lo veremos», afirma Inmaculada Gorordo. «La vareniclina es el fármaco más innovador para dejar de fumar y hasta ahora la evidencia científica no ha demostrado que requiera del apoyo de estos otros soportes», comenta la especialista de la SEPAR.

Más crítica, la Sociedad Vasco Navarra Aire Berri para la Prevención del Tabaquismo considera que la medida llega «tarde» y resulta «insuficiente». Según explica su portavoz, Joseba Zabala, el abordaje del problema del tabaquismo requiere una solución integral, como la definida en la llamada 'Declaración de Madrid', firmada el año pasado por las principales agrupaciones nacionales de médicos de familia, urgencias, neumólogos, farmacéuticos y la Organización Médica Colegial. La financiación del tratamiento «completo, no de un solo fármaco», es sólo una de las 20 medidas incluidas en ese manifiesto, en el que los profesionales abogan también por una fiscalidad más dura para el tabaco, un mayor acotamiento de los espacios para fumadores y, entre otras, la regulación del paquete neutro (igual para todas las marcas) y de la publicidad.