Médicos vascos exigen que se prohíba fumar en los coches con niños a bordo

Los niños respiran con bocanadas más breves. /
Los niños respiran con bocanadas más breves.

Reclaman que la futura Ley vasca de Adicciones, ahora en tramitación, incluya esta medida, que hoy entra en vigor en el Reino Unido

KOLDO DOMÍNGUEZ

Monta a sus hijos en el coche. Es un trayecto de 20 minutos, así que decide fumarse un cigarrillo. Serán ocho o nueve minutos de caladas, pero años de consecuencias negativas para la salud de los menores, que habrán inhalado sin quererlo el humo tóxico de su tabaco en un habitáculo cerrado. Esa escena, que se repite cada día en miles de turismos, es la que pretende erradicar la Sociedad Vasco Navarra de Prevención del Tabaquismo (SVPT). Sus mandatarios reclamaron ayer que la futura Ley vasca de Adicciones incluya la prohibición de que se fume en los turismos cuando en su interior viajen menores de edad.

Su petición tiene un claro destinatario: el conjunto de los parlamentarios vascos (de todos los partidos) que en estos momentos están inmersos en la tramitación de esta nueva normativa. «Nos da muchísima pena que esta ley, que va a ser novedosa en cantidad de temas, no incluya esta medida. Es una oportunidad de oro para regular algo basado en evidencias científicas con una rotundidad absoluta», explica Arantza Mendiguren, directora médica del hospital de Mendaro y portavoz de la sociedad antitabaco. «Además, nuestra sociedad es suficientemente madura y está sensibilizada para saber que lo primero es proteger a los niños», añade.

Los médicos piden que los políticos vascos tomen ejemplo de Gran Bretaña, donde hoy mismo entra en vigor una normativa que prohíbe fumar en vehículos privados en presencia de niños. «¿Por qué ellos sí y nosotros no? La población está dispuesta, contamos con el respaldo científico y es algo de sentido común», enfatiza Mendiguren.

La SVPT basa su petición en multitud de estudios que han puesto en evidencia los «trastornos» que provoca el humo de segunda mano (aquel que inhala el no fumador y que procede tanto directamente del cigarrillo como del que exhala el fumador). Los efectos inmediatos son irritación de ojos y garganta, dolor de cabeza, tos, mareos y náuseas. A medio y largo plazo aumenta el riesgo de padecer asma, cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares.

Pero estos efectos se multiplican de manera exponencial cuando de un habitáculo cerrado se trata, como el interior de un coche. Según una investigación canadiense, «un solo cigarrillo fumado en un coche parado, con las ventanillas cerradas, puede producir un nivel de humo de segunda mano once veces más alto que el nivel encontrado en los bares donde se podía fumar antes de la prohibición».

Incluso con las ventanillas bajadas y el aire acondicionado en funcionamiento la concentración de humo continúa y puede permanecer en el turismo durante más de dos horas y media. De hecho, el 80% del humo del tabaco es invisible.

Si en los adultos ser fumador pasivo acarrea toda esta serie de consecuencias, en los menores éstas son todavía más peligrosas. El niño respira con bocanadas más breves -«ventila más»- y tiene las vías respiratorias menos desarrolladas y la mucosa más inmadura, por lo que la absorción de la nicotina y el resto de sustancias nocivas es aún más intensa y perjudicial. Eso se traduce, según diferentes estudios médicos, en mayor riesgo de muerte súbita en bebés, otitis, asma, bronquitis crónica, deficiencias cognitivas, problemas de comportamiento y diferentes patologías que repercutirán en su salud cuando sea adulto. «Se contamina al menor sin que pueda hacer nada para evitarlo», señala Arantza Mendiguren.

Reunión la próxima semana

A todas estas evidencias científicas que respaldan la prohibición de fumar en el coche con menores a bordo se suma el «beneficio potencial» para la seguridad vial. Evitaría distracciones al volante del conductor fumador, lo que se traduciría en menos accidentes. «Es algo fácil de regular, como se ha hecho con los móviles», argumenta la doctora.

La SVPT ya presentó esta misma propuesta en 2011 para que se incluyera en la ley antitabaco. Aquella vez no lo consiguió. «Aseguraban que un informe jurídico decía que no se podía legislar sobre la vida privada. Y priorizaron el derecho individual de cada persona a fumar sobre los derechos del niño», recuerda Mendiguren.

Ahora confía en que los políticos tomen en consideración su propuesta. El pasado mes de marzo ya la expusieron en la Comisión de Salud del Parlamento vasco y la próxima semana están de nuevo citados con varios partidos para hacerles llegar otra vez la necesidad de legislar a este respecto. «Es el momento de tomar decisiones. Hay que ver si los políticos tienen el interés suficiente», comenta la portavoz de la SVPT.