Las farmacias vascas vuelven a dispensar medicamentos con receta electrónica tras una avería de 12 horas

Las farmacias vascas vuelven a dispensar medicamentos con receta electrónica tras una avería de 12 horas

El problema empezó ayer a las tres de la tarde y la atención a los pacientes graves o crónicos solo pudo hacerse mediante la receta de papel que emiten los centros de salud

J. DOMÍNGUEZ | B. VERGARA

Las farmacias vascas han vuelto a trabajar con normalidad tras un fallo informático que ha durado casi doce horas en el sistema de convalidación de las recetas electrónicas. La avería, que comenzó pasadas las 15.00 horas de este miércoles en las tres provincias, imposibilitó dispensar a las boticas medicamentos hasta casi las 2.30 horas de la madrugada de este jueves.

Algunas farmacias comenzaron a poder dispensar medicamentos prescritos a través de la receta electrónica gracias a un programa alternativo o «de contigencias» que comenzó a funcionar pasada la medianoche, si bien el sistema habitual empezó a estar operativo sobre las 2.30 horas de esta madrugada. Este fallo ha obligado a muchos clientes a volver al ambulatorio a recoger una receta en papel para poder adquirir el medicamento prescrito. Asimismo, y a sabiendas de esta avería, «menos gente se ha acercado a la farmacia», ha afirmado Atila Otxoa, farmacéutico de Alzola Garamendi, botica ubicada en el barrio getxotarra de las Mercedes. «Si una noche normal vienen 40 personas, hoy se han acercado nueve», ha explicado.

Según reconoció ayer la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Bizkaia, Flavia Erazo, el servicio quedó reducido a su mínima expresión ya que, mientras se solucionaba la avería, la atención a los pacientes graves o crónicos que necesitaban suministro urgente solo pudo realizarse mediante recetas en papel que fueran emitidas directamente desde los centros de salud.

«Tenemos un problema real motivado de origen por el programa informático y que nos está afectando a todas las farmacias por igual», explicó Erazo. Según relató, los fallos empezaron a detectarse pasadas las tres de la tarde «con intermitencias en el sistema y todo el servicio quedó pronto sin funcionar». Para estos casos las farmacias disponen de un programa alternativo «o de contingencias», que busca dar «cierta operatividad pero que tampoco funcionaba porque va demasiado lento, no lo tienen disponibles todos los dispensarios y, además, requiere de una actualización periódica de claves que tampoco sé hasta qué punto han podido todos realizar con un margen tan pequeño de tiempo».

Fuentes del Departamento vasco de Salud eludieron explicar en qué consistía el problema que provocó la caída del sistema informático de recetas electrónicas.

Retrasos de un día

Enara Martín, farmacéutica de la oficina que hay en la bilbaína Gran Vía frente al Corte Inglés, reconoció que la situación no adquirió tintes preocupantes «gracias a la tarde horrorosa que ha hecho y que ha desanimado a muchos a venir a por sus medicinas». En cualquier caso, «ha habido trasiego de clientes y en torno al 90%, al explicarles la situación y aunque sea a regañadientes, han aceptado irse a casa de vacío y volver mañana –por este jueves– a recoger lo que le ha recetado el médico». El problema principal, según argumentó, es que por muchas explicaciones que den los pacientes, «y por muy bien que conozcan los nombres de las medicinas que necesitan, nosotras no podemos leer nada en el ordenador, con lo que es absolutamente inviable convalidar informáticamente la operación y, en consecuencia, proporcionarles el producto».

Para los casos más graves y urgentes, «que hemos tenido cuatro o cinco», el sistema utilizado tuvo que ser otro. Como había apuntado la presidenta del colegio provincial, la única solución para dispensar un medicamento prescrito por un facultativo fue «acudir al centro de salud a que le hagan una receta de papel». Enara Martín corroboró que esa fue la opción mayoritaria en esta farmacia de la Gran Vía.

«Hemos tenido un caso que nos reclamaba un producto muy especial para que le aliviase un dolor que no podía soportar», matizó. La alternativa que le ofrecieron consistió en que, «si el dolor era realmente tan agudo, acudiese a los servicios de urgencias de un centro sanitario, porque allí tienen total disponibilidad para comprobar su historial sanitario y proporcionarle la medicina adecuada».